FICHA

Título original Devil in Ohio
Título en España: El diablo en Ohio
Temporadas: 1 (8 entregas)
Duración episodio: 40 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: Canadá
Temática
: Intriga
Subgénero: Terror
Resumen: Una chica aparece en una carretera mostrando una herida en la espalda. Enviada al hospital, conoce a una psiquiatra que la acoge en su casa. La recién llegada se interrelaciona con su familia, pero desde el principio todo induce a pensar que sus padres han pertenecido a la una secta satánica y la han utilizado para algún ritual
Actores: Emily Deschanel, Alisha Newton, Sam Jaeger, Tahmoh Penikett, Stacey Farber, Madeleine Arthur, Keenan Tracey, Samantha Ferris, Marci T. House, Adrian Bellani, Bradley Stryker, Ty Wood, Xaria Dotson, Djouliet Amara, Jason Sakaki, Jordan Gooden, Lia Frankland, Jennifer Copping, Caroline Cave, Bobby Stewart, Naomi Tan
Lo mejor: entretenida y con todos los recursos del género
Lo peor: guion apresurado y poco refinado
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 2 de septiembre de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6,5

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Lo menos que puede decirse sobre EL DIABLO EN OHIO

El tema del diablo y de los cultos satánicos hacía tiempo que no aparecía en los streamings. Lo paranormal y, en especial, lo diabólico, siempre ha tenido cierto predicamento entre la audiencia y mucho más en los EEUU en donde en los años 80 se dio una epidemia de “survivals”, esto es, de jóvenes que habían “sobrevivido” a cultos satánicos practicados por sus padres. Luego resultó que todos los “survivals” habían creado ficciones a partir de las “orientaciones” de sus psiquiatras. Así que todo era falso y los verdaderos satanistas no pasaban de ser balarrasas inofensivos en sectas que no buscaban otras cosa que emociones fuertes, y especialmente, morbos sexuales.

El relato original en el que se basa esa serie está basado en el relato de Daria Polatin del mismo título y que se basa en los “survivals”. Netflix lo ha transformado en una serie discreta pero aceptable, visible pero en absoluto brillante, entretenida pero no cautivadora. O, si se prefiere, modesta pero en absoluto rechazable. Quizás con un refinado del guion hubiera mejorado el producto. Se trata, por tanto, de otro producto Netflix, rápido, esta vez sin intención adoctrinadora y adaptado para un público predispuesto hacia el tema satánico.

La doctora Mathis es jefa de psiquiatría en un hospital de Ohio. Está casada y tiene tres hijas. Vive feliz y sin problemas con un marido que se gana aceptablemente la vida, si bien tiene sus problemas económicos. Una noche, la llaman del hospital: acaba de ingresar una chica joven, al parecer con problemas de amnesia y que muestra una herida de cuchillo profunda en la espalda. Se trata de una chica de aspecto angelical que parece haber huido de algo, seguramente de sus familiares. Procede de una población en la que se han dado cultos extraños y que es muy criticada en las poblaciones vecinas. La doctora, ante la imposibilidad de encontrar a sus padres, busca un “hogar de acogida”, pero todos están saturados y, por lo demás, la chica ha empatizado con ella, así que opta por llevársela a su casa y tratar de integrarla en su familia. Pronto la chica demuestra algunas peculiaridades que la hacen completamente diferente y extraña. La doctora concluye que su familia pertenecía a una secta satánica y un policía que está tratando de encontrar a sus padres confirma este criterio.

Tales son los puntos de partida de esta serie que, en principio, va sobre satanismo. Algo que alarmará a algunos. Tranquilos: quizás este sea el principal problema de esta serie. Su título augura una temática de algo voltaje que remite a las grandes películas del género. Luego resulta que no, que el tema de la secta satánica, nunca en esta serie da lugar a escenas extremas, sino que la mayor parte se agota en “malos rollos” aportados por la chica a la familia. Ni presencias diabólicas, ni sacrificios humanos, ni coitos del mismísimo diablo con sus feligresas, feligreses y feligresos, ni siquiera apuntes sobre la secta. Estamos, pues, ante un satanismo light, sin azúcares, ni cafeínas, en realidad, casi sin burbujas.

En cuando a lo alegado por la guionista y autora de la novela de que la serie refleja hechos reales, claro que los refleja: es la típica historia de “survivals”, que envió a la cárcel a algunos padres (que luego fueron liberados al descubrirse que todas, absolutamente todas las historias sobre padres satánicos que entregaban a sus hijos eran inducidas por psiquiatras tan desaprensivos como crédulos). La historia, eso sí, llega con 30 años de retraso.

Factores positivos: buen ritmo narrativo y sobre todo la presencia de Emily Deschanel, la “doctora Brenan” de la serie Bones. Si en aquella serie encarnaba el papel de una doctora fría como un témpano de hielo en la nevera en época de enfriamiento climático, ahora, reaparece como madre y doctora empática. En cualquiera de los dos casos, la Deschanel borda el personaje y hace que su mera presencia realce a la serie.

En definitiva, un producto Netflix que, sin ser nada extraordinario, permite unos momentos de entretenimiento de calidad aceptable, especialmente si de lo que se trata es de amortizar el abono a una plataforma que desde hace tres años ofrece más desengaños que satisfacciones.

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