FICHA

Título original The Liberator
Título en España: The Liberator
Temporadas: 1 (4 episodios)
Duración episodio: 45-56 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Estados Unidos
Temática
: Bélica
Subgénero: Segunda Guerra Mundial
Resumen: Un grupo de soldados de la infantería norteamericana, la mayoría de origen hispano y nativos americanos, con “vaqueros blancos”, participa en el desembarco en Anzio y luego en las distintas batallas en Europa de la Segunda Guerra Mundial, llegando a ser una de las unidades más condecoradas del ejército.
Actores: imágenes en animación de Bradley James, Martin Sensmeier, Jose Miguel Vasquez, Ross Anderson, Billy Breed, Finney Cassidy, David Elliot, Sam Gittins, Kiowa Gordon, Bryan Hibbard, Pedro Leandro, Tatanka Means, Matt Mercurio, Billy Rayner, David Shields
Lo mejor: lo inusual del método empleado para realizar la serie
Lo peor: propaganda USA de una guerra que terminó hace 80 años.
Lo más curioso
: fue lanzada el 11 de noviembre de 2020 en EEUU conmemorando el Día de los Veteranos.
¿Cómo verlo?: Desde el 11 de noviembre de 2020 está incorporado al catálogo de Netflix. También puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6,5

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Lo menos que puede decirse sobre THE LIBERATOR

Cuando criticamos Band of Brothers, serie que se filmó en los momentos más duros de la última aventura colonial norteamericana en Afganistán e Iraq, ya apuntamos que, a pesar de lo perfectamente realizado del producto y de su perfección técnica, ver en esos momentos, un film sobre la Segunda Guerra Mundial parecía anacrónico. La misma crítica hubiera bastado para la serie The Liberator, estrenada por Netflix el Día del Veterano en los EEUU, de no ser por la técnica utilizada para su filmación.

En efecto, el nuevo producto de propaganda bélica de los EEUU, llega ochenta años después de la entrada en guerra de los EEUU en la Segunda Guerra Mundial. Narrativamente, no aporta nada: lo que vamos a ver son “héroes americanos”: “vaqueros blancos”, “espaldas mojadas” mexicanos y “nativos americanos” (“indios”), reclutados en el 157º Regimiento de Infantería al mando del capitán Félix Sparks. El guion dice estar basado en el libro de Alex Kershaw sobre esta unidad. El mensaje es integrador, sugiere que EEUU es la patria de todos los inmigrantes que llegan e, incluso, de los nativos americanos que ya se encontraban allí antes que los colonos anglosajones. Pero, sobre todo, es el recordatorio de que los americanos liberaron Europa de unos nazis que, en esta serie aparecen más surrealistas que malvados. El argumento abarca los días en los que esta unidad de infantería pisó el suelo italiano.

No vale la pena detenernos en el argumento: todos los integrantes de la unidad eran héroes elevados al cubo. El propio capitán de la unidad deserta del hospital en el que ha sido ingresado después de sufrir una herida y antes de ser licenciado, para unirse de nuevo a la unidad multiétnica. Así que podemos imaginar el tono con el que está redactado el guion.

Lo más interesante de la serie es el formato en el que ha sido rorado: hasta ahora habíamos visto videojuegos que trataban de aproximarse al realismo de las escenas filmadas. En esta miniserie lo que vemos es justo lo contrario: deliberadamente, la serie aspira a parecerse más a un videojuego. La intención es, claro está, que el mensaje llegue a los más jóvenes -los llamados “nativos digitales”- que, de otra manera, difícilmente hubieran visto una serie así. El sistema de filmación se llama “trioscope” y combina actuaciones en vivo, animación convencional y creación de escenarios y elementos virtuales por ordenador. Véase un ejemplo de esta técnica en este enlace. The Liberator es la primera miniserie filmada con este sistema y el resultado, como mínimo, resulta curioso.

No siempre el engarce entre escenas reales y escenarios virtuales está bien conseguido. Podemos ver, por ejemplo, a un grupo de soldados avanzando sobre un campo de trigo, vemos a los soldados evolucionar cuerpo a tierra… pero las plantas de trigo permanecen inmóviles. En otras ocasiones, vemos unos tanques construidos digitalmente con todos los detalles, avanzar entre cabañas poco elaboradas. O balas trazadoras que, en realidad, parecen líneas discontinuas. Falta bastante para perfeccionar esta técnica y todo induce a pensar que la experiencia corre el riesgo de tener el mismo fin que la primera parte de El Señor de los Anillos, dirigido por Ralph Bakshi en 1978, realizada con un sistema similar (véase este enlace). Y es que no hay nada nuevo bajo el sol.

Una miniserie con altibajos (el segundo y el tercer episodio resultan plúmbeos, una vez nos hemos repuesto de la sorpresa técnica y estamos más pendientes del guion), que puede gustar a buscadores de lo extraño y a videojugadores empedernidos. También para aquellos a los que se les paró el reloj en 1945.

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