FICHA

Título original Physical
Título en España: Physical
Temporadas: 1 (8 entregas)
Duración episodio: 30 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: Estados Unidos
Temática
: Comedia negra
Subgénero: Drama
Resumen: Una mujer que lo tiene casi todo, incluso un marido que quiere iniciar una carrera política, tiene un muy bajo nivel de autoestima y adicciones ocultas. De joven ha sido bailarina y ahora consigue situarse como profesora de educación física en un gimnasio dirigido por impresentables. Allí será donde resolverá todos sus problemas y contradicciones.
Actores: Rose Byrne, Rory Scovel, Dierdre Friel, Della Saba, Lou Taylor Pucci, Paul Sparks, Ashley Liao, Grace Kelly Quigley, Ian Ousley, Erin Pineda, Ian Gomez, Al Madrigal, Tamra Meskimen, Geoffrey Arend, Mary Holland, Lea DeLaria
Lo mejor: Un buen estudio psicológico de la insatisfacción de la mujer
Lo peor: La salida a los problemas que plantea parece algo utópica
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Apple+ el 18 de junio de 2021. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre PHYSICAL

Cambiar frustración por adicción no es ninguna ganga y, desde luego, no soluciona los problemas de quien los sufre, más bien, los traslada de una categoría a otra y, ni siquiera está más claro, cuál es la más llevadera. A pesar de que el mensaje que transmite esta serie, resulte ser una falsa solución, la serie está bien conseguida, y es de las que vale la pena ver en este tórrido verano del 21, segundo año triunfal del Covid.

“Sheila Rubin” es una esposa y madre perfecta. No es que su vida familiar y social esté exenta de problemas, pero los sobrelleva con elegancia y resignación. El problema es su mundo interior que aflora, cuando está hablando con otras personas y, sobre todo, cuando se queda sola. No es que tenga un bajo nivel de autoestima, es, simplemente, que se odia a si misma y, de paso, odia también a todos los que le rodean. Es de esas personas de las que un tedax diría que es una bomba a punto de estallar. Para colmo, a su marido, se le ha metido en la cabeza -en realidad, ella es quien se lo ha metido- que puede revalidar sus días como agitador estudiantil de los setenta, en los días en los que Reagan gobernaba en la Casa Blanco. Pensando que tiene ahorros, se presenta a la preselección de candidatos por el Partido Demócrata. Pero los ahorros se los ha evaporado su mujer que mantiene en secreto su ritmo diario de vida: alquiler de una habitación en un motel cochambroso, paso por un establecimiento de comida basura y compra de un lote de hamburguesas que degusta en el motel, para luego vomitar. Porque “Sheila Rubin” quiere conservar la línea y sabe que eso cuesta. De joven ha sido bailarina y cuando asiste a una clase gratuita en un gimnasio cree que puede recuperar parte del dinero dilapidado dando clases para un matrimonio impresentable. Será esta actividad, la que la redimirá y aumentará su autoestima.

Ni es un mal guion, ni hay un solo pero que se le pueda formular a esta serie. La protagonista (Rose Byrne, actriz australiana con una historia notable en el mundo de las series; véase el enlace) da el tipo perfecto y, a pesar de que los guionistas hubieran podido profundizar un poco más en su personalidad, inmediatamente el espectador entiende sus problemas. Es, vale la pena no olvidarlo, una de esas series que recrean el ambiente de los ochenta y lo hace hasta en sus más mínimos detalles musicales.

El formato de la serie es una comedia negra en la que las situaciones cuentan más que los gags. Los momentos más hilarantes no se basan en chistes, ni en situaciones grotescas, sino en los pensamientos que afluyen a la mente de la protagonista y que, por sí mismos, evidencian su estadio de desmantelamiento interior. No es -como hemos dicho al principio- una serie que contemple la superación de todos los problemas, antes bien, lo único que consigue “Sheila” es mejorar su autoestima arrojándose en brazos de algo que no es más que una adicción. Podemos imaginar la segunda temporada de esta serie y el leit-motiv de la misma_ “Me llamo Sheila y soy adicta a la danza”.

La serie dirá mucho a las mujeres que vivieron los 80 como prolongación de su juventud. A pesar de que la serie se desarrolla en los Estados Unidos, en España no era muy diferente. Ahora bien, si hay algo elogiable en esta serie es que, defendiendo y exhibiendo los aspectos más negativos de la “condición femenina”, ni es una serie “feminista”, ni mucho menos que pueda arrojarse a la fosa de series LGTBIQ+ que muestran hoy prácticamente todos los streamings y en donde se encuentran todo tipo de productos de muy escasa calidad que apenas pueden interesar a aquellos colectivos que aparecen retratados. Y, en ocasiones, ni siquiera a ellos.

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