FICHA

Título original Monster: The Jeffrey Dahmer Story
Título en España: Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer
Temporadas
: 1 (10 entregas)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: Estados Unidos
Temática
: Crimenes
Subgénero: Asesino en serie
Resumen: Jeffrey Dahmer, cambio su conducta a partir de los ocho años después de recibir una sobredosis de anestésico durante una operación. Al menos eso era lo que opinaba su padre que intentaba asimilar el que su hijo hubiera sido detenidos después de cometer 17 asesinatos homosexuales, comerse algunos corazones, descarnar los restos de las víctimas y guardar una cabeza en el congelador.
Actores: Evan Peters, Shaun J. Brown, Colin Ford, Richard Jenkins, Penelope Ann Miller, Niecy Nash, Karen Malina White, David Barrera, Josh Braaten, Troy Blendell, Molly Ringwald, Michael Learned, Khetphet Phagnasay, Brayden Maniago, Phet Mahathongdy, Michael Beach, Colby French
Lo mejor: Evan Peters se hace con el personaje desde el primer momento.
Lo peor: casi se esquiva la cuestión de la homosexualidad sádica de Dahmer.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 21 de septiembre de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre DAHMER

Jeffrey Dahmer no pasará a la historia como uno de los mayores asesinos en serie de la historia de los EEUU. Sus 17 asesinatos lo sitúan en una franja intermedia. Nada que disputar con el hindú Thug Behram al que se le atribuyen 931 asesinatos, ni con Pedro Alonso López, “el monstruo de los Andes” con más de 300, Andrei Chikatilov con 72 o nuestro carpetovetónico Arropiero que ni siquiera fue capaz de recordar a los que había asesinado. Ahora bien, Dahmer, si es de los asesinos en serie que se encuentran a la cabeza en crueldad. Para él, matar, descuartizar, comer, guardar restos en la nevera y disfrutarlos poco a poco, o cupular con cabezas cortadas, era el pan de cada día. Y, para colmo, la policía de Milwaukee, cometió demasiados errores que ampliaron la carrera criminal de eso que se llama un “asesino en serie desorganizado”.

La serie es antológica sobre los crímenes de Dahmer y nos explica cómo un niño cuya madre ya era algo perturbada, pero que gozo del amor de su padre, se convirtió en un monstruo. Y lo hace paso a paso, sin prisa, pero sin pausa. Precisamente, lo más sobrecogedor de esta serie es su parsimonia a la hora de contar las cosas. El primer episodio, por ejemplo, genera inquietud y desasosiego en el espectador (que es lo que pretende una buena producción de terror): sabemos que va a ocurrir algo, sabemos que el asesino ha llevado a un chapero negro a su casa para matarlo, pero no sabemos ni cuando empezará la orgía de sangre, ni cómo acabará, ni la dureza de las escenas que prevemos. Sólo sabemos que ocurrirá. Y esta tensión se dilata durante más de veinte minutos. Ese primer episodio termina con la detención de Dahmer y la entrada en escena de su padre a quien le comunican las “hazañas” de su hijo. En el siguiente episodio, las primeras escenas son de la declaración de Dahmer a la policía una vez detenido: “Vamos a acabar con todo esto”. Pues bien, entre las declaraciones del padre y los recuerdos del asesino, va avanzando esta serie en la que se nos cuenta de manera muy descarnada como el hijo de un padre amantísimo y de una madre perturbada por drogas, alcohol y fármacos, da lugar a un monstruo.

Evan Peters asume le papel de Jeffrey Dahmer. No es que se parezca excesivamente al personaje real, pero el pelo y las gafas, así como el buen hacer de Peters, hacen que casi estemos dispuestos a afirmar que hemos conocido en persona a Dahmer. Es un “true crime” a la americana, con cierta tendencia a tratar de “comprender” al asesino (como si fuera el ratón el que afirmara que lo importante es saber porque el gato blanco o el gato negro quieren matarlo). Intentar explicar a Dahmer es imposible -y aquí radica el límite de la serie: hay actos y comportamientos monstruosos que resultan imposibles, no ya de justificar, sino de explicar y comprender. Otra carencia de la serie es que no consigue explicar la homosexualidad de Dahmer ni su preferencia por homosexuales no blancos.

El realismo de la serie es tal que ha removido las vísceras de los familiares de las víctimas que han criticado, más que a la serie en sí misma, el que se haya filmado y reproducido en los EEUU donde sus crímenes todavía no han sido olvidados. Pero, la verdad es que la serie, más que reproducir los crímenes de Dahmer, lo que intenta es darnos una perspectiva de cómo se formó su personalidad criminal y que elementos pudieron ser los detonantes de la misma. La historia de Jeffrey Dahmer marca un camino para los guionistas de televisión: en un momento en el que faltan buenas ideas, cuando todas las series parecen cortados con los mismos patrones, quizás sea el momento de tomar la realidad como fuente de inspiración. Siempre, la realidad mejora y supera a la ficción. Esta serie lo demuestra ampliamente.

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