FICHA

Título original The Ripper
Título en España: El destripador de Yorkshire
Temporadas
: 1 (4 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Reino Unido
Temática
: Documental
Subgénero: True Crime
Resumen: Entre 1975 y 1980 se produjeron en la zona de West Yorkshire y Manchester un total de 13 asesinatos y 9 agresiones contra mujeres. Después de una investigación repleta de errores de planteamiento y actitudes preconcebidas, solamente por casualidad, resultó detenido en Sheffield el asesino, Peter Sufcliffe, que confesó todos los delitos, fue juzgado y condenado a un mínimo de 30 años de prisión.
Actores: Jesse Vile, Ellena Wood, directores
Lo mejor: Un producto true crime realizado con la habilidad particular de la televisión inglesa.
Lo peor: Algunos juicios propios del feminismo radical poco afortunados.
Lo más curioso
: No se menciona que el detenido murió en la cárcel el 13 de noviembre de 2020 por Covid-19.
¿Cómo verlo?: Se emite en Netflix desde el 16 de diciembre de 2020. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8,5

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Lo menos que puede decirse sobre EL DESTRIPADOR DE YORKSHIRE

Definamos, en principio, lo que es el género documental conocido como “true crime”. El nombre procede de un largometraje dirigido y protagonizado por Clint Eastwood en 1999 que se tituló en España Ejecución inminente y en otros países con la simple traducción del título original Crímenes Verdaderos. No fue un éxito de taquilla y Malpaso Productions perdió en la aventura casi 40 millones de dólares. Pero el título fue afortunado y, algo más adelante, se convertiría en un género documental. El género true crime es hoy una de las formas más habituales de documental. Existe en todo el mundo y puede tener variantes: dramatizado con actores, limitarse a personajes, testimonios y documentos reales, novelado, en cualquier caso, de lo que se trata es de que tenga todos los elementos que estuvieron presentes en algún crimen realmente existente o en algún asesino en serie identificado o no. Estas son solamente algunos de los true crime que se han emitido en estos años en los streammings y en las televisiones convencionales: ver enlace.

El género procede de los EEUU, pero se ha adaptado a cualquier parte del mundo. El género está en continuo cambio y se ha ido renovando para evitar aquellas declaraciones en las que conocidos de la víctima recordaban cuanto la apreciaban y unos policías poco dotados para la comunicación expresaban cuánto habían trabajado para detener al culpable. Hoy, el género, resulta mucho más variado (y no siempre interesante: con demasiado frecuencia el crimen presentado resulta irrelevante y su presentación no aporta gran cosa ni a la criminología, ni al mundo de la televisión. Pero, en otras ocasiones, se interpolan elementos que, unidos a lo clamoroso del caso, pueden dar lugar a miniseries memorables, bien cerradas. Tal es el caso de la miniserie documental estrenada por Netflix El destripador de Yorkshire.

Las novedades de esta serie son dos: la primera de todas, el reconocimiento de que la policía abordó el caso con prejuicios erróneos, lo que permitió al destripador -¡que había sido interrogado en nueve ocasiones!- seguir cometiendo impunemente casi una veintena de asaltos a mujeres; en segundo lugar, el argumento está orientado a defender la memoria de las víctimas, mucho más que al asesino (del que, en realidad, solamente se habla en el último episodio). Estos dos elementos, hacen de este producto algo completamente diferente a otros true crime.

El ”palmarés” criminal de Sufcliffe es impresionante y hay que convenir que la tesis de fondo de la serie es aceptable: la policía, inicialmente, no se preocupó mucho por un asesino que solamente mataba a prostitutas, a pesar de que era evidente que la mayor parte de las mujeres asesinadas no eran, en absoluto, prostitutas. Luego dio como buenas todas las pruebas que tendían a demostrar la existencia de un asesino que odiaba las prostitutas (unas cartas y una grabación magnetofónica) que, en realidad, no tenían nada que ver con el caso. Y, finalmente, al concentrarse en esas pruebas, la policía eludió otras que iban en dirección contraria y que, finalmente, resultaron ser las correctas. El asesino fue finalmente detenido por estar en el interior de un coche con la matrícula cambiada y con una prostituta (que, sin duda, hubiera asesinado). Era idéntico al retrato robot que había elaborado una de las supervivientes.

Sobra la retórica feminista que, en algunos momentos se convierte en absurda (el denunciar como machista el llamamiento de la policía de que las mujeres jóvenes se quedaran en casa por la noche o volvieran acompañadas) y faltan algunos datos sobre la estancia del que resultó ser el depredador, Peter William Sufcliffe (que murió en noviembre de 2020 por Covid, en prisión).

Otro elemento notable de la serie es que incluye el caso dentro de las transformaciones que sufrió el Reino Unido entre 1975 y 1980 que registró una crisis económica sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial y el ascenso de Margaret Tatcher y de su programa de privatizaciones neoliberales.

Jesse Vile y Ellena Wood han reunido todas las piezas del documental y lo han articulado para Netflix. El resultado ha sido un producto de calidad, adictivo, realista y muy preciso desde todos los puntos de vista, sobre uno de los mayores asesinos en serie a este lado del Atlántico. Es una cita ineludible para los amantes del género y también para todos aquellos que se interesan por la historia criminal del siglo XX.

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