FICHA

Título original ¿Quién mató a Sara?
Título en España: ¿Quién mato a Sara?
Temporadas: 1 (10 entregas)
Duración episodio: 36-45 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: México
Temática
: Drama
Subgénero: Asesinato
Resumen: Un joven pasa dieciocho años encarcelado por un crimen que no ha cometido. Su hermana sufrió un accidente cuando realizaba paracaidismo junto con un grupo de amigos, hijos de un poderoso empresario. Al salir de la cárcel está dispuesto, no solamente a demostrar su inocencia, sino a identificar al culpable, suscitando la sed de venganza del verdadero asesino.
Actores: Manolo Cardona, Ana Lucía Domínguez, Claudia Ramírez, Eugenio Siller, Carolina Miranda, Alejandro Nones, Andres Baida, Polo Morin, Ginés García Millán, Claudia Ramírez, Fátima Molina, Ana Lucía Domínguez, Ela Velden
Lo mejor: el protagonista, Manolo Cardona hace un papel muy superior al guion
Lo peor: guion completamente inverosímil y repleto de concesiones al culebrón.
Lo más curioso
: Está producida por Perro Azul para Netflix.                                                                      
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 24 de marzo de 2021. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre ¿QUIÉN MATÓ A SARA?

Hay producciones que parecen llevar el culebrón en la sangre, como si no pudieran huir de esa fórmula y, a pesar de que la voluntad sea realizar un thriller, al final sale un culebrón de tomo y lomo. Es como un pintor cuando dice aquello de “si sale con barba, San Antón, y si no, la Purísima Concepción”. Es lo que le ha pasado a esta serie cuyo título sugiere que se trata de un thriller, pero que, a medida que va avanzando, se convierte en un culebrón clásico.

Alex Guzmán y su hermana son adolescentes, no tendrán más de dieciséis años. Se relacionan con unos hermanos, hijos de un potentado propietario de varios casinos. La hermana de Alex se dispone a ascender en paracaídas arrastrado por una motora. Cuando está a considerable altura, las correas del paracaídas se rompen y ella cae muriendo. Todo parece un accidente, pero el potentado convence a Alex para que asuma la responsabilidad. En el juicio queda claro que, en lugar de accidente, se ha tratado de un asesinato, con lo cual Alex pasa dieciocho años en la cárcel por un delito que no ha cometido. En la cárcel ha aprendido electrónica y seguridad y, al salir, está determinado a averiguar quién asesinó realmente a su hermana. Pero lo que logra es despertar la sed de venganza del multimillonario que, ahora, tiene más poder que antes…

No puede decirse que el elemento desencadenante de la trama esté muy bien atado: no se ve por qué razón alguien que es inocente debería de asumir la responsabilidad en el accidente, ni como, durante el juicio, se encontraron pruebas contra él. Esta sombra de la incoherencia inicial, nunca logra desaparecer del todo. A partir de ahí, el resto de elementos de intriga y acción que deberían conformar el “thriller”, se disipan y carecen de credibilidad. Mejor dicho: van perdiendo credibilidad de una escena a otra, a medida que el guion, retorcido hasta lo inextricable, avanza.

Aparte de los ojos hipnóticos de Carolina Miranda (que ejerce de hija rebelde del multimillonario), quizás lo más destacado sea el buen hacer -digno de mejor guion- del protagonista, Manolo Cardona, que hace lo que puede para defender la serie, y la presencia de Ginés García Millán como cruel, prepotente y sádico multimillonario (pero tampoco su papel tiene la profundidad suficiente como para facilitar una actuación memorable).

El producto, hacia el tercer episodio, se convierte en un insufrible culebrón, con los mismos patrones presentes en el estado puro de esa fórmula: maniqueísmo de los personajes, drama familiar desgarrador, sentimentalismo elevado a la enésima potencia, amores héteros y homos imposibles, corrupción, a los que, en esta ocasión, se han sumado, elementos propios de series de espionaje y crímenes.   

El resultado final solamente es asumible por quienes se han nutrido de culebrones y no pueden prescindir de su estructura, ni saben apreciar otros géneros. La serie no puntúa más bajo por los trabajos dignos de fotografía y casting, pero si se tratara solamente de calificar a los guionistas, estos deberían recibir un suspenso sin paliativos.

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