FICHA

Título originalEn Place
Título en España: Presidente por accidente
Temporadas:  ( entregas)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2023
Nacionalidad: Francia
Temática
: Comedia
Subgénero: Política ficción
Resumen: El funcionario de un centro juvenil en la banlieu de París realiza unas declaraciones en televisión durante la visita de un candidato presidencial y obtiene al día siguiente el 4% de intención de voto para las elecciones. Así que presenta su candidatura y logra situarse en segunda posición y pasar a la segunda vuelta de las elecciones.
Actores: Jean-Pascal Zadi, Eric Judor, Benoît Poelvoorde, Fadily Camara, Marina Foïs, Fary Brito, Panayotis Pascot
Lo mejor: Una ficción política que tiene su gracia (y su desgracia)
Lo peor: La aportación francesa a la ideología woke
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 20 de enero de 2023. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 5

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Lo menos que puede decirse sobre PRESIDENTE POR ACCIDENTE

Como se sabe, Netflix es el principal arieta de la “corrección política”, las “agendas”, las visiones “multiculti” y las “ideologías de género”. Por su parte, el cine francés, sufre una crisis de identidad (que no es más que el reflejo de la crisis de la sociedad francesa y su conversión en una mosaico étnico inestable) que se agrava por el antiguo buenismo y por la más antigua aún tendencia a aceptar todo lo que proceda de la “izquierda progre”. Cuando ambas se unen en un proyecto, hay que apretarse los machos. Puede ocurrir cualquier cosa que, por algún motivo, siempre oscilará entre lo peor y lo infame. Tal es el caso de esta serie.

La pregunta que plantea es: ¿Está preparada la sociedad francesa para tener un presidente negro?”. Ahí es nada: la idea es demostrar que hay resquemores racistas en Francia, entre la población de origen europeo, que impedirían a alguien de origen africano ocupar la presidencia de la república… Tan simple, tan fatuo, tan ingenuo, tan infantil como esto.

A los guionistas (y a Netflix) se le han olvidado los principales parámetros del problema. Lo que vamos a ver es, simplemente, una engañifa, un ardid para que los franceses “blancos y progres” confiesen que todavía no se han despojado de todos los prejuicios racistas y que, por eso mismo, deben seguir ayudando a promocionar y subsidiar las actividades de los grupos étnicos extraeuropeos acantonados en los suburbios y que no pueden negarse a admitir más inmigración porque esa sería la primera muestra de racismo.

La mayor mentira que presenta este planfletilo en forma de serie, es que el debate político central en Francia es, entre un candidato “de izquierdas” y un candidato “de origen inmigrante”. Olvidan que, efectivamente, Francia estuvo partida en dos en las anteriores elecciones presidenciales entre un candidato oficialista, más o menos, centrista, y una candidata de derechas, Marina Le Pen. Y que la distancia entre ambos, fue corta.

No es la única mentira. La segunda en importancia, es pensar que la población no europea residente en Francia se interesa por la política. En realidad, no, se interesan por las subvenciones. No por la política. Los gobiernos de Europa Occidental tratan de comprar la paz étnico-social mediante subvenciones. Pero lo cierto es que, en la actualidad, en Francia existen más de 2.000 “banlieus”, llamadas en el argot oficialista “zonas particularmente sensibles” (que otros prefieren llamar “zonas sin derecho”, dado que las estructuras del Estado francés han desaparecido prácticamente), fuera de control. Doscientos vehículos quemados al día como promedio desde hace 10 años, 600 en la pasada noche de fin de año, son lo más habitual. En el mismo momento en el que se crean infraestructuras, centros cívicos, escuelas, centros de juventud, son saqueadas y destruidas. Nada de todo esto se muestra porque la voluntad de los promotores de los promotores es deformar la realidad para obtener los resultados que hemos comentado.

La serie resulta tan burda que apenas ha llamado la atención. El director François Uzan, la nos obsequió con otro producto similar, Lupin, en 2021, en donde el protagonista del ciclo de novelas de Maurice Leblanc cambiaba de color. Se ve que para Uzan el tema es una obsesión. Lo sorprendente es que ni en Wikipedia, ni en la propia web personal del director, hay rastros de esta serie. Difícilmente podría encontrar aceptación en Francia. Y no, no pasa nada interesante, salvo que el simpático africano pasa a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, junto con el “de izquierdas”. Mentira final: que puede armarse una campaña para las elecciones presidenciales sin solidísimos apoyos financieros y estrechos contactos en la sociedad francesa. Aun hay quien cree que, en democracia, “el pueblo elije”. Para ellos es esta serie.

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