FICHA

Título original El inmortal
Título en España:  El inmortal
Temporadas:  ( entregas)
Duración episodio:  minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: España
Temática
: narcos
Subgénero: thriller
Resumen: Vida de un traficante de cocaína madrileño de los años 90. Está basado en la “banda de los Miami”, cuyo jefe era el protagonista de esta serie. Sufrió varios tiroteos con bandas contrarias y sobrevivió a casi todos ellos. Su droga corría por todas las discotecas madrileñas, pero el régimen garantista español impedía que su tráfico fuera cortado de raíz.
Actores: Álex García, Marcel Borrás, Jason Day, María Hervás, Jon Kortajarena, Francis Lorenzo, Óscar Higares, Ivan Massagué, Emilio Palacios, Teresa Riott, Chanel Terrero, Claudia Pineda, Anatoly Chugunov, Delcan Joyce, Elio Sagües, Eva Jakubovska, Silvia de Miguel, Ismael Cobos, Gonzalo de Castro, Mariola Fuentes, Juan Pablo Shuk, Catalina Sopelana, Marta de Toro, Nacho Marraco, Carlos Hernández, Sergio Colón, Pilar Pintre, Joaquín Molla
Lo mejor: buena actuación del protagonista.
Lo peor: apología del delito y de los malotes, héroes de la modernidad campetobetónica
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Movistar+ el 27 de octubre de  2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6,5

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Lo menos que puede decirse sobre EL INMORTAL

Me gustaría hacer una buena crítica de una serie española. Incluso he optado por evitar criticar a series producidas en nuestro país, excesivamente malas e imposibles de encontrar algún aspecto positivo: guiones que avanzan al paso de glaciares anteriores a la velocidad anterior a la coña del “cambio climático”, argumentos hiper-ultra-mega-retorcidos a los que no hay forma de coronar con un final sin que haya más cabos sueltos que una ley del ministerio de igualdad, protagonistas de moda que apenas son capaces de que se les entienda, con dicciones que precisas del concurso de expertos en fonoterapia, susurrantes y ante los que es necesario recurrir a los subtítulos… Eso es lo más habitual. El inmortal está algo por encima de esos estándares, sin ser ninguna maravilla. Lo peor es que cae en los tópicos propios del “cine de narcos”.

Para que nos entendamos: algunos estamos más que hartos del cine de narcos. Hay temas que no se pueden banalizar: todavía recuerdo aquel morito que cuando el juez del 11-M le preguntó la profesión, dijo con una seriedad pasmosa: “Nacotraficante” y no paso nada. Dentro de poco los narcos se podrán afiliar al régimen de autónomos y cotizar a la seguridad social. Muy pocos de estas series recuerdan lo que es la droga, sus peligros y como lo que para unos es fuente de riqueza y poder, para otros conduce a la miseria, el enganche y la muerte o el deterioro en vida de la salud. No estaría de más que algún streaming realizara una serie sobre “narcovíctimas”. El inmortal cumple esta pauta: una actividad odiosa, aparece como normal.

Segunda observación, la coletilla inicial de que se trata de “una historia real”. No lo es, ninguno de los personajes tiene nada que ver con narcos realmente existentes. Solamente algunos personajes que aparecen tienen remotos parecidos con los reales. El tipo duro que ejerce de “inmortal”, interpretado por Álex García, modelo tronchamozas, en realidad, era llamado en el submundo mangui, “el enano” y, por cierto, goza de buena salid y sin grandes problemas.

La banda que comercializaba droga en las discos madrileñas, existió. Alguna situación es fácilmente reconocible, pero, en su conjunto, todo es el producto de la imaginación calenturienta de guionistas que tienen una idea ligeramente errónea del universo mangui, de las poligoneras que les acompañan y de los julays que orbitan en torno suyo.

Madrid no es Chicago. Alguien pudo repartir droga durante años sin grandes problemas porque la constitución garantista creada por políticos para protegerse a sí mismos y a los de su clase. El efecto secundario fue que, desde entonces, incluso imputar a un robagallinas se ha puesto muy empinado. La serie, no es que sea una apología de las drogas, pero tampoco hay ninguna censura, ni ética ni moral. El protagonista es el anti-héroe, al que nada obliga a traficar con la salud de los ciudadanos, pero que lo hace como forma de evitar las rutinas laborales que usted y yo aceptamos como la cosa más natural del mundo.

Y luego está esa tendencia a mostrar a mangantones con aspectos atractivos e incluso con rostros lampiños y atildados. O el casting ha fallado o es que había que promocionar a determinados actores con cara de buenazos encarnando papeles de malos-malotes. Así, lo que debería ser la historia de un mangui, se convierte en una epopeya de la delincuencia madrileña noventera. En definitiva, otra de narcos. Y van…

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