FICHA

Título original Drácula
Título en España: Drácula
Temporadas: 1 (3 episodios)
Duración episodio: 90 minutos.
Año: 2020
Temática: Terror
Subgénero: Vampiros
Nacionalidad: Reino Unido
Resumen: Miniserie remotamente inspirada en el Drácula de Bram Stoker dividida en tres episodios: el primero centrado en la aventura de Jonathan Harker en la mansión del conde Drácula y en el convento al que va a parar tras su fuga en Hungría, en donde será interrogado por la Hermana Agatha Van Helsing; el segundo transcurre casi íntegramente en el barco en el que se trasladará al Reino Unido, y el último episodio ambientado en la actualidad, después de que Drácula permaneciera hundido junto al buque en su ataúd y se enfrente a la descendiente de la Hermana Van Helsing.
Actores: Claes Bang, John Heffernan, Joanna Scanlan, Morfydd Clark, Sacha Dhawan, Mark Gatiss, Dolly Wells, Jonathan Aris, Clive Russell, Catherine Schell, Nathan Stewart-Jarrett, Tim Ingall, Youssef Kerkour, Lujza Richter, Samuel Blenkin, Dilyana Bouklieva, Paul Brennen, Andrew Byron, Lily Dodsworth-Evans, Phil Dunster, Anthony Flanagan, Rob Horrocks, Anthony Kaye, Abdulla Majid, John McCrea, Sarah Niles, Sofia Oxenham, Natasha Radski, Joakim Skarli, Veronica Stanwell, Alec Utgoff, Patrick Walshe McBride, Cat White
Lo mejor: en el primer episodio se percibe una buena idea.
Lo peor: la serie va decayendo a medida que se separa del texto original de Stoker.
Lo más curioso
: Para filmar el primer episodio se utilizó el castillo de Orava en Eslovaquia.
¿Cómo verlo?: La emite Netflix desde el 4 de enero de 2020. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre DRACULA

Las miniseries inglesas suelen estar realizadas con buen tino, depuradas estéticamente y presentan siempre algún atractivo que las hace digeribles y fácilmente aceptables por un público, incluso muy exigente. Así pues, esta nueva revisión del tema de Drácula, primer plato fuerte de Netflix en el nuevo año (Mesías, estrenada en el mismo streamming tres días antes es irrelevante), tiene todos los números para interesar al espectador.

Técnicamente muy depurada, la miniserie es, sin embargo, desigual y algo decepcionante. Básicamente consiste en “revisar” y “actualizar” el tema eterno del vampiro, criatura de la noche y arquetipo del terror gótico. No es la primera vez que la televisión inglesa ha realizado algo parecido. Lo hemos visto con Sherlock Holmes en dos series, Sherlock y Elementary, que tuvieron cierto impacto en la audiencia, así que la BBC One se decidió a intentar suerte otra vez con el personaje de Bram Stoker. El resultado ha sido muy diferente. En primer lugar porque el espectador que no sabía lo que le esperaba -vale la pena leer alguna crítica o, como mínimo, una información previa a la serie que vamos a ver- no podía estar seguro de lo que iba a ver: ¿se trataba de una simple “revisión”? ¿o más bien de una “actualización”? ¿de ambas cosas? La fórmula no ha funcionado bien: Holmes y Watson eran personajes de los últimos años del siglo XIX, Drácula tiene 400 años. No es tanto sencillo ni creíble trasladar a un personaje de hace 120 años como avanzar otro medio milenio. El problema es que el espectador, cuando ve el primer episodio, no sabe lo que le espera en los otros dos. Hay que decir, además, que cada uno de ellos es desigual en relación a los otros y solamente en el ultimo se demuestra la verdadera intención de los guionistas: trasladar a Drácula a la era de los tablets, los móviles y las redes.

El primer episodio se inicia con la consabida llegada de Jonathan Harker al Paso de Borgo. Un carruaje lo traslada a la mansión de Drácula y allí empieza su aventura. Se lo está narrando a toro pasado a unas monjas del convento en Hungría que le han rescatado después de que pudiera huir. Hasta aquí, todo parece seguir la pauta diseñada por Stoker en su novela. Llama la atención el que el conde llame “Johny” a Jonathan Harker o que la monja que lo interroga parezca una FEMEN con hábito y sin fe. ¿Arcaismos? Poco a poco se van ampliando y vemos que el guion se va distanciando del relato originario. El segundo episodio se desarrolla casi íntegramente en el buque que conducirá el ataúd de Drácula hasta el Reino Unido, junto a otras cajas de tierra transilvana. Se van produciendo desapariciones entre el pasaje y entre la tripulación, hasta que Drácula revela quien es. A todo esto, la monja que antes ha interrogado a Harker, resulta ser la Hermana Agatha Van Helsing que, finalmente, vence a Drácula y consigue que el barco se hunda con el ataúd. Así pues, la amenaza ha sido conjurada. Y esto extraña porque nos sitúa en las antípodas del relato de Stoker. Lo que veremos en el tercer episodio ya no tiene nada que ver con el relato: la Fundación Harker, dirigida por una descendiente de Agatha Van Helsing, consigue rescatar el féretro, pero Drácula se les escapa entre las manos gracias a un hábil abogado, Frank Renfield…

Se han introducido en la narración tres elementos que estaban ausentes en el relato inicial: un feminismo a la moda, un erotismo recurrente y un sentido del humor que hace del noble transilvano un personaje propio del Club de la Comedia. Todo esto sería comprensible e, incluso, aceptable, si los guiones mantuvieran el interés de la audiencia: pero el gran problema de la serie es que, a medida que se separa del relato originario, se hace más indigesto, por mucho sentido del humor que despliegue Drácula. El primer episodio resulta brillante, el segundo discreto y el tercero, simplemente, flojo. El resultado, por tanto, no puede superar el notable justo: buena ambientación, buenas interpretaciones, buen modelo de producción, buenos efectos especiales, pero al servicio de un guion que podía mejorarse.

Gustará a los incondicionales de Drácula. Decepcionará a los que creen que les espera una serie de terror clásico. Desconfiar del lema de la serie que se anuncia como la “mejor interpretación de Drácula después de la obra de Coppola”. Es una serie aceptable, a condición de que no le tengamos excesivo respeto al texto originario.

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