FICHA

Título original La novia gitana
Título en España: La novia gitana
Temporadas: 1 (8 entregas)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: España
Temática
: Intriga
Subgénero: Policíaca
Resumen: Una joven ha aparecido muerta en una piscina abandonada y vacía. Dos elementos hacen este caso sorprendente: el cadáver estaba vestido de novia y unos años antes, su hermana también había aparecido muerta en las mismas circunstancias, estando su asesino en la cárcel. ¿Se trata de un error judicial? ¿de un imitador? ¿o de un crimen por encargo?
Actores: Nerea Barros, Darío Grandinetti, Ignacio Montes, Mona Martínez, Lucía Martín Abello, Vicente Romero, Francesc Garrido, Ginés García Millán, Mónica Estarreado, Moreno Borja, Lola Casamayor, Miguel Ángel Solá, Carlos Cabra, Zaira Romero, Daniel Ibañez, Miguel Hermoso Arnao, Cecilia Gómez, Emilio Palacios, Óscar de la Fuente, Manel Sans, Bianca Kovacs, Michael Collis, Miguel Álvarez, Raúl Yuste, Javier Botet, Óscar Hernández, Pedro Aijón
Lo mejor: Vicente Romero y Darío Grandinetti están, literalmente, que se salen.
Lo peor: Historia macabra, poco verosímil y con excesivos tópicos
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Atresplayer el 24 de septiembre de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre LA NOVIA GITANA

Los ocho episodios de La Novia Gitana se veían anunciando desde principios de mes. Todos creíamos que se iba a tratar de un estreno de campanillas y que iba a tener una formidable repercusión en los medios seriéfilos. No ha sido así. El interés ha sido menor del esperado, y el impacto tampoco ha generado el esperado por la productora. La serie tiene como base la trilogía escrita por el “colectivo Carmen Mola” en 2018. La primera impresión que da es que Apresplayer Premium, la plataforma de pago de Atresmedia, no tiene la extensión suficiente como para lanzar un producto que pueda competir con las mediocridades hirientes de Netflix, HBO, Disney+, etc. Y esto es lo que ha limitado el impacto de la serie. Por otra parte, también es cierto que tampoco se trata de una serie de sobresaliente. El guion es lento-lentísimo, “pasan cosas” solo muy de tanto en tanto, y el ritmo narrativo es propio de una tortuga paralítica o de un glaciar sin cambio climático.

La trama de partida no es complicada: en una piscina vacía y abandonada aparece el cadáver de una joven vertida de novia. Se trata de una gitana que el día anterior había celebrado su despedida de soltera. Lo sorprendente es que los padres de la chica, gitanos, ignoraban que su hija tuviera novio y, mucho más, que fuera a casarse. Pero otro elemento contribuía a hacer el caso más intrigante: siete años antes, la hermana de la víctima había aparecido en as mismas circunstancias. Así pues, el asesino debía ser el mismo. El único inconveniente es que el asesino estaba en la cárcel. Así pues, o bien se trataba de un “imitador” (y, en ese caso, ¿por qué había elegido a esa chica y no otra como víctima?) o bien de un “asesinato vicario” (realizado por encargo, acaso a petición del asesino de su hermana que ahora se pudría en la cárcel). Incluso podría tratarse de un asesino en libertad y el declarado culpable del primer crimen fuera inocente. Sea como fuere, queda encargada del caso una inspectora de la “Brigada de Análisis de Casos” a la que le preocupa, efectivamente, que un inocente pudiera estar en la cárcel. Para la investigación cuenta con el apoyo de un veterano inspector, “Orduño”, buen conocedor de las calles, un tipo directo, cínico, gracioso, realista y bastante pasota. Mientras, en la cárcel, el asesino “Miguel Vistas”, parece muy relajado y dispuesto a cumplir su condena. Por su parte, los familiares de la víctima buscan tomarse la justicia por su mano.

Con estos elementos, la serie echa a andar. Pero lo hace a cámara lenta. Hay que agradecer al responsable de casting que haya elegido a Darío Grandineti como “Miguel Vistas” y a Vicente Romero como “el inspector Orduño”. De no ser por ambos, la serie hubiera perdido mucho interés y vistosidad. También es de agradecer la inclusión de Francesc Garrido entre el grupo policial.

La serie tiene un punto de partida interesante pero su lentitud, le resta puntuación. Falta agilidad en todas las escenas. Demasiados actores murmuran en lugar de vocalizar, otros son inexpresivos, verdaderos carapalos o escayolas susurrantes. El hecho de que casi todas las escenas sean oscuras y se desarrollen en la noche es comprensible por el tono de la serie que busca resaltar la sordidez de determinados ambientes.

Ya se ha anunciado una segunda temporada (lo que implica que, después de los ocho episodios de la primera, nos quedaremos sin conocer las claves del asunto). Para tratar de dar mejor realce a la serie, se proyectó en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián (una edición que no pasará a la historia por contener a las mejores películas internacionales, precisamente).

Para fans de las series españolas de intriga que tengan paciencia suficiente para soportar el ritmo ralentizado de cada episodio.

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