FICHA

Título original Santo
Título en España: Santo
Temporadas: 1 (6 entregas)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: España
Temática
: Thriller
Subgénero: Narcos
Resumen: Dos policías, español y brasileño, se verán obligados a colaborar para detener las actividades de una red de tráfico de drogas dirigidas por un tal “Santo” al que nadie conoce. El narco es particularmente huidizo, no solo por su prudencia, sino porque dirige también una secta religiosa inspirada en el Candombre de Bahía.
Actores: Raúl Arévalo, Bruno Gagliasso, Victória Guerra, Greta Fernández, María Vázquez, Luiz Felipe Lucas, Judith Fernández, Samuel López, Iñaki Mur, Daniel Horvath, Maarten Dannenberg, Susan Spano, Iria del Río
Lo mejor: en producto aceptablemente dinámico, con buenas interpretaciones
Lo peor: algo embarullada con idas y venidas en forma de flashbacks constantes
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 16 de septiembre de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre SANTO

Vaya por delante que no es una mala serie, para el nivel que suele arrojar Netflix a sus paganos. Tampoco es espectacular ni inolvidable. Es aceptable, sin más. Y especialmente porque, cuando creíamos que el género de “narcotraficantes” estaba agotado, ahora viene esta producción y nos dice: “quedaba un hueco por cubrir. Y lo hemos cubierto”.

Efectivamente, tienen razón: el planteamiento de la serie es original por dos motivos. En primer lugar porque el narcotraficante en cuestión no aparece salvo en pequeñas pinceladas; no es el protagonista visible, aunque si el que condiciona toda la trama. Además, no se trata de un vulgar patán que fabrica coca barata y la vende cara en Europa. Es algo más: no solamente es dueño de la “merca”, sino también de las almas de los que trabajan para él. No es un narcotraficante y las policías que lo perseguían se equivocaban al considerarlo como tal: es algo más: acaso el gurú de un nuevo culto implantado en San Salvador de Bahía. Y eso no lo han tenido en cuenta sus perseguidores.

Como se sabe, de todas las ciudades brasileñas, San Salvador de Bahía es la que tiene un mayor porcentaje de origen africano. Esto condiciona las creencias populares. Allí ha florecido una especie de vudú local, el candomblé, tan siniestro y enloquecido como el otro, en torno al que las viejas creencias primitivas de la población africana, han realizado un sincretismo con otras formas religiosas y precipitado un producto aún más devastador que cualquier otra secta de origen africano. Los narcos siempre han sido particularmente supersticiosos. Conscientes de su maldad, pero, al mismo tiempo impíos, suelen llenar sus mansiones con imágenes y signos religiosos, “por si acaso” y, especialmente para ser protegidos de los santos y ángeles de no importa que religión. En esta serie, el protagonista, que atiende al nombre de “Santo”, ha formulado su propia versión del candomblé. Solamente trabajan para él, hombres de la secta. Y sus miembros consideran a “Santo” como una especie de dios llegado a la tierra que conoce sus gustos, sus traiciones, sus capacidades y sus intereses, sin necesidad de conocerlos personalmente. Es más que un narco: es todopoderoso. Puede sobre “este” y sobre el “otro” mundo.

Y ahí están dos policías, particularmente motivados para localizarlo y detenerlo. Uno es brasileño. Se ha separado de su familia para infiltrarse en la red mafiosa y allí ha ido escalando. Pero aparece en España de manera abrupta y habiendo perdido la memoria de sus últimos pasos. El otro, es un policía español, no particularmente honesto, que advierte la presencia del “Santo” en España. Convence al policía brasileño de que colabore en la investigación y éste, después de dudarlo (porque implica permanecer mas tiempo lejos de los suyos) acepta. El problema es que no se sabe quién está pasando información a “Santo” sobre los pasos de la policía. La traición acecha en todas partes y a todos.

Buen planteamiento y un trabajo muy meritorio de todos los actores protagonistas. Raúl Arévalo asume el papel de policía español y Bruno Gagliasso el de brasileño. En torno a estos dos personajes se va construyendo la historia. El resto, mujeres incluidas (Victoria Guerra, Greta Fernández, María Vázquez, Judith Fernández, Iria del Río) tienen papeles más limitados, aunque fundamentales.

La serie es el producto de una cooperación hispano-brasileña realizada bajo la firma Netflix. Medios no han faltado. Hay escenas de acción antológicas de acción y persecuciones, otras más discretas que intentan de mostrar las visiones bajo los efectos de las drogas, algunas escenas claustrofóbicas, otras desprovistas de sentido y prescindibles (estas son las que alargan la serie sin aportan gran cosa, tan solo material de “despiste”). Pero en su conjunto, la miniserie se salva y entretiene al público… mareándolo también.

De agradecer que la parte de adoctrinamiento tan querida por Netflix haya sido prácticamente eliminada.

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