FICHA

Título original: The Queen’s Gambit
Título en España: Gambito de Dama
Temporadas: 1 (7 episodios)
Duración episodio: 48-67 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Estados Unidos
Temática
: Drama
Subgénero: Ajedrez
Resumen: Una niña pierde a sus padres en un accidente y es ingresada en un internado a la espera de la adopción. Allí empieza a interesarse por el ajedrez en el que muestra extraordinarias cualidades que pronto llaman la atención. Sin embargo, se hace adicta a las pastillas tranquilizantes y a los fármacos. Cuando abandona el internado destaca inmediatamente como ajedrecista , pero con el lastre siempre de su adicción, lo que dificultará su carrera para ser la mejor jugadora mundial.
Actores: Anya Taylor-Joy, Moses Ingram, Harry Melling, Chloe Pirrie, Janina Elkin, Marielle Heller, Marcin Dorocinski, Patrick Kennedy, Matthew Dennis Lewis, Russell Dennis Lewis, Rebecca Root, Christiane Seidel, Millie Brady, Akemnji Ndifernyan, Eloise Webb, Alexander Albrecht, Tatsu Carvalho, Michel Diercks, Murat Dikenci, Rebecca Dyson-Smith, Reda Elazouar, Sam Gilroy, Hubertus Grimm, Charlie Hamblett, Madeline Holliday, John Hollingworth, Tim Kalkhof, Raphael Keric, David Masterson, Steffen Mennekes, Alberto Ruano, Kyndra Sanchez, Sarah Schubert, John Schwab, Ricky Watson, Martin Müller
Lo mejor: un estímulo para iniciarse en el ajedrez.
Lo peor: los primeros capítulos son más interesantes que los últimos
Lo más curioso
: Es la adaptación literaria de la novela escrita por Walter Tevis en 1983 del mismo título.
¿Cómo verlo?: En Netflix desde el 25 de octubre de 2020. Puede obtenerse a través de eMule.

Puntuación: 8,5

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Lo menos que puede decirse sobre GAMBITO DE DAMA

El gambito de dama es un término que pertenece al ajedrez. No es un “juego” (el ajedrez es mucho más que un juego) que goce hoy de un extraordinario prestigio. Ya no hay en los informativos noticias sobre torneos de ajedrecistas, como máximo algún largometraje sobre figuras famosas del tablero. Así que, en principio, una serie sobre el ajedrez no parece algo particularmente estimulante. Netflix, parece haberlo intuido y, por eso, esta serie ha llegado sin hacer ruido, sin publicidad previa, e incluso sin estar anunciada en los calendarios de series más seguidos del país. Y, sin embargo, se trata de una seria extraordinaria que hace palidecer a la mayoría de estrenos de esta misma plataforma en los últimos meses.

Gambito de dama, se abre con una niña de apenas nueve años, que lleva una vida placentera y sin problemas, pero que, cuyos padres, bruscamente, mueren en un accidente de tráfico. La niña, al quedar sin familia, es ingresada en un orfanato en el que lleva una vida rutinaria, pero que tiene la mala costumbre de dar a las alumnas dos pastillas, una azul y otra roja, una como tranquilizante y otra de vitaminas. La protagonista pronto aprende los trucos para guardar la pastilla para dormir por las noches, lo que le llevará pronto a una temprana dependencia de los fármacos. De manera inopinada, ve que un bedel del colegio pasa horas ante un tablero en el que mueve extrañas piezas. Pronto se interesa por esta actividad y, a regañadientes, el bedel la inicia en las reglas y técnicas del juego. Por las noches, en lugar de dormir, reproduce las jugadas demostrando una memoria espacial extraordinaria. El Club de Ajedrez de la localidad, a la que pertenece el bedel, le invita a participar en un torneo en el que demuestra sus extraordinarias cualidades. Luego, cuando sea adoptada por una pareja, iniciará su participación en torneos, para realizar su máxima aspiración: llegar a ser la mejor ajedrecista del mundo.

Se quiere ver en la protagonista a una “feminista empoderada”, y es posible que haya algo de esto en la intención del autor de la novela -Walter Tevis- que ha dado origen a esta serie, como también una alerta sobre los riesgos del alcohol y de cualquier otra adicción. Pero desde los primeros episodios parece igualmente evidente que la serie intenta transmitir la idea -muy actual, por lo demás- de que hay que saber para lo que uno sirve, aquello para lo que está dotado y, a partir de ahí, trabajar para lograr la excelencia, eludiendo cantos de sirena y atajos. De todas formas, en esto del mensaje, todo es subjetivo y cada cual es libre de ver aquello que le parece más evidente. Baste decir que, sea como fuere, el guion está perfectamente atado y que, para colmo, lo que empieza siendo una incitación al ajedrez, termina siendo una lucha interior de la protagonista consigo misma para vencer sus adicciones y traumas.

La serie está ambientada en los años 50. La época ha sido reconstruida hasta en sus más mínimos detalles. El papel protagonista lo ocupan dos actrices: una nos la muestra en sus primeros años en el orfanato, en sus primeros pasos en el ajedrez, y la otra como joven y consumada maestra ajedrecista. Anya Taylor-Joy, que interpreta este último rol, nos dejó una profunda impresión en La Casa de las Miniaturas, y ahora revalida esa impresión de actriz consumada. Pero, Isla Johnston, en su primera aparición televisiva, muestra idéntica madurez interpretativa a sus ¡9 años!

Pronto nos damos cuenta -ya en el primer episodio- que una serie que, en principio, creíamos que solamente iba a ser de ajedrez y sobre el ajedrez, se transforma en un drama humano y en una serie psicológica mucho más profunda de lo que pensábamos. La realización roza la perfección: el riesgo de una serie “de ajedrez” es que las continuas partidas terminen siendo un tostón para el espectador no iniciado en este juego. Sin embargo, el director y creador de la serie, Scott Frank, logra tomas de las partidas siempre diferentes y, por lo demás, éstas se ven insertadas dentro de la narración: es ajedrez, es el mismo tablero con las mismas piezas, pero siempre la partida es diferente.

La serie, como efecto colateral, debería excitar en muchos la práctica del ajedrez. Pero será raro un espectador al que esta serie, no le conmueva, de alguna manera. Reconocemos que algunos espectadores tendrán reticencias en iniciar el visionado de Gambito de Dama, una serie sobre ajedrez, protagonizada, además, por una niña, no parece la temática más estimulante del mundo. Pero si se vence esta reserva y uno se zambulle en la serie, a partir de la primera media hora, advertirá que se trata de un producto muy superior a la calidad media ofrecida por Netflix.

Por cierto, “gambito de dama” es una apertura del ajedrez, particularmente agresiva.

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