FICHA

Título original Furia
Título en España: Furia
Temporadas: 1 (6 entregas)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: Noruega
Temática
: Intriga
Subgénero: Política
Resumen: Dos policías noruegos tratan de desarticular una red de extrema-derecha identitaria presente en toda Europa. La trama se traslada desde un pequeño pueblo noruego hasta Alemania que vive jornadas pre-electorales. Los identitarios intentan cometer un atentado y echar la culpa a los islamistas.
Actores: Ine Marie Wilmann, Nina Kunzendorf, Pål Sverre Hagen, Preben Hodneland, Cecilie A. Mosli, Ulrich Noethen, Johann von Bülow, Benjamin Sadler, Christian Berkel, Ingrid Tykhelle Kayser, Hallvard Holmen, Henrik Mestad, Julius Feldmeier, Fridtjov Såheim, Uwe Preuss, Oddrun Valestrand, Christian Koerner, August Diehl, Gard B. Eidsvold, Niklas Gundersen, Elli Rhiannon Müller Osbourne, Annika Olbrich, Torunn Lødemel Stokkeland, Silje Breivik, Trond Espen Seim, Axel Bøyum, Bjørn Skagestad, Terje Strømdahl, Endre Synnes Hagerup, Lars Berge, Michael Baral, Tinashe Williamson, Martin Müller, Huw William Hægeland Reynolds, Sajid Malik, Trygve Svindland
Lo mejor: fotografía como en los mejores tiempos del nordic noir
Lo peor: argumento enloquecido con clara intención de adoctrinamiento
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Filmin el 15 de febrero de 2021. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre FURIA

Los tiempos del “nordic noir” noruego parecen lejanos. Casi olvidados. Y tan solo hace 10 años que se emitieron sus mejores creaciones. Hoy, incluso, el género parece olvidado. Gjermund Stenberg Eriksen, fue el creador de Mammon, serie que, en su momento, causó sensación. Menos de diez años después, el mismo Eriksen lanza Furia, una serie en la que resulta demasiado evidente el intento de “adoctrinamiento” político. La Agenda 2030 y el Foro Económico Mundial han impuesto temáticas a los productores. Una de estas temáticas consiste en convencer a la opinión pública de que no existe problema con la inmigración masiva en Europa, el problema es la existencia de una extrema-derecha que impide su integración. Esta serie, Furia, cumple ese cometido y tiene en esto su razón de ser.

Nada nos permite pensar que lo que se inicia en un pequeño pueblo noruego (una pintada en un centro de “refugiados”) va a terminar convirtiéndose en una trama internacional urdida por la “extrema-derecha identitaria” que trata de influir en las elecciones alemanas. El grupo ultra que ha hecho la pintada tiene a una agente infiltrada, “Furia”, pero es descubierto por un policía llegado de la capital y acompañado por su hija, cuya mujer, de origen africano, murió en un choque armado. Los dos agentes se conocen y siguiendo la pista llegan hasta “Cato”, dirigente de un grupo identitario ultra alemán que prepara un atentado para decantar las elecciones en favor del partido populista que se presenta a las elecciones. Se trata, ni más ni menos, de volar una escuela, con cientos de niños dentro, y echar la culpa a los islamistas. Con un par… Por supuesto, la interacción entre los agentes noruegos y los servicios de inteligencia alemanes consiguen detener la conjura y acabar con la red ultra.

El guion de la serie está próximo al cero absoluto. Los personajes son planos, artificiales, tanto los “buenos” como los “malos”. El “héroe” del primer episodio se convierte en un personaje secundario e irrelevante en los siguientes, nada de lo que ocurre en el principio de la serie tiene que ver con el final. Da la sensación de que, mientras se escribía el guion, la actualidad ha impuesto otra “agenda” y con ella, el cambio de enfoque: había que hablar de Alemania, necesariamente y de las elecciones que estaban a la vuelta de la esquina y se rectificó el guion…

Apenas da tiempo de fijarse en las actuaciones: los buenos tienen cara de buenos y ponen gestos de bondad, los malvados, incluso durmiendo parecen peores. En fin, maniqueísmo en estado primitivo. Se salva, eso sí, y solamente en los primeros episodios, las tomas de lugares paradisíacos noruegos que demuestran que algo queda del “nordic noir”.

La temática, como puede verse, tiene una clara intención de adoctrinamiento: Europa debe recibir cuanta más inmigración mejor, son pobres y perseguidos y vienen a trabajar. El terrorismo islámico es pura ficción. Los malvados son los ultras que no aceptan esta colonización. Cualquier otra consideración es inexistente. La serie trata de transmitir estas dos ideas-fuerza. El “nordic noir” deja de ser un género autónomo, para convertirse en un apéndice de la ideología mundialista.

El resultado final es aburrido, pobre, previsible desde el principio (cuando hay maniqueísmo rampante se intuye que los malos van a recibir su castigo final). Nada hay en la construcción de los personajes, ni en el argumento que merezca ser salvado o que tenga un ápice de realismo o encaje con la realidad. Para colmo, plantear el “terrorismo islámico” como un terrorismo manipulado por los ultras excede cualquier límite de la política-ficción y hacerlo en período electoral dice mucho sobre la moralidad de quienes proponen argumentos así.

Emitido desde el 15 de febrero por Filmin y, seguramente, uno de los títulos más prescindibles presentes en su catálogo. Certifica el ocaso del “nordic noir”.

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