FICHA

Título original La Valla
Título en España: La Valla
Temporadas: 1 (13 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: España
Temática
: Drama
Subgénero: Distopía
Resumen: En el 2045 hace 20 años que ha terminado la última guerra mundial pero se ha extendido una situación de pobreza e inseguridad en toda España que precipita un gobierno dictatorial. La capital ha quedado dividida en dos sectores separados por una valla. A un lado, el gobierno y los privilegiados, al otro los sectores más necesitados de la sociedad. Para colmo ha aparecido una epidemia. Una familia intenta reunirse en la capital.
Actores: Olivia Molina, Ángela Molina, Unax Ugalde, Abel Folk, Eleonora Wexler, Manu Fullola, Iván Chavero, Daniel Ibañez, Juan Blanco, Elena Seijo, Yaima Ramos, Nicolás Illoro, Laura Quirós, Ángela Vega, Pedro Beitia, Óscar de la Fuente, Cristina Soria, Gabriela Flores, Alina Nastise, Irene Arcos, Berta Castañé, Eduardo Castejón, Elle Ci, Carmen Esteban, Pedro Rudolphi, Pilar Bergés, Fran Bleu, María Hervás, Esther Ortega, Jorge Roldán, José Emilio Vera, Sergio Álvarez, Antonio de Cos, Malena Gutiérrez, Ana Iglesias
Lo mejor: la ambición de querer realizar una “distopía nacional”
Lo peor: falta de imaginación y guion enrevesado que termina siendo un culebrón.
Lo más curioso
: Producido por Atresmedia y creado por Daniel Écija.
¿Cómo verlo?: En Netflix desde el 12 de septiembre de 2020, a través de Antena 3 desde el 17 de septiembre de 2020 y desde youTube. También puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 5,5

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Lo menos que puede decirse sobre LA VALLA

Hay series en las que las ambiciones iniciales quedan tan distantes de los resultados finales que, más que valorarlas, cabría preguntarse quién fue el responsable del disparate. Esta es una de ellas. Serie con poco pie y menos cabeza, tiene como intención originaria ser un canto a la libertad y a la democracia, pero termina siendo un amasijo de “metáforas acrónicas”. Y cosas así, ya las hemos visto en El cuento de la criada (serie, en nuestra opinión, sobrevalorada). Pero, en el fondo, después de tanta ambición y metáfora, lo que queda es un simple culebrón oportunista.

Estamos en el 2045 -esto es, a la vuelta de la esquina-, hay el 2025 estalló la Tercera Guerra Mundial que dejó al mundo maltrecho y, aunque no se explica lo que ocurrió en otros países, ni siquiera las causas del conflicto, se dice que 20 años después todavía existía carestía y epidemias (que habían aparecido como efecto del conflicto). La situación parece de extrema pobreza y máxima polarización social (primera metáfora: la famosa valla separa a los que lo tienen todo de los que no tienen nada; alusión a la “valla” de Trump). Un buen día se declara la dictadura (segunda metáfora: esa dictadura ni siquiera tiene rasgos carpetovetónicos, está sugerida por la presencia de unas SS reproducidas hasta en sus más mínimos detalles del modelo alemán, incluso por actores de estatura superior a la media) y las familias quedan rotas. Para apelar a la “reagrupación familiar” hay que “tener papeles” (tercera metáfora: todos vamos a ser inmigrantes en la sociedad futura así que estos son los problemas que hoy sufre la inmigración). Y, para colmo, en medio del caos, de las persecuciones, los campos de internamiento y la carestía, las epidemias castigan a la población (cuarta metáfora y premio al oportunismo). Lo que vamos a ver es la historia de una familia que pugna por reencontrarse y, de paso, luchar por la “libertad”.

El resultado es fatal: los actores hacen lo que pueden, pero no logran sacar adelante el disparate que remite inmediatamente al dramatismo artificioso del culebrón. Varios actores (Angela Molina, en primer lugar, se reinterpretan así mismos, con los mismos giros, entonaciones y modales de principios de los años 80). A un mal guion corresponden actores poco convencidos de lo que están interpretando y, por tanto, con un resultado poco consistente.

La ambientación ha querido superponer en el tiempo -metáforas obligan- distintas ambientaciones: soldados equipados con el uniforme de los marines en Afganistán (y no bajo la estatua de Cascorro) junto a SS de los años 30, instrumentos médicos actuales con uniformes de enfermeras y cofias almidonadas de los años 20. Es como si se dijera al público: “Te vas a perder con tanta metáfora, así que te lo voy a hacer entrar por los ojos”. Para colmo, los diálogos y las frases son siempre poco afortunadas, tópicas, sin genio, ni siquiera ingenio. Y para colmo, diez capítulos de una mediocridad, supone un tormento para el espectador (y no creo que haya muchos que lleguen hasta el final de la serie).

Para culebrones, mejor los originales, en donde -y copio de la nota de promoción de la serie- “Una historia de supervivencia, de traiciones, de grandes secretos y en la que un crimen perseguirá a sus protagonistas” se muestra sin tanto artificio, tanta metáfora, aunque con similar falta de imaginación.

Llamará la atención de fanáticos de las producciones españoles, coleccionistas de distopías inexplicadas y de proyectos frustrados. El Covid parece haber mermado la creatividad de los guionistas nacionales.

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