FICHA

Título original Q: Into the Storm
Título en España: Q: En el ojo del huracán
Temporadas: 1 (6 entregas)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: Estados Unidos
Temática
: Documental
Subgénero: Conspiranoia
Resumen: Desde 2018, se han ido filtrando en redes sociales y tablones de anuncios, noticias espectaculares firmadas por un misterioso “Q”, a partir de las cuales se ha extendido el movimiento “QAnon”. Un periodista se propone averiguar quién es el famoso “Q” que, en la pasada campaña electoral apoyó la candidatura de Donald Trump.
Actores: director Cullen Hoback, entrevistas a Jim Watkins, Fredrich Brennan, Ron Watkins, Jack Posobeic, 8chan, 4chan,
Lo mejor: se ve hasta el final para tratar de conocer si el misterio puede ser desentrañado.
Lo peor: resulta muy pesada, especialmente vista fuera de los EEUU.
Lo más curioso
:  Cullen presenta, finalmente, un nombre como candidato a ser “Q”.                                                                      
¿Cómo verlo?: Se estrenó en 22 de marzo de 2021. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre Q: EN EL OJO DEL HURACÁN

En EEUU el momento QAnon apareció tras la campaña para las elecciones presidenciales de 2016. Inicialmente fue un tablón de anuncios, en el que, entre otros temas, existía un “hilo” de comentarios políticos. Tras las primeras semanas de presidencia de Donald Trump, empezaron a cobrar fama los mensajes firmados por un misterioso “Q” del que se decía que era alguien próximo al entorno presidencial, sino el propio presidente. A partir de ahí, con el paso del tiempo, se fue generando un importante movimiento político conspiranoico que ha apoyado a Trump en su segunda cita electoral. Un periodista, Cullen Hoback, trata de averiguar quién es el huidizo “Q”.

Las primeras escenas de esta serie documental están destinadas a mostrarnos el peso y la influencia que tiene “Q” en la “América profunda” (para algunos, la “América real”, frente a la “América oficial” de la burocracia de Washington y el “Estado Profundo” que gobernaría al margen de la voluntad de “nosotros, el pueblo”). Pero, pronto, el documental se orienta, casi unívocamente, a tratar de establecer quién es el famoso “Q”. Una de las entrevistadas parece dar con la respuesta más verosímil: “Q, es una especie de firma colectiva”. Pero, el promotor del documental no se contenta con esta versión y viaja por todo el mundo, de Filipinas a Sudáfrica, intentando localizar quién está detrás de la sigla. Al final, conseguirá establecer que se trata de Ron Watkins, un empresario, teórico de la conspiración, algo alucinado y, seguramente, sin contactos interesantes. Así pues, todos los mensajes de “Q” no serían nada más que fantasías conspiranoicas, sin más interés que la repercusión mediática que han podido tener.

La conclusión es: “los de QAnon han apoyado a Trump, porque están tan locos como él”. Por tanto “¡Viva el presidente Biden!”. Un planteamiento de este tipo es, a decir verdad, poco escrupuloso, subjetivo y altamente insatisfactorio: en primer lugar, porque la conclusión está cogida con alfileres y, en segundo lugar, porque no analiza el contenido de los mensajes tratados en los distintos hilos del movimiento QAnon.

Y este es el principal problema de esta serie documental: en primer lugar, se extiende demasiado en entrevistas que salpican la totalidad del metraje y que no tienen en cuenta que, para el público fuera de los EEUU, cuesta entender lo que se está diciendo y las repercusiones reales del movimiento. Porque el documental parece no saber que fuera de EEUU se sabe muy poco sobre QAnon y sus repercusiones. A esto se une que el documental no analiza el contenido de los mensajes. Insiste mucho en el más increíble de todos ellos (que Hillary Clinton bebe sangre de recién nacidos para mantenerse joven y el “pizzagate”), pero nada sobre la red de tráfico sexual creada por el financiero Jeffrey Epstein, que está más que confirmada (con el propio Epstein asesinado en prisión). Puestas así las cosas, parece como si todo lo que difunde “Q” fuera basura conspiranoica, cuando, en realidad, solamente una parte de los contenidos pueden ser calificados así, pero no otras informaciones (la existencia de un “Estado Profundo” en EEUU que, hace y deshace, por encima de los presidentes, es otra de las informaciones confirmadas, difíciles de cuestionar, aunque mucho más difíciles de digerir por los “liberales americanos”).

Además de estas carencias y de todas las subjetividades presentes en esta serie documental, hay que añadir otra: es extremadamente aburrida. Interesante, sí, pero aburrida. Hubiera debido aligerarse y eliminar entrevistas poco esclarecedoras, aunque realizadas en lugares exóticos. Y, sobre todo, debería de haberse adaptado para el público que lo verá fuera de los EEUU, informando algo más sobre la naturaleza de QAnon, en lugar de lanzarse en persecución de “Q” y de trazar la génesis del “tablón de anuncios” que lo popularizó (con largas entrevistas a freakys).

Un documental, interesante para quien tiene antecedentes del asunto y está familiarizado con QAnon, pero difícilmente digerible para quienes tienen el primer contacto con el movimiento a partir de este producto y corren el riesgo de no entender nada. En HBO desde el 22 de marzo de 2021.

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