FICHA

Título original Anatomy of a Scandal
Título en España: Anatomía de un escándalo
Temporadas: 1 (6 entregas)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: Reino Unido
Temática
: Drama
Subgénero: Psicológico
Resumen: Un ministro se ve afectado por la denuncia de una secretaria sobre un asunto de violación. La acusación hace mella en el núcleo familiar del ministro que sigue contando con la confianza del primer ministro que formaba parte de su círculo “libertino” en los años de estudiante. Pero la fiscala que actúa en el caso está implicada en el asunto más de lo que parece
Actores: Sienna Miller, Rupert Friend, Michelle Dockery, Naomi Scott, Ben Radcliffe, Josette Simon, Jonathan Coy, Violet Verigo, Rita McDonald Damper, Sophie Jo Wasson, Kathryn Wilder, Missy Malek, David Olawale Ayinde, Rupert Fawcett, Ralph Davis, Riyonn Farsad, Sonny Poon Tip, Kudzai Sitima, Matthew Moorhouse, Niamh Lynch, James Hare
Lo mejor: El tratamiento del “no es no”, no está hecho desde la corrección política
Lo peor: No aporta gran cosa a una temática excesivamente explotada y excesivamente frecuente.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 15 de abril de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre ANATOMÍA DE UN ESCÁNDALO

Las series sobre escándalos sexuales son habituales en el mundo anglosajón, acaso por que es donde se da mayor relevancia a este tipo de escándalos. Nadie en su sano juicio, negará que la divisoria entre un acto sexual aceptable y otro reprobable es el consentimiento mutuo. De no existir, una de las dos partes, ha incurrido en una inmoralidad punible. Así que elaborar una serie sobre esta materia parece ocioso. El Caso Lewinsky ya nos dijo todo lo que podía decirse sobre la materia. Por eso, cuando anunciaron el estreno de Anatomía de un escándalo, reconocemos que no dimos ni un duro por el valor de la serie por mucho que estuvieran incluidos algunos buenos actores en el reparto. Hemos tenido ocasión de cambiar de opinión.

Estamos en el Reino Unido. El gobierno está presidido por un antiguo alumno de Oxford que ha nombrado como ministro a uno de sus compañeros de clase. Están unidos por un secreto de sus años como estudiantes. Ambos (y otros) formaban parte de un grupo que se jactaba y que se comportaba como “libertinos”: eran hijos de papá que hacen lo que los hijos de papá en todo el orbe: lo que quieren y lo que sus padres les pagan y les permiten. Ellos eran así. Pasado el tiempo, el futuro ministro se casó, tuvo dos hijos, y bruscamente, ya en el cargo, una antigua ayudante presentó una denuncia por violación. Sorprendió a la opinión pública, el hecho de que el primer ministro no abandonara a su antiguo amigo y eso hizo pensar que ambos estaban un idos por un secreto. Pero, el problema fue que, en pleno juicio, corrió el rumor de que, durante su período de estudiante, el futuro ministro había violado a una alumna, cuyo rastro de ha perdido. La fiscala, particularmente sensible a la temática de la violación por razones que averiguaremos en la sexta entrega, se propone crucificarlo. Mientras, su vida familiar hace aguas por todas partes.

El gran problema de una serie de este tipo es que se convirtiera en una parrafada moralista o, lo que sería todavía peor, en un panfletillo políticamente correcta en el que reaparecieran una y otra vez los tópicos esgrimidos por el malhadado “ministerio de la igualdad” español, con sus intenciones apenas veladas de adoctrinamiento. No hubo tal. La serie discurre por cauces narrativos que saben despertar el interés del espectador y permiten abrir un debate sin necesidad de aceptar las pautas de adoctrinamiento al uso.

Sienna Miller, asume el papel de atribulada esposa del ministro. Rupert Fried, es el ministro engañador y violador. Naomi Scott la agredida, Josett Simon la abogada defensora y Michelle Dockery la implacable fiscala. Seis actores que hemos visto en otras muchas series y de los que nadie puede dudar de su talla interpretativa.

Donde falla la serie es en el capítulo de novedades. No aporta gran cosa a una materia tratada en múltiples productos previos. Es un tipo de serie que ya hemos visto en muchas ocasiones con pequeñas variantes que, en sí mismas, no bastan para considerarlas como productos “originales”. Son series correctas. Nada más. Lo que, en las actuales circunstancias y a la vista de la calidad media de los streammings, hace que nos llamen la atención, cuando en realidad están solamente en la franja de las series “correctas”, sin atisbos de genialidad. De las que se ven, se agradecen y se olvidan, hasta que volvamos a recordarlas cuando se emita otra serie similar.

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