FICHA

Título original Podrucje bez signala
Título en España: El último artefacto socialista
Temporadas: 1 (6 entregas)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: Croacia
Temática
: drama
Subgénero: social
Resumen: Dos amigos y socios intentan poner en marcha una fábrica que se cerró con la caída del comunismo yugoslavo y el inicio de los conflictos nacionalistas. La fábrica, en otro tiempo, fue referencia para los habitantes de la región y daba trabajo, pero cuando llegan los dos amigos se encuentran ruinas obsoletas e instalaciones inadecuadas
Actores: Rene Bitorajac, Kresimir Mikic, Jovana Stojiljkovic, Izudin Bajrovic, Goran Bogdan, Tihana Lazovic, Slavko Stimac, Lana Baric, Iva Babic, Stipe Radoja
Lo mejor: nos sitúa perfectamente en el drama de la Europa del Este post-comunista y pre-liberal.
Lo peor: un planteamiento excesivamente ingenuo.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Filmin el 6 de diciembre de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre EL ÚLTIMO ARTEFACTO SOCIALISTA

El último artefacto socialista es una serie que, además de entretener, nos da una perspectiva de lo que supuso para algunos países del Este, el tránsito de una economía dirigida y proteccionista, a una economía liberal y de mercado. Todavía hoy, en aquellos países, pasando por sus carreteras, pueden observarse grandes fábricas abandonadas cerca de pueblos deprimidos en donde las gentes se han lanzado al alcoholismo y la economía de supervivencia. El tránsito, para ellos, no ha sido un bálsamo de rosas: tienen libertades políticas que apenas pueden ejercer al carecer de seguridad económica. Si hoy se preguntara en muchos de esas “aldeas negras” si añoran al régimen comunista, probablemente, la respuesta serie afirmativa.

Estamos en los años 90, en Croacia. El régimen de Tito es un recuerdo lejano, las guerras civiles por conflictos nacionalistas siempre estimulados desde el exterior, prosiguen en otras zonas. Dos “emprendedores” han comprado a precio de saldo una fábrica que en otro tiempo fabricaba turbinas. Las mejores de la antigua Yugoslavia. La fábrica se cerró, ahora está abandonado. Pero nuestros dos “emprendedores” aspiran a ponerla en marcha de nuevo. Todos son obstáculos: la luz no se ha pagado y para darla, la compañía exige que las facturas estén a cero. Por otra parte, el ingeniero que dirigía la fábrica, ha caído en el alcoholismo y no quiere oir hablar de la fábrica. A otros antiguos trabajadores les gustaría creer que va a volver a reabrirse, pero no terminan de creer tener tanta fortuna. Y, en cuanto a los dos aventureros emprendedores, no parecen ser conscientes del lío en el que se han metido.

“Oleg” y “Nikola” están interpretados por Rene Bitorajac y Kresimir Mikic, dos actores que hemos visto en algunos largometrajes procedentes de aquellas latitudes. El primero, apoyado en su rostro, está especializado en papeles cómicos. Esta, en realidad, no es una cinta de humor, si bien algunas de las situaciones en las que se ven implicados los protagonistas son tan absolutamente surrealistas que inducen a la sonrisa. Incluso a la ternura: los lugareños son gentes que han perdido toda esperanza. La democracia liberal les ha traído -como en todas partes, por cierto- el “desengaño” (aquí también pasó en España en los años 80). Y les cuesta recuperar la fe en algo. En cuanto a los esperanzados emprendedores, han olvidado que la técnica avanza a velocidades vertiginosas en esta era de progreso. Todos, unos y otros, son personajes ingenuos, bienintencionados que entran dentro del campo de las “víctimas”: no de la guerra, sino de la economía.

Hay en esta serie algo del antiguo “realismo socialista” que les obligaba a mostrar detalles de la vida de los trabajadores que, en el fondo, resultaban irrelevantes, pero que contribuían a ensalzar la calidad del proletariado. Este elemento es lo que hace que a algunos les pueda parecer una serie “monótona”: la fábrica está por encima de todo, ponerla en marcha se convierte en una obsesión. Ese “realismo socialista” se acompaña también por las tomas y la fotografía: vemos lo que fueron las fábricas de las que estaban orgullosos aquellos gobiernos. Fábricas hoy destartaladas, sin posibilidades de reabrirse en un mundo globalizado.

La serie interesará especialmente a aquellos que sean adictos a un cine político-social, sin decantarse por ningún color concreto y muy especialmente a los que busquen entender qué ocurrió en la Europa del Este, tras la caída del Muro de Berlín, hace ahora más de 32 años.

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