FICHA

Título original A Very British Scandal
Título en España: Un escándalo muy británico
Temporadas: 1 (3 entregas)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: Reino Unido
Temática
: Divorcio
Subgénero: Años 60
Resumen: La hija de un empresario multimillonario, se casa con un miembro de la aristocracia inglesa, el Duque de Argyll. Desde el primer momento, el matrimonio se manifiesta como imposible. La pareja se va distanciando y el divorcio es la única salida. En el curso del proceso salen a relucir todas las lacras de la alta sociedad británica de la época.
Actores: Paul Bettany, Claire Foy, Julia Davis, Phoebe Nicholls, Richard McCabe, Amanda Drew, Tim Steed, Grant Crookes, Olwen May, Alfredo Tavares, Holly Woodhouse, David Monteath, Timothy Renouf, Tony Atherton, Matt Rippy, Phoebe Farnham, Julia Westcott-Hutton, Daniel Fearn, Johnny Li Gotti, Barry Stewart, Luci MacNair, Albertine Kotting McMillan, Sophia Myles, Don Gallagher, Camilla Rutherford, Sophie Ward, Miles Jupp, Nicholas Rowe
Lo mejor: un caso real muy bien trasladado al plasma.
Lo peor: todo lo que cuenta se hubiera podido comprimir en dos episodios.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en HBO Max el 29 de diciembre 2021 . Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8,5

PROMO (en inglés)

PROMO (en inglés, los protagonistas)

PROMO (en inglés)

PROMO (la verdadera protagonista, fin de la serie)

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Lo menos que puede decirse sobre UN ESCANDALO MUY BRITÁNICO

Hoy, la prensa del corazón ha banalizado los “ecos de sociedad”. Por ahí anda Tele 5 cuya única programación consiste en explotar los “escándalos” (habitualmente, escandalillos), en tres frentes: la farándula, los influencers más pedestres (y, a ratos, paletos) y entre sus propios colaboradores. Esto, se ve, que da dinero. Lo cual no me negarán que es triste. Pero el éxito de esta programación sugiere que algunos espectadores, al ver las evoluciones de estos personajes en el plasma, se dicen: “Yo esto podría hacerlo, incluso, mejor”. Algunos de ellos han llegado a ser influencers a partir de banales concursos o por ser hijos de quienes son. La mediocridad de esos ambientes, generan una irreprimible tristeza y dicen muy poco sobre la marcha de nuestro país. De hecho, son el reflejo de por qué las cosas no van, ni pueden ir mejor.

Todo esto viene a cuento de que, en los años 60, los “ecos de sociedad” incluían en los diarios las noticias sobre la “sociedad distinguida”. Que si se ha casado la “hija de los marqueses de tal”, que si “ha hecho la primera comunión el retoño del empresario fulanito”, cosas así. Eran ejemplos que se planteaban hasta finales de los 70. Salían en estas noticias nobles, empresarios, notables, ejemplos de lo inalcanzable. El corazón tenía su espacio en la “prensa del colorín”: pero todos los que aparecían allí era porque hacían “algo”, actores, artistas, mecenas, notables, incluso políticos (cuando a los políticos se les exigía algo más que calentar una silla y enviar tuits). Esta serie, Un escándalo muy británico, está ambientada en hechos reales que ocurrieron en el Reino Unido en los años 60 y que supusieron el primer cambio de orientación en los “ecos de sociedad” y su confluencia con el “colorín”.

Margaret Campbell, duquesa consorte de Argyll, y su marido, Ian Campbell, undécimo duque de Argyll, se casaron como dos tortolitos. Luego, todo se torció: ella y su padre se negaron a seguir pagando las interminables reparaciones en el castillo familiar de los Argyll y él buscó otros placeres. El divorcio estaba cantado. Esta serie nos cuenta en el primer episodio, el romance y los años felices. En el segundo, el distanciamiento. Y, en el tercero, la ruptura final con estrambote. Lo importante es destacar que todo lo que se narra ocurrió realmente y fue recogido por Sarah Phelps en el guion.

Desde el punto de vista del contenido, estamos ante una serie irreprochable y detallista (como todas las miniseries de la BBC). Esa tendencia a seguir el caso hasta en sus más mínimos giros, es lo que hace que los tres capítulos hubieran podido acortarse y aligerarse un poco. Afortunadamente, los dos actores protagonistas, Claire Foy y Paul Bettany, hacen que la serie no se haga pesada en ningún momento.

La guionista es, como hemos dicho, Sarah Phelps y la directora Ana Sewitsky. Hay que agradecer a ambas que no hayan hecho un enésimo panfleto feminista, sino que se hayan limitado a exponer los hechos tal como realmente ocurrieron. Resaltamos este detalle, porque en el mundo de las series, actualmente, incluso Agustina de Aragón hubiera disparado el pepinazo, no porque fueran invasores franceses, sino porque eran machos heteropatriarcales.

Este tipo de miniseries que, hasta ahora, eran explotadas, principalmente, por Filmin, han terminado llamando la atención de otros streamings, como HBO Max que nos ha traído Un escándalo muy británico. Para amantes de las miniseries británicas en primer lugar y para quienes deseen conocer como los “ecos de sociedad” terminaron deslizándose hacia los “escándalos del corazón”.

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