FICHA

Título originalLoaded
Título en España: Loaded
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 40 minutos.
Año: 2017
Temática: Humor
Subgénero: Comedia
Resumen: Cuatro informáticos británicos, propietarios de una empresa que diseña videojuegos, la venden a una multinacional en los EEUU. La empresa matriz envía a una directora general para controlar a los cuatro que se han convertido en millonarios bruscamente y siguen trabajando en la empresa. Frecuentemente los desencuentros entre los cuatro y la nueva gerente de la empresa, así como su nueva vida de lujo, provocan situaciones grotescas.
Actores: Jim Howick,  Samuel Anderson,  Jonny Sweet,  Nick Helm,  Mary McCormack, Lolly Adefope,  Aimee-Ffion Edwards,  Anne Lafon-Delpit,  Scarlett Alice Johnson, Simon Day,  Tony Way,  Tom Stourton,  Oliver Johnstone,  Michael Brandon, Morwenna Banks,  David Westhead,  Nadine Marshall,  Alison Lintott
Lo mejor: humor ligero, sin risas enlatadas, con los protagonistas muy bien diseñados.
Lo peor: las situaciones creadas por los guionistas hubieran podido dar lugar a momentos más hilarantes.
Lo más curioso
: la serie se estrenó en el Chanel 4 de la televisión británica del 8 al 26 de junio de 2017.
¿Cómo verlo?: Se emite desde el 23 de junio en Netflix. Puede ser bajado a través de eMule.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre LOADED

El humor británico ha transformado la muy desmadrada Sillycon Valley en esta serie, mucho más moderada y comedida, pero el trasfondo es el mismo: el sector de la informática mueve un dinero superior al que sus miembros pueden gastarse. Y, además, desde que se proyectó en pantalla grande la película Piratas de Silicon Valley (1999), sabemos que todos los fundadores de la era de la informática eran inmaduros emocionales. Esta visión queda completada y ampliada por esta serie, ambientadas en el Reino Unido y que presenta el mundo de la informática, de los juegos para iphone y de las start-up de una manera tan cómica como intranquilizadora.

El punto de partida de la serie es la absorción de una pequeña empresa de informática que ha producido un videojuego de éxito, por una multinacional del sector. Los cuatro propietarios de la empresa reciben una cantidad fabulosa de dinero, muy superior a lo que nunca hubieran pensado tener. La condición para realizar la venta es que sigan al frente de la empresa, eso sí, subordinados a una agresiva gerente enviada por la matriz en los EEUU que controlará, dirigirá y orientará la empresa. Los cuatro jóvenes pasan, pues, de ser dueños únicos de sus destinos laborales, al de meros empleados… multimillonarios.

Uno de ellos, el que tiene más iniciativa y menos creatividad, es el elegido por la agresiva gerente, para dirigir el grupo; solamente tiene un problema: le encanta cualquier cosa que suponga lujo (helicópteros, yates, coches de marca), el genio de la informática es un gay con un muy bajo nivel de autoestima, otro de los programadores es un individuo que acumula objetos y está muy vinculado a su madre, una aventurera estafadora; y, finalmente, el que hasta ese momento había ocupado la dirección de la empresa, obsesionado con su antigua novia, una chica irrelevante y bastante veleta. Inicialmente, se dedican a ajustar cuentas con antiguos rivales y gentes que, en otro tiempo, les han ofendido: lo hacen de manera ingenua y casi infantil. Luego compran una casa enorme en la que se instalan. No les importa tirar en dinero y su creatividad sufre un bajón que la nueva gerente, ayudada por su secretaria, intenta por todos los medios compensar y estimular.

A partir de aquí, en cada uno de los ocho episodios nos encontramos con situaciones grotescas protagonizadas por uno, por otro o por todos a la vez. Se hace especial énfasis en la diferencia entre el “estilo de trabajo” norteamericano y el británico.

Es inevitable que, en unos momentos nos acordemos de la serie Silicon Valley y en otros de The It Crowd, pero a poco que nos fijemos en los personajes y en la estructura de los guiones, veremos que se trata de situaciones completamente diferentes, a pesar de que todos los protagonistas sean, eso sí, inmaduros emocionales.

La serie tiene indudables momentos cómicos, pero muchos menos que el punto de partida dejaba presagiar. En general, más que carcajadas, el guion sugiere sonrisas, muchas veces tibias. No todas las situaciones creadas tienen el mismo nivel de comicidad, ni los capítulos tienen un ritmo narrativo homogéneo. No es una comedia de situación, pero si un entretenimiento aceptable, entretenido y con momentos divertidos.

El casting ha sido muy oportuno, especialmente en la selección de Mary McCormack (protagonista indiscutible de la serie Al Descubierto) como agresiva gerente norteamericana. La fotografía no es rutinaria sino que intenta obtener tomas espectaculares con más frecuencia de la esperada. El guion es lo que hubiera podido ser pulido y, sobre todo, mejorado.

La serie no sobrevivió a la primera temporada. Los ingresos y el interés que despertó fueron inferiores a los esperados y sucumbió por la competencia de Silicon Valley, a la que se parecía demasiado. En España la emite Netflix, sin haberlo anunciado previamente y sin que haya suscitado apenas comentarios. Vale la pena verla, a condición de no esperar que desate carcajadas.

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