FICHA

Título original Cardo
Título en España: Cardo
Temporadas: 1 (6 entregas)
Duración episodio: 25 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: España
Temática
: Tragicomedia
Subgénero: Psicológica
Resumen: Una chica que se encuentra al borde de los 30 años, ha llevado hasta ese momento una vida poco edificante y con escasos logros personales. Para colmo tienes problemas de drogas y amistades que le aportan poco o nada. Cuando cree haber estabilizado su vida, un accidente de moto volverá a trastocar sus planes.
Actores: Ana Rujas, Yolanda Ramos, Clara Sans, Diego Ibañez, Juani Ruiz, Ana Telenti, Alberto San Juan, Eduardo Mayo, Viveka Rytzner, Joan Bentallé, Samuel López
Lo mejor: en su conjunto, es una serie que vale la pena por su temática y sus actuaciones
Lo peor: la superficialidad de todos los personajes
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Atresplayer, el 7 de noviembre de 2021. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre CARDO

En la lengua castellana, “cardo” puede ser una planta agresiva y hostil que se defiende con aceradas hojas o bien un sinónimo de fealdad. La protagonista de esta serie, se considera, a sí misma, un “cardo”: alguien horrible, interiormente, porque, la chica, físicamente resulta ser un bombón, pero al mirarse en el espejo no siente más que rechazo por sí misma. Y con cierta razón. De ahí que esta serie, oscile entre el costumbrismo madrileñista y el drama de una juventud nacida en los 90 que no termina de encontrar su lugar en la vida y que, probablemente, no lo encontrará jamás. Cardo es, pues, el drama de una generación (o al menos de una parte de esa generación).

La protagonista ha sido en su juventud una chica frívola. Ha seguido una discreta carrera televisiva que no le ha aportado gran cosa. Ahora está “quemada”. Ha decidido abandonar televisión y trabaja en la floristería de su tía. Ha dicho “basta” a sus excesos de juventud y, de hecho, se está introduciendo en un nuevo estilo de vida: discreción, austeridad, trabajo. En fin, lo normal para quien no se ha dedicado en los diez años anteriores a prosperar y triunfar, sino, antes bien, se ha entregado al sexo y a las drogas. En realidad, todavía no ha podido superar ese período del todo: tiene recaídas. Su problema es que está vacía, se ve vacía y, lo que es peor, se ve, interiormente, como un “cardo”. El trabajo le ayuda a mantener el equilibrio, por discreto que sea su desempeño en la floristería. Ahora, por primera vez en muchos años, empieza a tener más luces que sombras en su vida. E, incluso, al final del camino, percibe una luz esperanzadora. Sin embargo, en uno de esos excesos cocaínicos que antes le adornaban y que no ha superado del todo, conoce a un desconocido, un hombre maduro; beben en el pub y ella se ofrece a llevarlo en su vespa. Por el camino, cuando ya ha salido el sol, sufren un accidente. Él queda malherido. A partir de aquí su vida vuelve a adquirir un giro. Y no para bien.

La serie es una presentación algo descarnada de la generación que nació justo cuando caía el muro de Berlín. Casi son “nativos digitales”, pero, sobre todo, en lo que se refiere a la protagonista, ha sido una chica superficial, con amistades superficiales y entornos y aficiones igualmente banales. Y eso la ha marcado: porque solamente se puede ser superficial en la infancia; a partir de la adolescencia, o se da algo de profundidad a la vida o se corre el riesgo de ser un eterno adolescente en opiniones y juicios. El carácter tragicómico de la serie, en el fondo oculta cierta amargura extensible a buena parte de esa generación.

Bien por la actuación de la protagonista, yo incluso diría, magistral. Da la sensación de que se representa a sí misma. La calidad de la serie fue apreciada en los últimos premios Feroz en donde recibió 3 nominaciones. Así mismo, se realizó el prestreno en el Festival de San Sebastián. Ayuda también el hecho de que los episodios sean breves. En realidad, de haberse refundido y eliminado algunas escenas inútiles, se habría obtenido una película de algo más de hora y media.

La parte más negativa es precisamente la más representativa de esa generación: la superficialidad. No hay nada en ella que sugiera o posibilite una mayor profundización psicológica de los protagonistas y de sus situaciones: es el signo de los tiempos. Vivimos momentos de mala calidad de los productos culturales, así que tampoco puede extrañar la banalidad de la vida cotidiana. La serie es, por tanto, real como la vida misma. Y, de ahí, que pueda parecer (y, de hecho, sea) pobretona en cuanto a enseñanzas.

En Atresplayer desde el día de San Ernesto de 2021. Gustará a los interesados por los problemas de una generación.

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