FICHA

Título original: Tunna blå linjen
Título en España: La delgada línea azul
Temporadas: 1 (10 entregas)
Duración episodio: 60 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: Suecia
Temática
: Drama
Subgénero: Policial
Resumen: Una nueva agente de la policía de Malmoe se implica excesivamente en algunos casos que debe tratar y esto repercute directamente en su vida privada. Eso mismo les ocurre a otras agentes. El compañero de la protagonista, en cambio, se mantiene distante y le da buenos consejos para sobrevivir en el trabajo.
Actores: Amanda Jansson, Oscar Töringe, Gizem Erdogan, Per Lasson, Sandra Stojiljkovic, Anna Sise, Irma Jämhammar, Björn Elgerd, David S. Lindgren, Lek Paulsson Anja, Anna Asp, Sasha Becker, Robert Bengtsson, Ibrahim Faal, Nicolas Fagerberg, Ida Gyllensten, Patrik Karlson
Lo mejor: Crónica realista de cómo anda el orden público en Suecia.
Lo peor: Si las cosas están realmente así en Suecia, podemos asegurar que el “Estado del Bienestar” se ha ido al traste.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Filmin el 17 de agosto de 2021. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre LA DELGADA LÍNEA AZUL

Si alguien tenía la idea de que los países nórdicos, y Suecia en concreto, son remansos de paz y bienestar social, esta serie le convencerá justo de lo contrario. Cabría decir que en todas partes cuecen habas y consolarnos con ello. La delgada línea azul hace referencia a la separación entre los ciudadanos honestos y respetuosos con la ley de aquellos que no lo son. O se está de un lado o se está de otro. No hay término medio. Ahora bien, está línea divisoria puede ser gruesa o tenue. O, al menos, a algunos les puede parecer muy neta y a otros no tanto. Tal es la cuestión que plantea esta serie.

Lo que vamos a ver es a un grupo de policías de Malmoe, tanto en sus vidas privadas como en su actuación profesional. La protagonista es una nueva agente, recién llegada al servicio, “Sara”. Está muy motivada, pero no tiene del todo claro en donde se ha metido. Para ella, la policía tiene como misión “ayudar” a la población. Su compañero, un veterano del servicio, “Magnus”, lo tiene mucho más claro: lo importante es proteger al ciudadano y reprimir el delito. Hay otros protagonistas, “Jesse”, divorciado y que vive en una autocaravana, “Leah”, una agente de origen judío, cuyo abuelo, bastante desmadrado e imprevisible, supone un problema para ella. Luego hay otros policías que mantienen relaciones, pero no lo pueden evidenciar en el trabajo. A lo largo de los episodios, veremos distintos situaciones en las que todos estos agentes interactuarán con la delincuencia y con las víctimas.

La serie recuerda mucho, incluso por su inesperada sordidez, con Canción triste de Hill Street, en versión nórdica y trasportada 40 años después. Cabe preguntarse ¿qué ha quedado del Estado del Bienestar sueco? Las imágenes que vemos casi tercermundistas, islas de miseria, drogadicción, toxicomanía, prostitución de la peor especie, barrios degradados… Como en Francia, como en el Reino Unido, como en Alemania, como en España. Algo está fallando y no es, precisamente, el “cambio climático”. Los cuidados de las autoridades internacionales y nacionales tienden a asegurarnos que no moriremos porque la capa de ozono esté hecha un gruyere, pero sí por acción de la delincuencia de barrio. Algo falla y las autoridades no parecen reconocerlo. Por mucho que se empeñen en atenuar el problema, lo cierto es que, en toda Europa el panorama ha cambiado en una generación y la multiculturalidad lo único que ha traído son problemas, problemas y más problemas. Se mire por donde se mire y afronte como se afronte.

Pero la serie llega de Suecia: algunos de los protagonistas no parecen tener claro que están en la policía, no en una ONG. Lo que se les pide es eficacia en su trabajo, por muy delgada que sea la “línea azul” (que, en realidad, sólo es fina para quien no termina de tener claros los valores que se sitúan en la divisoria). Algunas escenas, como la policía que se lleva a una toxicómana a casa, y luego ésta le roba la cartera, son de traca. La serie se califica como “humana”, pero en realidad es una seria “débil”: lo que queda evidenciado (y exaltado) son todos aquellos elementos que han convertido en débil y vulnerable a nuestras sociedades.

Las actuaciones son correctas, el ritmo narrativo favorecido por escenas cortas y múltiples situaciones en cada episodio. Y, sobre todo, es una serie muy didáctica: nos demuestra lo que puede ocurrir -lo que está ocurriendo- cuando no se tienen ideas ni valores claros. Contraindicada para espíritus depresivos. Puede verse como síntoma de una época. En Filmin.

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