FICHA

Título original Raised by Wolves
Título en España: Raised by Wolves
Temporadas: 1 (10 entregas)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Estados Unidos
Temática
: Ciencia ficción
Subgénero: Robótica
Resumen: Una pequeña nave tripulada por dos robots llega a un planeta perdido y desértico. La Tierra ha dejado de existir, a causa de las guerras entre religiosos mitraicos y ateos y solamente unos pocos habitantes han logrado llegar. Los robots tienen la misión de dar nacimiento a bebés de raza humana y criarlos. Pero, solamente uno de los seis bebés, Campion, logra sobrevivir.
Actores: Amanda Collin, Abubakar Salim, Winta McGrath, Travis Fimmel, Ethan Hazzard, Felix Jamieson, Niamh Algar, Aasiya Shah, Ivy Wong, Loulou Taylor, Jenna Upton, Garth Breytenbach, Daniel Lasker, Jordan Loughton, Shoko Yoshimura, Carel Nel, Matías Varela, Litha Bam, Clayton Evertson, Cosmo Jarvis, Munro Lennon-Ritchie, Steve Wall, Clyde Berning, Bronte Carmichael, Jack Hawkins, Joe Vaz, Brashaad Mayweather, Tanya van Graan, Anlia van Rensburg, Brett Williams, Danie Janse Van Rensburg, DeVille Vannik
Lo mejor: las situaciones imprevistas y los giros son el principal aliciente de la serie
Lo peor: en el último tercio de la temporada, la serie decae y se vuelve lenta y pesada.
Lo más curioso
: Los dos primeros episodios están dirigidos por Ridley Scott.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en HBO el 11 de marzo de 2021. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos y comprarse en DVD.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre RAISED BY WOLVES

La serie se presentaba como la renovación de la “ciencia ficción” de la década. Algo de eso hay, pero, el resultado final, en su conjunto, queda algo por debajo de las expectativas. Raised by Wolves dista mucho de ser una serie espectacular, innovadora e inolvidable. Es, de hecho, una serie de medio presupuesto que, a medida que va avanzando, encuentra dificultades crecientes para impresionar al espectador y que, en su tramo final, termina aburriendo o, en cualquier caso -todo depende de la paciencia del espectador- se hace cuesta arriba verla.

La historia nos sitúa en apenas los dos minutos iniciales, en un marco postapocalíptico. Al parecer, la Tierra ha sido destruida por una “guerra de religión” entre mitraicos y ateos. Algunos han logrado abandonar el planeta antes de su destrucción definitiva en el “Arca” de los mitraicos, mientras que una pequeña cápsula llega a un planeta remoto y dejado de la mano de dios, árido, misterioso y primitivo; en su interior porta a dos robots, “Padre” y “Madre” con una misión: facilitar la procreación, el nacimiento y la educación de bebés humanos para reconstruir a la especie y salvarla de la extinción. Sin embargo, de los bebés nacidos solamente uno consigue sobrevivir, Campion. Los robots hacen todo lo posible para proteger a los bebés, pero no pueden evitar que, “Madre”, tras destruir el “Arca”, algunos supervivientes, tengan contacto con ellos y con Campion. Los adultos mitraicos consideran a “Madre” como una “maga negra”, mientras que los robots optan por integrar a los niños procedentes del “Arca” como compañeros de Campion. Sin embargo, pronto surge la duda de si “Madre” no ha sido la responsable de la muerte de los hermanos de Campion, porque, ahora, los niños incorporados a su sistema de vida, empiezan también a sufrir problemas de salud. La propia “Madre”, empieza a pensar que ella es la culpable de las muertes.

Este contenido puede considerarse como el arranque de la serie y constituye lo esencial de los dos primeros capítulos. A partir de ese momento, en los tres siguientes, la serie ofrece algunos giros inesperados y bruscos que aumentan el interés del espectador y lo mantienen enganchado al plasma. Pero, a partir del inicio del último tercio, se diría que la serie ha agotado ya todos sus recursos y empieza a hacerse cada vez más cuesta arriba llegar al final. La aridez del paisaje (fue rodada en Sudáfrica) contribuye a reforzar esa sensación. Cuando llega el final y pensamos que vamos a entenderlo todo, se nos obliga a aguardar pacientemente a la segunda temporada.

No ha sido una serie en la que se haya invertido mucho ni en decorados, ni en actores, ni en ambientación. Incluso los “trajes” de los dos robots son bastante patéticos y evidencian algunas carencias presupuestarias de la serie. A la que se percibe en su conjunto, el espectador se da cuenta de que el guion ha recurrido a elementos propios de la ciencia ficción clásica (el planeta perdido y desértico, misterioso y hostil, la familia arrojada allí, el mundo postapocalíptico, etc.), acompañado de giros inesperados y brochazos de modernidad (que acompañan siempre a todos los productos firmados por Scott).

El resultado final se deja ver, pero tiene un público natural y preferencial, los aficionados a la ciencia ficción que esperaban un producto de este tipo que les recordase los mejores momentos del género, dirigido y producido por un maestro del mismo. Pero, si el espectador no es aficionado a los relatos de este tipo, no es seguro que vaya aceptar todos los presupuestos de partida. Y es casi seguro que quedará decepcionado.

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