FICHA

Título originalJamaica Inn
Título en España: La posada de Jamaica
Temporadas: miniserie (2 episodios)
Duración episodio: 90 minutos.
Año: 2014
Temática: adaptación literaria
Subgénero: drama
Resumen: Una huérfana va a casa de su tía, esposa del propietario de La Posada de Jamaica en un páramo costero brumoso en donde sus habitantes viven del contrabando y se dedican a saquear barcos. La joven se resiste a integrarse en el grupo de delincuentes, que no están dirigidos por el esposo de su tía, sino por un personaje inesperado.
Protagonistas: Jessica Brown Findlay, Matthew McNulty, Sean Harris, Joanne Whalley, Shirley Henderson, Ben Daniels, Tristan Sturrock, Elliot Levey, Christopher Fairbank.
Lo mejor: La interpretación de Jessica Brown-Findlay.
Lo peor: Hubiera podido desarrollarse reduciendo 20 minutos la trama.
Lo más curioso
: El guión está basado en la novela de la escritora Daphne du Maurier.
¿Cómo verlo?: Emitido en España por HBO; puede ser bajado mediante programas P2P y comprarse en DVD. En youtube pueden verse algunos capítulos en versión original.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre LA POSADA DE JAMAICA

En 1937, Alfred Hitchcock realizó una primera versión de esta novela que en aquel momento acababa de escribir la británica Daphne Du Maurier que se encontraba en la cumbre de su prestigio. El director encontraría un filón en los relatos de la escritora, de la que al año siguiente llevó al cine otra de sus novelas, Rebeca, y posteriormente, la que sería su película más inquietante, Los pájaros (1965). La posada de Jamaica que nos ofreció en 1937 es muy diferente a la que emite HBO desde enero de 2018 (la versión filmada en 1985 y protagonizada por Jeanne Seynour, es irrelevante), una miniserie en dos entregas. Ambas, en efecto, responden a dos momentos extremos de evolución del lenguaje cinematográfico. En la primera, el cine está todavía balbuciente, es extremadamente rápido, no concreta  excesivamente y las actuaciones están más próximos al teatro que al Séptimo Arte. La película, por lo demás, está dominada por la presencia del histriónico Charles Laughton que absorbe toda la atención del espectador y la sustrae de la misma trama, que, por lo demás, resulta excesivamente esquemática. La película, sin embargo, en su época fue un éxito y supuso la consagración definitiva de Hitchcock como director.

La novela no había sido llevada de nuevo al cine desde entonces. El lenguaje cinematográfico ha cambiado extraordinariamente desde entonces, los recursos técnicos también y la nueva revisión realizada por Philipa Lowtohrpe y producida para la BBC, supone una muy digna actualización del texto original. El problema es que los gustos narrativos también han cambiado y Daphne Du Maurier es hoy, una novelista semiolvidada que nos parece más próxima a la literatura gótica inglesa de finales del XIX que a la literatura del siglo XXI. De todas formas, y a pesar de que a partir del final de la primera parte, ya se intuyen todos los elementos que estarán presentes en la conclusión de la miniserie, puede recomendarse sin riesgo a que alguien quede decepcionado.

De entre todos los elementos que cabe valorar de La posada de Jamaica, la primera de todas es la desolación que destila la localización del lugar, en medio de un páramo inhóspito, cubierto por la niebla, desolado y peligroso. En su interior, la posada es –como en la interpretación de Alfred Hitchcock, pura desolación, suciedad, inmundicia, sordidez… como la mayoría de los personajes que la frecuentan y que constituyen la banda de “Jem Merlyn”, jefe de los saqueadores y contrabandistas de la región.

Mientras que Hitchcock los había pintado con rasgos tragicómicos, como si se tratara de bribones con cierto sentido del humor, Lowthorpe los “humaniza” y reduce a su mera dimensión de delincuentes sin escrúpulos que luchan por su supervivencia y que deben matar y saquear para salir adelante, como los propios tíos de la protagonista. Ésta es descrita, no como una ingenua e indefensa muchachita, sino como una mujer respetuosa con la ley y con carácter suficiente como para tratar de detener aquella locura y, cuando hace falta, enfrentarse a la misma ley y a sus servidores.

Obviamente, como no podía ser de otra forma a la vista de la trayectoria literaria de Du Maurier, cabalgando con todo esto se encuentra un misterio y una historia de amor. El guión ha sido adaptado para hacerlo más digerible al público del siglo XXI, se han eliminado arcaísmos, pero no se ha podido evitar que, en algunos momentos, la miniserie resulta algo reiterativa. En cualquier caso, el trabajo de todos los actores, la ambientación, las localizaciones, la fotografía y la banda sonora resultan dignas de un notable.

La serie puede recomendarse, en primer lugar, a los que conocen la primera versión para que la comparen y tracen las distancias entre dos momentos en la historia del cine. Obviamente, los amantes de los relatos góticos y de las intrigas con trasfondo romántico, sabrán apreciar este clásico del siglo XX. Finalmente, los amantes de las miniseries de factura británica se convencerán de que este tipo de productos, rápidos, realizados con una profesionalidad sin concesiones propia de buenos artesanos, resulta siempre grato de ver.

 

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