FICHA

Título original Anatomía de un dandy
Título en España: Anatomía de un dandy
Temporadas: 1 (documental)
Duración episodio: 90 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: España
Temática
: Documental
Subgénero: Biográfico
Resumen: Fallecido en 2007, Francisco Umbral, fue uno de los mejores y más prolíficos escritores de los años de la postguerra, de la transición y de la democracia. Sin embargo, su biografía era absolutamente desconocida para sus lectores. Este documental nos adentra en su vida, en su carácter y en su trayectoria personal-
Actores: entrevistas a Francisco Umbral, María España Suárez, Raúl del Pozo, Juan Cruz, Manuel Jabois, Pedro J. Ramírez, Ángel Antonio Herrera, Antonio Lucas, David Gistau, Victoria Vera, Ramoncín, con voz en off de Aitana Sánchez Gijón.
Lo mejor: Revelar todo lo que desconocíamos del Umbral persona.
Lo peor: Hay algunas ausencias notables en el documental que no es del todo “novedoso”
Lo más curioso
: Fue nominado al “mejor documental” en los Premios Goya de 2020.
¿Cómo verlo?: Se estrenó el 14 de diciembre de 2020 en RTVE y el 1 de febrero de 2021 en Filmin. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre ANATOMÍA DE UN DANDY

Lo peor de Picasso era su carácter, lo mismo puede decirse de Rafael Alberti, sin olvidar que Salvador Dalí, además de excéntrico, tenía un carácter condicionado por todo tipo de neurosis de base sexual. Se diría que, en el siglo XX, todo aquel que destaca en las artes, tiene un lado oscuro, negro-negrísimo, a modo de compensación. Esta ley parece cumplirse en el caso de Francisco Umbral, al que un entrevistador le recuerda en la introducción a este documental, lo que se decía de él en Madrid: “Francisco Umbral, buen escritor, mala persona”, a lo que él mismo, da la razón, “si se es buena persona, no se llega a nada”… Alguien así, sea dandy, tiburón de las finanzas, político, guitarrista o bombero, parece alguien, más bien repelente, del que hay que guardarse- Umbral era así y, la prueba fue que, ya en su decadencia, cuando el parkinson le roía y le hacía imposible escribir artículos, debiendo dictárselos a su esposa, en las fiestas y saraos ya nadie se le acercaba, ni siquiera para preguntarle por su salud. De hecho, la nueva generación solamente recuerda a Umbral por aquello de “yo he venido aquí a hablar de mi libro”, no por sus novelas. Y si no ingresó en la Real Academia de la Lengua, él que dominaba el lenguaje como nadie, fue por la fama de “mala persona” que le precedía.

Este documental tiende a “humanizar” a Umbral. La mayor parte del público ignoraba cualquier dato biográfico que el personaje se había cuidado mucho de ocultar. Ni siquiera, su única biografía realizada en vida por Anna Caballé, nos aproximaba al drama personal de un hombre sometido al recuerdo de su madre y con la muerte de su hijo de apenas cinco años. Este documental logra realizar un retrato completo de Umbral en el que su esposa ha participado activa y decididamente.

De hecho, si la frase “buen escritor, mala persona”, aparece al principio del documental es porque resultaba la característica más notable del personaje. Todo lo que se dice y se presenta a continuación tiende a dulcificarlo. Solamente Raúl del Pozo, cuenta en unos segundos una anécdota que tiende a redimensionarlo: “No vayamos a mitificar a Umbral”, dice Del Pozo.

En el fondo, el documental tiende a presentar a Umbral como un molusco: duro por fuera, vulnerable por dentro. No es raro que fuera el icono de toda una época: su fama se inició en los sesenta, durante el franquismo, no estuvo en ningún momento caracterizado políticamente (como, por lo demás, Cela), en este terreno, incluso, sufrió vaivenes de los que el documental en cuestión opta por no decir nada. Creció durante la transición y se convirtió en imprescindible en los años 80. Luego entró en decadencia y murió prácticamente solo y sin amistades, salvo la compañía de su esposa.

Hubiera merecido entrar en la Academia (que odiaba y del que recibía, en contrapartida, odios de la misma intensidad) en tanto que prolífico escritor, creador de lenguaje y de géneros literarios, pero se limitó a ganar premios cuando su fama ya era una garantía de ventas. Su estilo como columnista fue luego imitado por muchos, pero este documental aspira a bucear en sus fuentes (él mismo, su madre primero y luego su hijo muerto con apenas cinco años), a explicar su éxito en el Café Gijón y en los ambientes literarios madrileños, a fijar la idea de que todas sus obras eran autobiográficas, y a explicar que se trató de un dandy de hábitos refinados a lo Proust o a lo Wilde. Todo lo cual era cierto y ayuda a entender al personaje y al modelo canónico que su esposa ha querido fijar de él. Pero ese no es todo el Umbral que falleció en 2007.

Se evita pronunciar la que hubiera sido definición más exacta del personaje: ególatra. No todo artista es, necesariamente, un ególatra. De hecho, ignoramos los nombres de la mayor parte de artistas que crearon el arte gótico. La egolatría solamente apareció en tiempos modernos: Picasso, Dalí, Alberti, que antes hemos mencionado, fueron grandes ególatras. Umbral también. Y, por eso, seguramente, vale la pena admirar su arte y desdeñar lo que fue su vida, o de lo contrario, nos llevaríamos decepciones que nos harían imposible ver una muestra de sus obras sin experimentar sensación de rechazo e, incluso, de náusea.

Este documental, revelador para el que desconocía cualquiera elemento biográfico de Umbral, tiene como aspecto positivo, revelar lo esencial de su vida, a veces, incluso pasando de tapadillo, pero evita testimonios que hubieran podido ser más críticos: el de Cebrián, por ejemplo, o el de su mejor biógrafa hasta la fecha, la citada Anna Caballé, que era una estación obligada en el documental. Parada en la que los promotores no se detuvieron, no fuera que su visión resultara contradictoria con lo que, en gran medida, es un simple panegírico de alguien, que a fin de cuentas, no fue más que el reflejo de una época y cuya fama reside en haber sido consciente de que, en la modernidad, las “buenas personas” no tienen eco ni lugar.

Con toda la crítica que pueda realizarse, se trata de un documental ineludible, estrenado en RTVE y ahora incorporado al catálogo de Filmin.  

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