FICHA

Título original Une mére parfaite
Título en España: Una madre perfecta
Temporadas: 1 (4 entregas)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: Bélgica
Temática
: Drama
Subgénero: Thriller
Resumen: Una pareja recibe la llamada comunicando que su hija ha sido detenida en París como sospechosa de asesinato. La madre acude inmediatamente a la capital francesa para ver que ha ocurrido y auxiliar a su hija, que sostiene su inocencia. Pedirá ayuda a un antiguo novio suyo, ex policía, ahora abogado.
Actores: Julie Gayet, Tomer Sisley, Eden Ducourant, Andreas Pietschmann, Cyril Guei, Sylvain Dieuaide, Maxim Driesen, Emilia Nöth, Halima Ilter, Hatik, Inès Spiridonov, Frédérique Tirmont, Clotilde Mollet, Vinciane Millereau, Charles Créhange, Eleonore Costes, Julien Lopez, Saliha Bala, Christian Mulot, Maïmouna Touré, Rebecca Potok, Clotilde Daniault, Noëlla Dussart, Thomas Rolline, Sonia Bakour, Emilie Plaitin, Marie-Aline Meliyi, Namiko Gahier, Philippe Richardin, Manesca De Ternay
Lo mejor: brevedad y concisión, sin tiempos muertos
Lo peor: algunas situaciones resultan poco creíbles.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 3 de junio de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre UNA MADRE PERFECTA

No es una serie excepcional, ni siquiera deja huella. Pero, al menos, tiene la virtud de la brevedad y, gracias a ella, se le pueden perdonar la innegable intencionalidad “adoctrinadora”. Porque, una vez más, Netflix, emite un producto en el que se unen tres elementos: multiculturalidad, doctrina de género y trasnacionalidad. En efecto, la serie transcurre -innecesariamente, por lo demás- entre París y Alemania (trasnacionalidad), los personajes pertenecen a grupos étnicos distintos (multiculturalidad) y la protagonista, la chica joven, alega haber sido violada en un ambiente intoxicado por drogas y alcohol sin que se haya tenido en cuenta el “no es no” (doctrina de género). Véase lo dicho en relación a la serie Dos veranos, estrenada el mismo día, el mismo mes, el mismo año y de la misma nacionalidad, en el mismo streaming: Netflix.

El principal activo de la serie es su inusitada brevedad: apenas cuatro capítulos de poco más de tres cuartos de hora. Hay largometrajes que duran más. Pero esta brevedad no debe de engañarnos: hay series que son breves, por que no dan más de sí y otras que lo son por exigencias del guion. Esta, si se hubiera prolongado un capítulo más habría perdido calidad. Pertenece pues al primer grupo.

Los padres son profesionales de clase acomodada: él cirujano que practica una medicina humanitaria muy sensible a los problemas de la emigración magrebí en Alemania. Ella es una mujer de mundo que ha estudiado en París. Tienen un hijo y una hija adolescentes. La hija, llama desde la capital francesa: ha ocurrido algo y la policía la busca como sospechosa de un asesinato. Pero ella dice que es inocente. No parece estar muy bien: alcohol, drogas, en fin, lo normal… La madre -esa “madre perfecta” que da título a la miniserie- acude inmediatamente a París. La policía no le deja entrevistarse con su hija, así que opta por llamar a un antiguo amigo suyo con el que se relacionó en su período de estudiante: era policía y ahora e abogado. La chica sigue defendiendo su inocencia, pero las pruebas son abrumadoras. La única carta para defenderla es la foto de un individuo que parece haber entrado en el inmueble en el que se produjo el asesinato. Ella dice que se trataba de un “camello” que amenazó y terminó asesinando al fulano que ella no conocía. Parece traumatizada y la policía opta por investigar la versión de la chica. Paralelamente la pareja madre-abogado, realizan su investigación paralela, lo que les lleva a situaciones límites: ambos se van aproximando más y más, mientras el marido sigue operando en Alemania a magrebíes menesterosos…

¿Lo más chusco? El abogado es lanzado por la barandilla de un aparcamiento, cae sobre un vehículo. Todos pensamos que ha muerto. Así termina el episodio. En el siguiente, apenas se ha hecho un rasguño en la cara y se ha roto una costilla. A partir de ahí la serie pierde puntos.

La suerte de una serie así, dependerá en grandísima medida de la calidad de las interpretaciones y, sobre todo, de la convicción con la que actúen. Algo falla, en esa dirección: ni la chica sospechosa del crimen, ni la madre, ni el abogado, ni los policías encargados de la investigación, ni el marido cirujano, terminan de convencer, acaso porque la serie está excesivamente encorsetada por los límites de la “corrección política” y las ideas de multiculturalidad, doctrina de género, trasnacionalidad, que muestran una intencionalidad unidireccional casi abusiva. La brevedad de la serie impide el desgaste y el cansancio del espectador. La trama, por lo demás, es demasiado enrevesada como para que resulte creíble.

Pero Netflix es así… ¿para qué dejar que una serie fluya de manera normal si el público paga por ser adoctrinado?

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