FICHA

Título original: Unsolved Mysteries
Título en España: Misterios sin resolver
Temporadas: 2 (12 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Estados Unidos
Temática
: documental
Subgénero: misterios variados
Resumen: En 2020, Netflix ha reiniciado esta mítica serie iniciada en 1987 y que contaba con más de 500 entregas, con dos episodios variados y situados en distintas partes del mundo. El denominador común de todos ellos es el misterio: misteriosos crímenes, misteriosas apariciones de fantasmas, misteriosas desapariciones, misterios paranormales, etc.  
Actores: documentales con entrevistas a personajes reales.
Lo mejor: todas las historias elegidas son interesantes, perturbadoras y bien documentadas.
Lo peor: muy desiguales de una a otra entrega hasta el punto de que no se sabe lo que espera en la siguiente.
Lo más curioso
: La serie original fue presentada por Karl Malden, Robert Stack y Raymond Burr, actores prestigiosos, entonces ya maduros.
¿Cómo verlo?: En Netflix desde el 19 de octubre de 2020. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7,5

PROMO (en inglés)

PROMO (en inglés)

PROMO (en inglés)

PROMO (en inglés)

INTRO

MÚSICA

VER SERIE (Netflix)

DESCARGA TORRENT (Madeintorrent)

WEB OFICIAL (Netflix)

WEB OFICIAL (unsolved mysteries)

COMPRAR DVD (no está a la venta)

Lo menos que puede decirse sobre MISTERIOS SIN RESOLVER

Una serie documental puede tener temas interesantes, pero estar mal resuelta, ya sea porque la documentación que muestra es suficientemente conocida, porque no aporta nada nuevo, o incluso porque crea más problemas de los que resuelve. O, incluso porque se extienda excesivamente y logre aburrir al espectador. No es el caso de Misterios sin resolver, una serie añeja, creada en el ya lejano 1987 por Jhon Cosgrove y Terry Dunn Meurer, que siempre se ha preocupado por ser divulgativa, elegir muy bien los casos que presenta y contar con una realización ágil. La serie -hay que decirlo desde el principio- hace honor a su título: no vamos a conocer cómo terminan los casos de todo tipo que se presentan; todos ellos son “casos abiertos”. En cualquier caso, Misterios sin resolver nos permite hacernos una idea de lo que podía haber ocurrido e, incluso, de cómo ocurrió.

La serie ha atravesado distintas épocas. En la primera, la NBC asumió su producción en los diez años posteriores a su creación, hasta que, en 1997, la audiencia empezó a decaer y el programa pasó a ser visto desde la CBS en los dos años siguientes. Hubo que esperar a la caída de las torres Gemeral para que volviese durante dos años al canal Lifetime. Nuevo silencio de un lustro y solamente en 2008 volvió a los hogares de la mano de Paramount Channel. En 2010 se inició un nuevo guadiana del que solamente la ha rescatado Netflix en 2020, elaborando una docena de episodios.

La serie resulta interesante en la medida en que toca temáticas muy diversas: un misterioso suicidio (¿o asesinato?) en un hotel de una mujer con todas las trazas de ser un crimen organizado por algún servicio de inteligencia. Aún hoy se desconoce el verdadero nombre y la procedencia de la víctima; apariciones fantasmales tras el terremoto de Fukushima y el tsunami que siguió, con interesantes reflexiones del reverendo de un monasterio Zen; asesinato de la mujer y de sus cuatro hijos por parte de un conde francés venido a menos que desapareció tras los crímenes; un asesor de la Casa Blanca, asesinado en un vertedero; el asesino de una niña que se volatilizó tras fugarse de la cárcel; un Ovni en Massachussetts que aterrorizó a la ciudad… Algunos episodios tienen su escenario en los EEUU, pero otros han sido grabados en países europeos (Noruega, Francia, etc.).

Existe una innegable propensión al formato “true crime”, pero no con exclusividad. Esto hace que no todos los episodios sean igualmente interesantes: algunos parecen reiteraciones de otros y resultan irritantes porque, desde el principio sabemos que no conoceremos la identidad del asesino. En general, todos los episodios son intrigantes, pero los casos de asesinato son poco vistosos, casi del montón.

La serie constituye un producto desengrasante cuando no vemos en el catálogo de Netflix nada que nos interese, o cuando no nos apetece buscar entre la innumerable hojarasca de la plataforma aquello que puede satisfacernos. La ventaja de esta serie y del streaming es que podemos seleccionar aquellos episodios que más sintonizan con nuestros gustos.

Cuando la serie trata de “true crime”, no aporta gran cosa de nuevo: son casos y testimonios como hemos visto en otras muchas series documentales procedentes de los EEUU y Canadá, pero cuando sitúan el caso en Europa y/o no se limitan a crímenes más o menos truculentos, la serie gana enteros. Un notable medio creemos que es la puntuación más ajustada.

(SI ESTA CRÍTICA LE HA SERVIDO PARA ALGO O LE HA AYUDADO EN ALGO, PULSE LA PUBLICIDAD QUE ACOMPAÑA Y QUE NOS AYUDA A MANTENER LA WEB. GRACIAS).