FICHA

Título original 42 días de oscuridad
Título en España: 42 días de oscuridad
Temporadas: 1 (6 entregas)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: Chile
Temática
: Drama
Subgénero: True Crime
Resumen: Una mujer desaparece y durante 42 días la policía y voluntarios la buscan. La familia ignora si ha sido secuestrada o asesinada. Después de 42 días aparece el cuerpo en el sobretecho de la mansión familiar. Las sospechas recaerán sobre el marido, si bien no existe ninguna prueba de su culpabilidad en los hechos.
Actores: Claudia Di Girolamo, Aline Küppenheim, Gloria Münchmeyer, Amparo Noguera, Néstor Cantillana, Julia Lübbert, Daniel Alcaíno, Pablo Macaya, Claudio Arredondo
Lo mejor: Una historia bien contada, mejor interpretada y, lo más importante, real.
Lo peor: No dejar clara del todo la extrañeidad del marido en el asesinato de su esposa.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 11 de mayo de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre 42 DÍAS DE OSCURIDAD

El 29 de junio de 2010, una mujer, Verónica Montes, desapareció de su mansión situada en un condominio residencial en el sur de Chile, una urbanización de lujo provista de sistemas de seguridad. Nadie sabe lo que ha ocurrido: se ignora si ha sido un secuestro o un asesinato y en ningún caso se dispone de pistas sólidas que seguir. La policía aplica el procedimiento habitual en estos casos y no encuentra nada. Han desaparecido algunos objetos de la casa, pero nada importante, los más costosos no han sido movidos. Es cierto que, al día siguiente, el marido recibió una llamada pidiendo una cantidad, lo que hace pensar a la policía que se trata de un secuestro. Sin embargo, la llamada no tuvo continuidad. Pasaron 42 días, hasta que, finalmente, el marido, optó por revisar el sobretecho de la casa encontrando el cuerpo de su esposa. ¿Qué ha ocurrido? ¿Quién la ha asesinado? Al cabo de unos años, la policía detendrá a un antiguo trabajador de la finca que se confesó asesino. Sin embargo, las cosas no terminaron allí…

Hasta aquí la historia real. Netflix la ha convertido en serie. Y, por una vez, el proyecto ha salido bien: ni adoctrinamiento, ni transformación de un crimen en “violencia de género”, ni siquiera aparecen rastros LGTBIQ+, ni mujeres empoderadas, ni el más listo de la serie es afroamericano, rasgos más habituales en las producciones, tanto de Netflix como de HBO. La historia es real y ha sido llevada de manera realista. Obviamente, se han introducido en el guion elementos cinematoráficos que no se dieron en la realidad, licencia habitual en este tipo de series. Pero, en su esencia, la historia reproduce lo que en Chile se llamó “El Caso Haeger” que mantuvo en vilo a todo el país durante varios años. El caso terminó justo como en la serie.

La serie no ha sido bien acogida por las hijas de la víctima, cuyo padre estuvo en prisión preventiva durante dos años. En España, los habituales juicios paralelos, nos dan la pauta interpretativa de lo que ocurrió: el asesino, un ladronzuelo alcohólico, al ser detenido, se hizo eco de lo que la prensa había aireado en los años anteriores, a saber, que el marido era el asesino y articuló su defensa sosteniendo que el marido le había pagado dos millones de pesos… de los que no había constancia en ningún lugar, ni tampoco existían motivos para que intentara deshacerse de su esposa. Obviamente, al celebrarse el juicio, el marido fue puesto en libertad con todos los pronunciamientos favorables. Netflix mantiene un final algo ambiguo, acaso para salvar la actitud que mantuvo la prensa o bien para justificar la obsesión del abogado que se ha erigido en acusador, contratado por la hermana de la víctima.

De la serie podemos destacar tres activos: en primer lugar, el casting y las actuaciones de los actores protagonistas y de los secundarios; todos los intérpretes lucen con luz propia. Cabe mencionar a Claudia di Girolamo (como hermana de la víctima), a Pablo Macaya (como su abogado obsesionado con el caso), Daniel Alcaíno (como marido de la víctima y sospechoso) y Aline Küppenheim (como Verónica Montes, la víctima). En segundo lugar, los paisajes del sur de Chile en los que se ha rodado la cinta, nos muestran un Chile poco conocido, exuberante y, en sí mismo, misterioso. Finalmente, el guion aporta buenos diálogos, dinamismo y agilidad a la producción.

En la parte negativa, lo que le impide un sobresaliente, es algunos pequeños errores de montaje y sobre todo el no atar suficientemente el final, dejando clara la inocencia del marido y de sus hijas que, también, gracias a los medios de comunicación, se convirtieron en víctimas.

Resulta satisfactorio el que una producción de Netflix realizada en el ámbito iberoamericano, se sitúe muy por encima de la media habitual de los productos del streaming. Es una de esas series adictivas en las que, conocemos el final -basta con mirar en Internet “Caso Haeger” para saber como termina. La cuestión es saber cómo se llega a ese final.

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