FICHA

Título original Stanley H.
Título en España: Stanley, retrato de un criminal
Temporadas: 1 (4 episodios)
Duración episodio: 52 minutos.
Año: 2019
Nacionalidad: Holanda
Temática
: Drama
Subgénero: Policíaco
Resumen: Stanley Hillis, inicialmente, era un pequeño delincuente, no muy decidido a seguir por esa vía, pero las circunstancias le llevaron por un camino errático entre las distintas “especializaciones”: atracador de bancos, narcotraficante, extorsionador, anticuario. Fue uno de los delincuentes más “populares” de Holanda a finales del siglo pasado y conoció la corrupción policial.
Actores: Jeroen Spitzenberger, Jochum ten Haaf, Sieger Sloot, Kendrick Etmon, Vincent van der Velde, Juliette van Ardenne, Vincent Linthorst, Sofie Hoflack, Steef Cuijpers, Arend Brandligt, Vincent Lodder, Albert Secuur, Marcel Faber, Titus Muizelaar, Margo Verhoeven, Egbert Jan Weeber, Iwan Walhain, Olivia Lonsdale, Ron van Lente, Tomer Pawlicki, Peter van Heeringen, Han Kerkhoffs, Wouter Oosterwijk
Lo mejor: El tratamiento del biopic a base de flashbacks
Lo peor: Algunos elementos específicamente holandeses se escapan al espectador.
Lo más curioso
: El episodio de su asesinato es rigurosamente exacto, la policía lo presenció                                                                        
¿Cómo verlo?: Se estrenó el 16 de febrero de 2021 en Filmin. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre STANLEY, RETRATO DE UN CRIMINAL

Nadie recuerda en España el nombre de Stanley Hillis, a pesar de que éste era su paraíso turístico y, en el momento de morir, había estudiado inversiones multimillonarias en Ibiza. Pero, en la Holanda del último cuarto del siglo XX, Stanley era el delincuente más popular. Aprovechó alguna fuga espectacular y los medios de comunicación para convertirse en una figura pública, casi un Robin Hood que luchaba para robar a los ricos, perseguido por policías corruptos. Esta seria retrata su portentosa carrera criminal.

Stanley Hillis, de origen canadiense, afincado en Holanda, inicialmente, no estaba llamado para la delincuencia. Incluso había sido un niño tímido que no adquirió dureza hasta alistarse en la Legión Extranjera francesa. Ésta, hizo de él un hombre fuerte y decidido. Casado y con una hija, hubiera deseado un trabajo tranquilo que le permitiera una vida cómoda. Lo imposible, vaya. Así que para dar a los suyos un elevado tren de vida, empezó atracando bancos. No lo era lo suyo: lo detuvieron. Sin problema: se fugó de prisión. Allí empezó a llamar la atención de la opinión pública. Luego pasaría al narcotráfico, primero con pastillas y luego con cocaína. En realidad, durante toda su vida, evitó la violencia -aunque la ejerció contra otros competidores o contra chivatos de la policía-, e incluso durante sus períodos de prisión, intentó huir de posiciones extremas. En prisión aprendió el oficio de la restauración y, al salir, intentó abrirse paso como anticuario, profesión legal que le acompañaría hasta el final de sus días. Pero los ambientes que frecuentaba y los negocios en los que se metía eran excesivamente problemáticos como para que no terminara enfrentándose a redes de policías corruptos y a bandas rivales de narcotraficantes. Al final fue ametrallado por unos desconocidos y, todavía hoy, se ignora quien fue su asesino… aunque se sabe que éste actuó ante un grupo de policías que estaban siguiendo a Stanley Hillis.

Esta biografía criminal es la que nos presenta a brochazos esta miniserie de cuatro entregas estrenada por Filmin. No estamos ante un biopic lineal, sino ante situaciones específicas que nos ayudan a entender cómo Stanley Hillis acabó ametrallado y cómo fue el delincuente más popular de los Países Bajos. Este tratamiento tiene sus ventajas y sus inconvenientes: entre las primeras figura la agilidad y la fluidez de las escenas que vamos viendo, pero su pasivo es que algunos de los elementos que aparecen en la narración, se escapan para el espectador fuera de Holanda. Hay pocos apuntes sobre la sociedad y la política holandesa de aquella época y, por tanto, ignoramos el trasfondo en el que se desarrolló la carrera de criminal polifacético de Stanley.

En cuanto a las características específicas de la miniserie, tienen todas, un nivel aceptable. Buenas interpretaciones, especialmente del protagonista, Jeroen Spitzenberger. El argumento está bien trazado (salvo por la objeción antes mencionada), la fotografía, sin llamar la atención, no tiene fallos y el ritmo narrativo es bueno.

A pesar de ser una producción en la que solamente alguien que sea buen conocedor de Holanda en el último cuarto del siglo XX, puede apreciar en su totalidad, se trata de una serie interesante que nadie lamentará ver. Sabemos como acaba, pero no sabemos cómo fue posible que la policía fuera espectadora pasiva del asesinato de Stanley Hillis. En Filmin, para amantes de los biopics y del género negro-negrísimo.

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