FICHA

Título original Feria, la luz más oscura
Título en España: Feria, la luz más oscura
Temporadas: 1 (8 entregas)
Duración episodio: 44-60 minutos.
Año: 2022
Nacionalidad: España
Temática
: Drama
Subgénero: Sectas
Resumen: Una secta parece haber celebrado un encuentro en el inferior de una mina abandonada, la Guardia Civil cree que las emanaciones de gas han sido responsables de la muerte de 23 personas en el curso de la ceremonia. Se atribuye a los padres de dos hermanas el haber dirigido esta secta. Las chicas resultan odiadas por todo el pueblo.
Actores: Ana Tomeno, Carla Campra, Marta Nieto, Ángela Cremonte, Patricia López, Isak Férriz, Ernest Villegas, Patricia López Arnaiz, Vicente Vergara, Sauce Ena, Salva Reina, Carlos Scholz, Kandido Uranga, Pepa Gracia, Manolo Caro, Jorge Motos, Pablo Gómez, David Luque, Jesús Ortiz, Lazar Dragojevic, Elena Seijo, Esther Noya, Maitane San Nicolás, Berta Hernández
Lo mejor: un buen arranque
Lo peor: un desarrollo aburrido, lento y errático.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix desde el 28 de enero de 2022. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre FERIA

Agustín Martínez y Carlos Montero fueron los creadores de Física o química, Élite o La Caza. Monteperdido. Salvo ésta última, debemos reconocer que las dos primeras, no solamente no nos convencieron, sino que nos resultaron frívolas, vacías y de espaldas a la triste realidad de nuestro país. Ahora, la misma pareja de crea Feria, a la vista de las buenas críticas de La Caza. Monteperdido. Y lo hacen de la mano de Netflix.

La serie se inicia de manera inquietante: en la laguna de descarga de una mina abandonada han aparecido los cadáveres de 23 personas completamente desnudas. Pronto, la Guardia Civil intuye que se trata de una secta religiosa. La gravedad del hecho hace que acudan investigadores de la misma entidad, enviados por la dirección del cuerpo. Las investigaciones parecen señalar a un matrimonio, aparentemente normal y con dos hijas, como responsables de la secta. Al parecer, los miembros de la secta debían realizar un culto en el interior de la mina y se han envenenado con los gases emanados. Pronto, toda la población se entera de las sospechas que recaen sobre la pareja cuyas dos hijas se ven rodeadas de la hostilidad de sus compañeros de clase. Ellas mismas, son las primeras que intuyen que algo extraño está ocurriendo en el pueblo y que una de ellas es el centro del culto sectario.

La primera parte de la serie navega por derroteros agradables sabiendo generar un ambiente de intriga y misterio. El problema es que, a medida que avanza la serie, el misterio se va complicando más y más. Y mucho más. Al final, es difícil dar un desenlace creíble, mesurado y aceptable a un guion y, poco a poco, el atractivo inicial se va diluyendo. Los dos últimos capítulos constituyen una prueba de paciencia benedictina para el espectador.

Los guionistas han trabajado materiales sobre ocultismo y sectas y, desde ese punto de vista, se han informado bien. Pero ese material no está bien incluido en una trama que se sucede en los años 90 y que hubiera debido de ser mucho más ligera, más corta (o mejor armada) y con los episodios de entre un cuarto de hora y veinte minutos más breves. A partir del cuarto episodio la serie empieza a tambalearse y en los dos últimos se produce el hundimiento.

Las dos protagonistas, a pesar de su juventud, no hacen un mal papel. Carla Campra sale adelante y demuestra que puede ser una muy buena actriz. Las escenas con cierto contenido erótico resultan, como suele ocurrir, innecesarias (ya lo eran en la transición y mucho más hoy cuando cualquier variante erótica está al alcance del teclado en Internet). La fotografía y los primeros capítulos es lo que salva a esta serie del aprobadillo raspado.

En general, la serie se une a la mediocridad de la que hace gala Netflix en las últimas temporadas y de la que apenas se salva entre un 10 y un 15% de su catálogo. Y este es el problema de los streamings: que no pueden satisfacer a todos y que, quienes exigen una calidad aceptable, están renunciando a desbrozar el catálogo y perder el tiempo buscando una serie que encaje con sus gustos y sus deseos de calidad, y optan por bajar de nuevo las series con buenas críticas, por los procedimientos habituales de peer-to-peer. Esta que comentamos ahora pertenece a ese tipo de series: mejor “bajarse” unos cuantos capítulos y juzgar por sí mismos. No es nada excepcional, ni siquiera aceptable, y no justifica el precio del abono a Netflix.

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