FICHA

Título original Die Kaiserin
Título en España: La emperatriz
Temporadas: 1 (6 entregas)
Duración episodio: 55 minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: Alemania
Temática
: Drama
Subgénero: Histórica
Resumen: En el Imperio Austro-Húngaro la agitación social está en alza y las estructuras de poder se han quedado anticuadas. El nuevo emperador tiene ideas de reforma a las que se opone su madre y parte de la administración. En esto aparece una joven apasionada y rebelde que se enamora del emperador y se ve correspondida.
Actores: Devrim Lingnau, Philip Froissant, Melika Foroutan, Johannes Nussbaum, Elisa Schlott, Jördis Triebel, Almila Bagriacik, Wiebke Puls, Raymond Tarabay, Jonathan Failla, Irene Della Casa, Hanna Hilsdorf, Svenja Jung, Alexander Finkenwirth
Lo mejor: buen modelo de producción, actuaciones y escenarios
Lo peor: hay errores de guionización, especialmente en los diálogos.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 29 de abril de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre LA EMPERATRIZ

Lujosa serie alemana que reconstruye los primeros años de Isabel de Baviera, más conocida por su apodo de “Sisí” (a raíz de las películas de los años 50 protagonizadas por Romy Schneider, si bien su apodo real era “Lisi”) y conocida en el mundo germano como “Isabel de Austria”. La serie se centra en los primeros años de su convivencia con el Emperador Francisco José, hasta su primer embarazo. Como suele ocurrir en las películas históricas, no todo lo que se cuenta es real. Un simple detalle: en la serie, el episodio de la elección de consorte, tiene lugar cuando “Sisi” parece rondar los veinte años o quizás más. En realidad, Francisco José conocía a “Sisí” desde que ésta tenía 11 años y él 18, y se prometieron cuando ella tenía 15 años. Y no es la única alteración.

La serie toma como modelo a la “Sisí” construida por Romy Schneider y que se ha convertido en “versión canónica”. Desde los primeros episodios, la serie trata de profundizar en la personalidad de la protagonista, destacando su rebeldía, su carácter, su carisma y su empatía en relación a los desfavorecidos. Al mismo tiempo, el Emperador Francisco José aparece simplificado como gobernante amante de su pueblo que quiere realizar reformas sociales y económicas para remediar las carencias. Las intrigas internacionales (en Francia gobernaba Napoleón III) y la conspiración urdida por el hermano del rey (prendado desde muy joven por “Sisí”) ocupan buena parte del metraje. Así mismo, la “lucha de clases” está presente y “Sisí” actúa casi como un precedente de Eva Perón tratando de darlo todo por sus “descamisados”.

En efecto final de la serie es particularmente positivo. Aparte de las incorrecciones históricas, el ritmo narrativo el bueno, la ambientación y los escenarios irreprochables y los protagonistas convincentes. La interpretación de Devrim Lingnau hace que no añoremos la de Romy Schneider. Por su parte, Philip Froissant da la imagen que se espera de un joven emperador.

Es de esperar que en furas “temporadas”, siga la narración hasta la “tragedia de Mayrling” (suicidio del único hijo de la pareja) y el asesinato de la protagonista (a manos de un anarquista italiano que la apuñaló frente al lago Lemán en Ginebra), colofones a una vida afortunada pero también trágica.

En esta primera temporada, lo que vamos a ver parece muy limitado en el tiempo (apenas recoge los primeros años de su matrimonio y termina cuando queda embarazada del que sería su único hijo. Se han añadido algunas tramas de pura ficción, bastante innecesarias (toda la peripecia de “Leontine”, la falsa condesa que conspira dentro de palacio contra la monarquía), para alargar la serie y que figuran entre los más prescindible.

En la parte negativa figura especialmente cierta pobreza en los diálogos, incluso arcaísmos y utilización de un concepto y de unas formas actuales, inexistentes a mediados del siglo XIX. No hubiera estado de más refinar los diálogos y adaptarlos al lenguaje de la nobleza centroeuropea de la época. Finalmente, la inclusión de problemas sociales queda como simple añadido, casi como “pegote”. Pero “es cine” y, por tanto, algunas licencias siempre están permitidas.

En general, la serie no resulta decepcionante, es entretenida y es de lo poco que puede verse con cierta serenidad y sin encontrar excesivos elementos chirriantes.

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