FICHA

Título original 1899
Título en España: 1899
Temporadas: 1 (8 entregas)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: Alemania
Temática
: Intriga
Subgénero: Drama
Resumen: Un trasatlántico lujoso, en el que viajan varios cientos de pasajeros e inmigrantes en las bodegas en busca de un futuro mejor, surcan los mares. Reciben un SOS de un barco de la misma compañía, gemelo del que viajan y que se ha dado por perdido desde hacía tres meses. Cuando abordan el barco lo encuentran desvencijado y vacío. Solamente un niño incapaz de explicar lo que ha pasado se encuentra en su interior.
Actores: Emily Beecham, Aneurin Barnard, Andreas Pietschmann, Miguel Bernardeau, Maciej Musial, Lucas Lynggaard Tønnesen, Rosalie Craig, Clara Rosager, Maria Erwolter, Yann Gael, Mathilde Ollivier, José Pimentão, Gabby Wong, Jonas Bloquet, Alexandre Willaume, Anton Lesser
Lo mejor: un deja vu de series que en otro tiempo nos entretuvieron
Lo peor: aburrida, pretenciosa, incoherente, sombría, reiterativa…
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 17 de Noviembre de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre 1899

El haber creado Dark no garantiza que cualquier cosa que construya el mismo equipo con posterioridad puede ser otro éxito. Cuesta dar en el clavo dos veces. Y esta serie lo confirma, mientras que Dark era una serie ochentera aceptablemente entretenida, lo que nos ofrecen ahora Baran bo Odar y Jantje Friese, es un refrito de Perdidos, que, en lugar de en una isla, se desarrolla en el interior de un remedo del Titanic. Pasan cosas, continuamente, todo inexplicable, nada aclarado en el final: es la orgía del misterio por el misterio, permanentemente, sin salida, sin explicación. Y, entre misterio y misterio, alguna pildorilla de adoctrinamiento, característica natural de la firma Netflix.

Estamos en 1899, en el interior de un lujoso trasatlántico. Es una especie de Titanic, quizás con una chimenea de más. Todo es sombrío, oscuro, pero la sordidez es absoluta en cuanto se desciende a los camarotes de tercera y a las calderas. En alta mar, cuando se encuentran a mitad del trayecto hacia Nueva York, el barco recibe un SOS. El mensaje pide socorro para un barco desaparecido tres meses antes y propiedad de la misma naviera, un buque gemelo que, al ser avistado, no responde: las luces están apagadas, el barco se encuentra en un lamentable estado y, para colmo, cuando es abordado, resulta completamente vacío, incluso el equipo de telegrafía esta destruido. Entonces ¿quién ha enviado el mensaje? Solamente, en el interior de un minúsculo armario, aparece un niño que se muestra incapaz de decir que ha ocurrido y dónde están los pasajeros y la tripulación. Es el primer enigma de una serie de misterios que se prolongarán capítulo a capítulo, hasta el último episodio.

Hay que decir que los capítulos son lentos hasta la desesperación; todo lo que ocurre, y ocho capítulos dan para muchos, parece suceder a cámara lenta. El aburrimiento en algunos tramos es extremo y, sobre todo, la sensación de asalta al espectador es que, todo lo que ve, todos los misterios que uno tras otro, se van apilando, nunca, absolutamente nunca, tendrán una respuesta. Poco a poco, al espectador le va ganando la sensación de que le están mareando con tano misterio y que el barco y la serie no llegarán a ningún lado. Y no se equivoca.

Lo único que queda claro es que los inmigrantes, todos, son buenas gentes, trabajadoras, honestas, deseosas de labrarse un futuro mejor, que solamente quieren un lugar bajo el sol. El mensaje de adoctrinamiento está claro. Lo peor está que el interés que puede plantear el primer episodio se va diluyendo cada vez más. Los efectos especiales, por si mismos, ya no satisfacen al espectador exigente que sabe que los actores se están viendo obligados a actuar en un entorno verdoso que luego será sustituido por paisajes y decoración artificial.

Verla, oído al parche, es, simplemente arrojar por la borda nuestro tiempo.  

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