FICHA

Título original: Inventing Anna
Título en España: ¿Quién es Anna?
Temporadas: 1 (9 entregas)
Duración episodio: 64 minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: Estados Unidos
Temática
: Drama
Subgénero: Hechos reales
Resumen: Una joven de origen incierto consigue insertarse en la jet-set neoyorkina. Dice ser la heredera de un magnate alemán y está interesada por el arte, la moda y sobre todo la buena vida. Sin embargo, una jueza decreta su encarcelamiento por estafa. Una periodista intenta reconstruir la trayectoria de la enigmática joven.
Actores: Julia Garner, Anna Chlumsky, Jennifer Esposito, Laverne Cox, Alexis Generette Floyd, Anders Holm, Terry Kinney, Katie Lowes, Arian Moayed, Jeff Perry, Anna Deavere Smith, Caitlin Fitzgerald, Chris Cafero, Jordon Bolden, Armand Schultz, Kathleen Garrett, Ashley Austin Morris, Jayden Abrams, Assaad Bouab, Bryan Terrell Clark, Onika Day, Cassie Dzienny, India Ennenga, Qurrat Ann Kadwani
Lo mejor: Julia Garner brillante como siempre.
Lo peor: Los capítulos son excesivamente largos y una música aberrante.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 11 de febrero de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre ¿QUIÉN ES ANNA?

En España tuvimos el caso del “pequeño Nicolás”. En los EEUU, todavía recuerdan el, igualmente real, de Anna Sorokin. Fue mucho más gordo. A fin de cuentas, codearse con políticos en España no es tan difícil: en cuanto el político percibe que puede extraer algún beneficio de alguien accede a aproximarse a él. Pero lo que hizo Anna Sorokin en Nueva York fue mucho más importante: en la capital mundial del look, en el emporio del lujo, el derroche y la aristocracia económica mundial, consiguió hacerse un hueco, ser apreciada y respetado y, de paso, vivir del cuento. Hasta que todo se desplomó y fue encarcelada. Liberada en febrero de 2021, resultó inmediatamente deportada a Alemania. Netflix compró los derechos de su historia por 320.000 dólares que debió pagar… a las víctimas de la biografiada. Es, por tanto, una historia real y, acaso por ello, mucho más increíble que la ficción más desmadrada.

La periodista de un prestigioso medio neoyorkino se entera de un caso judicial que puede ser un scoop. La policía ha detenido a una joven de 26 años, habitual de la jet-set neoyorkina, respetada, admirada, imitada y disputada por los nombres más prestigiosos y cool de la ciudad. Sin embargo, el jefe de redacción se niega a autorizar un artículo sobre el tema. La periodista insiste y empieza a trabajar por su cuenta visitando a la encarcelada en la prisión de Rikers. Allí se encuentra a una chica, aparentemente, frágil, distante, ingeniosa, callada, que mantiene reservas para conceder una entrevista. Solamente accede cuando la periodista le promete que obtendrá “fama mundial” con el artículo. A partir de ahí, la periodista empieza a entrevistarse con todos los que la enigmática “Anna Sorokin” ha conocido durante su estancia en Nueva York y va de sorpresa en sorpresa.

La serie refleja hechos reales. Anna Sorokin existe y su caso hizo mucho ruido a partir de octubre de 2017 cuando fue procesada. Anna había tenido una meteórica carrera como “influencer”, acoplada a la élite neoyorkina. De hecho, esta serie es un catálogo sobre esta clase social que demuestra, por sí misma, que una sociedad ha llegado a su límite cuando personajes de este fuste se encuentran en la cúpula. Porque lo que vamos a ver, no es tanto la historia personal de Anna Sorokin, como la del medio social en el que se movió.

La serie resulta atractiva, especialmente, por tres motivos: por que la historia, tal como está contada, no se distancia mucho de la realidad; por que tanto, Anna Chlumsky (la periodista), como, especialmente Julia Garner (Anna Sorokin), realizan un mano a mano excepcional; y, por que, desde el punto de vista narrativo, es ágil, repasando los principales contactos de Anna, lo que permite llegar al núcleo de la élite ociosa de Nueva York, tal como había dicho.

Los problemas de la serie se reducen a dos: la banda sonora es particularmente horrenda. Sí, es posible que sea la música de moda en Nueva York, pero, no por ello deja de ser martilleante, obsesivo-compulsiva y musicalmente nula. Cualquier otra música de acompañamiento hubiera sido más adecuada. En segundo lugar, porque los episodios son excesivamente largos (más de una hora) y corren el riesgo de cansar a un público no suficientemente motivado. Salvo por estos dos elementos que, obviamente, rebajan la nota, por lo demás, la sería de sobresaliente.

Merece, en cualquier caso, verse y, sobre todo, meditar sobre ella: no solamente sobre Anna Sorokin, sino sobre la sociedad que utilizó para encumbrarse. Es casi un true-crime, ¿y quién es el muerto? El muerto es una sociedad que tiene a estos personajes como icónicos y envidiados. Una sociedad así, es inviable a medio plazo.

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