FICHA

Título original: Incastrati
Título en España: ¡Menuda encerrona! Misterioso asesinato en Sicilia
Temporadas: 1 (6 entregas)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: Italia
Temática
: Humor
Subgénero: Crimen
Resumen: Un par de técnicos de televisión a domicilio, acuden a una vivienda y encuentran al propietario asesinado. Mientras permanecen en el lugar oyen por el contestador telefónico una voz de mujer que concreta una cita. Se trata de la esposa de uno de ellos. Optan por no decir nada del asesinato, sin embargo, pasan a ser los principales sospechosos.
Actores: Salvatore Ficarra, Valentino Picone, Anna Favella, Marianna Di Martino, Tony Sperandeo, Maurizio Marchetti, Domenico Centamore, Sergio Friscia, Filippo Luna, Rossella Leone, Leo Gullotta
Lo mejor:
Lo peor:
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 20 de enero de 2022 . Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre ¡MENUDA ENCERRONA! MISTERIOSO ASESINATO EN SICILIA

Los italianos, en la postguerra, y cuando remitió el lacrimógeno neo-realismo, fueron los maestros de la comedia en Europa. De hecho, a pesar de las carestías, limitaciones y malos recuerdos, la segunda posguerra europea, pareció la edad de oro de la comedia en el viejo continente. La ola se extinguió en los años 80, y desde entonces, acaso porque vivíamos mejor, ya no experimentábamos la necesidad de reírnos. Así nos ha ido. Las comedias de situación llegadas de Hollywood se han hecho con esta franja del mercado, con sus risas enlatadas, y su humor de laboratorio. Pero, de tanto en tanto, reaparece la fórmula de la vieja comedia europea en series como El Matadero o esta que comentamos ahora y que preferimos mencionar por su título italiano: Incastrati (que viene a ser algo así como “atascados” o “encerrados”.

Lo menos gracioso de esta comedia es el kilométrico título en castellano que contrasta con la brevedad y lo rotundo del original. Seguramente, el cambio se ha debido a la moda que todavía colea de series sobre narcotraficantes y mafiosos. Pero esta serie es una comedia “de las de antes” de Pablo Escobar y del Chapo y sus imitadores. “Salvo” y “Valentino” son dos instaladores de televisión, reparan monitores casa por casa y, al iniciarse la trama, acuden a un domicilio en el que el plasma ha dejado de funcionar. Al llegar, la puerta está abierta y parece no haber nadie. Pero en el lavabo hay un cadáver: alguien ha sido tiroteado por la espalda. Lo más normal sería avisar a la policía, una vez superado el shock, pero, mientras están reconstruyendo su ánimo, suela el teléfono: no lo cogen, pero pueden oír el mensaje dejado en el contestador automático. La voz es la de la esposa de uno de ellos. Así que optan por irse sin dejar huellas. A partir de aquí, se verán perseguidos por la policía que los verá como mafiosos y, por la misma mafia que creerá que pertenecen a otro grupo rival y que se trata de eficientes asesinos. La comedia está servida.

El argumento es irreal en cualquier lugar de Europa… salvo en Sicilia. Allí, la mafia, a pesar de los golpes policiales y de las traiciones internas, sigue teniendo cierto poder. Uno de los mafiosos reflexiona sobre el porqué ha pasado su momento: “Ahora los políticos hacen lo mismo que nosotros hacíamos antes”, dice con toda la razón. El guion se basa en dos factores: una historia de equívocos, esto es, un modelo clásico de comedia, y en la vis cómica de los dos actores protagonistas, Salvatore Ficarra y Valentino Picone. Ambos, como la noche y el día: el primero exaltado, gesticulante y vehemente, contrasta con el segundo, apocado, comedido y tímido. Buena combinación, ideal para una comedia.

La serie entretiene, hace reír, relaja y al terminar la media hora de cada episodio, nos sentimos satisfechos de lo que hemos visto. Los giros son continuos y contribuyen a aumentar el interés y a preguntarnos cómo un par de tipos inofensivos podrán salir del gigantesco embrollo en el que están cada vez más “incastrati” (atascados). La fotografía y la selección de exteriores, contribuye a recordarnos como es la Sicilia: áspera, salvaje, azotada por el sol mediterráneo, luminosa, y cómo son sus gentes.

Netflix no ha traducido la serie, se ha limitado a colocar los subtítulos. Ha hecho bien:  era imposible traducir las frases al ritmo de la gesticulación. Quizás, lo peor de esta recomendable serie con capítulos de apenas 25-30 minutos, sea el kilométrico título en castellano.

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