FICHA

Título original Faking Hitler
Título en España: Faking Hitler
Temporadas: 1 (6 entregas)
Duración episodio: 45-50 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: Alemania
Temática
: Periodismo
Subgénero: True Crime
Resumen: Un periodista ambicioso, obsesionado por el Tercer Reich encuentra unos diarios de Hitler, aparentemente escritos con la letra del Führer. Detrás se encuentra un falsificador de pocos escrúpulos, especializado en vender documentos falsos del período nacional-socialista a coleccionistas. El documento es tomado en serio por algunos historiadores reputados antes de ser descubierta la falsificación.
Actores: Lars Eidinger, Moritz Bleibtreu, Daniel Donskoy, Sinje Irslinger, Thomas Fehlen, Richard Sammel, Lukas Sperber, Jeanette Hain, Ulrich Tukur, Hans-Jochen Wagner, Hanna Plaß, Tristan Seith, Stefko Hanushevsky, Ronald Kukulies, Moritz Heidelbach, Karin Johnson, Jens Kipper, Ursula Kopp, Reiner Schöne, Moritz Führmann, Piet Fuchs, Ines Marie Westernströer
Lo mejor: Que, por increíble que parezca, la historia es completamente cierta.
Lo peor: El falsificador termina resultando un tipo simpático.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Lionsgate+ el 4 de diciembre de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

PROMO (VO subtitulado en inglés)

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INTRO

MÚSICA

WEB OFICIAL (Lionsgate+)

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Lo menos que puede decirse sobre FAKING HITLER

Lo peor de algunas series es que son tan reales que parecen el producto de una imaginación viciosa. Ha pasado en todas las épocas y seguirá pasando. Los hay que explotan la credulidad de las masas y los hay lo suficientemente crédulos como para pagar fortunas por nada. La convicción que el espectador ateto se lleva tras ver esta serie es que la realidad es mucho más imaginativa que la mejor ficción. Porque todo lo narrado en esta serie fue rigurosamente verídico.

Alemania -aun no lo exprese, pues, no en vano, sigue siendo un país ocupado, con 40 bases militares norteamericanas sobre su territorio- sigue manteniendo una doble consideración con respecto al período nazi: la sensación de que la historia del país se torció en aquellos doce años, por una parte, pero también, por otro, la convicción de que fue un momento de esplendor de la cultura alemana, un momento histórico de unidad del pueblo con sus líderes y de haber alcanzado lo que Bismarck no pudo dar al país: pasar de la “pequeña Alemania” a la “gran Alemania”, gracias a la incorporación de Austria. Por eso no es de extrañar que en 1983 -y ahora mismo también- existieran coleccionistas de cualquier cosa que recordara o remitiera al período comprendido entre enero de 1933 y mayo de 1945, cuando Adolfo Hitler estaba a la cabeza del Reich. El tema da pie a que los falsificadores profesionales entren en juego: ahora bien, una cosa es vender una cruz de hierro envejecida artificialmente y fundida en serie aquí y ahora, y otra muy diferente encontrar retratos firmados por Hitler o, por qué no, sus diarios.

En 1983, la revista Stern publicó la noticia de que habían aparecido unos diarios escritos por Hitler, de carácter privado, que ayudarían a la comprensión de la personalidad del Führer y cuyos derechos había adquirido y vendido a otras publicaciones extranjeras, después de comprobar su veracidad. Inicialmente, los propietarios de Stern dudaron, pero, finalmente, cuando el historiador británico Trevor-Roper, especializado en la Segunda Guerra Mundial, dictaminó que los diarios eran “auténticos” pago -y exigió- cantidades millonarias. Todo resultó ser una burda falsificación. Esta serie nos cuenta esta peripecia, desde su inicio hasta su estallido. Y lo hace como si se tratara de una serie de misterio, con toques de comicidad y cierto desenfado.

Los protagonistas son dos: un periodista obsesionado por el Tercer Reich, cazanazis cuarenta años después de terminado el conflicto y un falsificador de poco seso, pero mucha habilidad. Había falsificado pinturas firmadas por Hitler (en las que se mostraba a su sobrina semidesnuda) que eran compradas por coleccionistas crédulos. Y, finalmente, se decidió a falsificar los diarios que, según él, estaban en manos de un oficial de la policía de Alemania Oriental y había que introducir, poco a poco, en la República Federal. El falsificador, Konrad Kujau, contó con la inestimable ayuda del periodista “de investigación” Gerd Heidemann (que, por cierto, resultó ser informador de la Stasi durante 33 según se supo en 2002). Ambos eran u par de bribones que creyeron que el “antinazismo” saldría gratis…

Buena temática, buen ritmo narrativo, buen desarrollo, buenos roles de Lars Eidinger y de Moritz Bleibtreu, como el periodista y el falsificador. A ver necesariamente.

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