FICHA

Titulo original: Toledo, cruce de destinos.
Título en España: Toledo, cruce de destinos.
Temporadas: 1 (13 entregas)
Duración episodio: 70 minutos
Año: 2012
Temática: Drama
Subgénero: Histórico
Resumen: Luchas entre buenos y malos en el Toledo del siglo XII durante el reinado del Rey Sabio con especial referencia al “país de las tres culturas”
Actores principales: Juan Diego, Eduard Farelo, Maxi Iglesias, Patricia Vico, Álex Angulo, Fernando Cayo, Rubén Ochandiano, Paula Rego, Jaime Olías, Daniel Holguín, Petra Martínez, Paula Cancio, Adrián Expósito, Israel Elejalde, Sara Sálamo
Lo mejor: abordar un momento de nuestra historia medieval.
Lo peor
: cualquier parecido de la serie con el Toledo del siglo XIII es casual.
¿Cómo verlo?: La emitió Antena 3 y puede verse en el enlace que indicamos.

Puntuación: 5,5

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Lo mínimo que puede decirse sobre TOLEDO, CRUCE DE CAMINOS

A principios del milenio, el género literario de oda era la novela histórica. Hoy sigue teniendo adeptos. No es raro que este interés repercuta en la concepción de muchas series de televisión que están ambientadas en temas históricos. Pero, de la misma forma que no todo relato histórico se basa en hechos reales, lo que sale de su dramatización televisiva, puede ser en ocasiones lo más alejado de la historia e, incluso, registrar cierto oportunismo político.

En efecto, en la década anterior, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero se había preocupado de promover dos ideas básicas sobre las que asentar su “buenismo estructural”: la “alianza de civilizaciones” (primera idea) que solamente podía ser promovida por España, en tanto que “país de las tres culturas” (judía, cristiana y musulmana). El ejemplo que solía darse era el de Toledo, hogar de convivencia pacífica y tolerancia en la Castilla medieval. Esta serie, llegaba con años de retraso, cuando esta doctrina había caído en el descrédito y apenas había nadie en España –y menos aún profesionales de la historia- que se atrevieran a sustentarla.

La serie de “histórica” tiene solo la ambientación (que, por otra parte, tampoco es muy buena, incluso se ven calles asfaltadas). Pronto se percibe que la serie no tiene más intención que el entretenimiento y no el enseñar algo sobre nuestra historia. En realidad, lo que contribuye la serie es a desfigurar la historia. La misma trama (buenos contra malos, poderosos contra humildes) hubiera podido presentarse en cualquier otra época y, por supuesto, en la modernidad, con sólo cambiar los modelitos que utilizan los personajes. De todas formas, esta es la primera crítica que puede realizarse a la serie: si bien, está claro que se trata de puro divertimento y evasión, al menos el compromiso de ambientarla en el Medievo hubiera requerido un mínimo esfuerzo de ambientación. Y lo que vemos no es convincente en ningún sentido.

El segundo problema es que una serie histórica siempre es más cara que una serie en la que los protagonistas pueden actuar con el mismo traje con el que llegan de casa. En esta serie, la intención de realizar una producción de bajo coste se nota desde las primeras escenas. En una serie ambientada en cualquier barriada de nuestros días, una pelea se resolverá con tres o cuatro actores por cada banda y unos puñetazos más o menos bien simulados. Algo al alcance de cualquier actor mediocre. Pero ver una “batalla” entre moros y cristianos en el que, los contendientes no superan la docena y tienen dificultades en manejar espadas de atrezzo como si fuera un bate de beisbol, cae en la ridiculez. Segunda crítica: para hacer una serie “de época” hay que invertir en atrezzo y multiplicar el número de extras de carne y hueso ó utilizar buenos recursos digitales.

Tercera crítica: el casting debe estar equilibrado. No puede ocurrir que unos sobreactúen y los otros se queden a medio camino. En general, los actores de esta serie ni están sembrados, ni se creen sus papeles, acaso porque estos no son creíbles. Por muy buen actor que fuera en otros tiempo, Juan Diego, hace tiempo que debería haberse retirado. No basta con dejarle crecer la barba un poco más de lo normal, colocarle una diadema, para hacer de él el “Rey Sabio”.

Si a esto añadimos incoherencias históricas, chirriantes para los que amamos la historia, escenas con la fotografía poco elaborada, efectos especiales demasiado evidentes y un mensaje multicultural de un país “de las tres culturas” que nunca existió y que en 2012 ya había perdido actualidad, lo que se tiene, como resultado final, es una serie que se canceló por baja audiencia.