FICHA

Título original Sky Rojo
Título en España: Sky Rojo
Temporadas: 1 (8 entregas)
Duración episodio: 24-31 minutos.
Año: 2021
Nacionalidad: España
Temática
: Drama
Subgénero: Prostitución
Resumen: Tres prostitutas de orígenes muy diferentes se enfrentan al propietario de un club de carretera y le parten el cráneo. Sus secuaces las persiguen y pronto las localizan, sin embargo, logran huir para ser nuevamente localizadas y así sucesivamente. A medida que van huyendo, las tres prostitutas profundizan en su amistad y complicidad.
Actores: Verónica Sánchez, Lali Espósito, Yany Prado, Miguel Ángel Silvestre, Asier Etxeandia, Enric Auquer, Luis Zahera, Carmen Santamaría, Elena Sanz, Cecilia Gómez, Godeliv Van den Brandt, Penélope Guerrero, Luisa Vides, Niko Verona, Chema Ruiz, Marc Bosch, Maia Dunne, Aitor Manuel Alonso, Chloe Dunne, Antonio Fdez, Brian Lehane, Daniel Toscano
Lo mejor: Una duración muy acertada de los capítulos.
Lo peor: Demasiados clichés sobre la prostitución y situaciones una y otras vez poco creíbles.
Lo más curioso
:  Serie creada por Alex Pina, responsable de La Casa de Papel y de Vis a Vis.                                                                      
¿Cómo verlo?: Se estrenó en Netflix el 19 de marzo de 2021. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre SKY ROJO

El título de la serie alude al cuero de baratillo y al color que suelen lucir los sofás tapizados en Las Novias, un puticlub de carretera, cuyos exteriores destartalados contrastan con la sofisticación erótica del interior. Está en un lugar perdido, en medio de ninguna parte y allí han ido a recalar prostitutas procedentes de los cinco continentes. Entre ellas, las tres protagonistas, “Coral”, “Wendi” y “Gina”. Entre ellas y los “chulos” de turno, “Moisés”, “Cristian” y “Romeo”, se enzarzarán en un juego del gato y del ratón, sin fin, que ocupará la totalidad de la serie.

Se trata de un producto extremadamente dinámico en el que son frecuentes las licencias al absurdo, las situaciones increíbles y los errores cometidos por las prostitutas y sus perseguidores, a fin de acentuar los rasgos más dramáticos de la persecución. La historia, desde el principio, es un mero divertimento y haríamos mal en tomárnosla en serio o en criticarla por su escasa credibilidad argumental. Lo que sus creadores han pretendido es, ni más, ni menos, construir un producto ágil, trepidante y en el que el espectador apenas tenga tiempo de pensar en los fallos de construcción del guion y en la verosimilitud de lo que está viendo. Todo sea por el espectáculo.

Pero donde la serie peca de falta de credibilidad es en la descripción del ambiente en el que trabajan las prostitutas: no está construido a base de realidades, sino de clichés repetidos una y otra vez que responden mucho más a la realidad de la prostitución en los años de la postguerra que a los que reviste en la actualidad. Seamos claros, desde el principio: en el tipo de local en el que se mueven las prostitutas de la serie, todas las que trabajan allí lo hacen por elección propia, ninguna está forzada, la mayoría son inmigrantes contentísimas de cobrar en 20 minutos el triple de lo que otras de sus compañeras de viaje a España solamente ganan en dos días de trabajo y grandes esfuerzos. La prostitución con macarra, mafia detrás y esclavitud sexual solamente existe en determinados grupos de inmigrantes y en circuitos que no tienen nada que ver con el sky rojo, sino con la sordidez marginal. A fuerza de repetir, una y otra vez, este cliché, los medios de comunicación han logrado perder un poco más de credibilidad, especialmente entre quienes frecuentes estos “puticlubs” y, en donde jamás han visto nada parecido a esclavitud sexual. No hubiera estado de más que los creadores se documentaran.

A parte de esto, la serie es disparatada de principio a fin. Las chicas hacen buenos papeles, más amparadas en su físico que en sus cualidades interpretativas y en un guion que no da para muchos lucimientos. Todo en la serie está concebido para que el espectador pase menos de media hora ante el plasma y termine la entrega sin haberle dado tiempo, ni a sentirse decepcionado, ni a ser consciente de lo que ha visto. La duración es el gran logro y lo único mesurado de esta serie. Diez minutos más en cada episodio y el número de espectadores que renunciaban a seguir adelante se hubiera disparado.

La serie presentada por Netflix, hubiera debido haber sufrido un proceso de refinado mucho más profundo y, sobre todo, tener claro lo que se pretendía: ¿denuncia?, ¿humor?, ¿dramatismo?, ¿acción?, ¿erótica?, ¿romántica?… Al final consigue ser una sucesión de situaciones sin pies ni cabeza con elementos desperdigados de esto o de aquello en la que todo se sacrifica a la persecución.

Para espectadores que no estén dispuestos a pasar horas buscando algo que se adapte a sus gustos en el inextricable catálogo de Netflix y que se conforman con cualquier cosa que les llame la atención.

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