FICHA

Título original La Révolution
Título en España: La Revolución
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 40-50 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Francia
Temática
: terror
Subgénero: fantástico
Resumen: En la Francia de finales del siglo XVIII, previa a la revolución francesa, el doctor Guillotin investiga unos asesinatos y descubre un nuevo virus, “sangre azul” que afecta a la aristocracia -y que le ha afectado a él mismo-  le lleva a ejercer una furia irracional contra las gentes modestas. La única forma de atajar el virus es cortando la cabeza de los afectados… lo que se hará con el invento de la guillotina.
Actores: Marilou Aussilloux, Coline Beal, Mamadou Doumbia, Amir Abou El Kacem, Lionel Erdogan, Julien Frison, Isabel Aimé Gonzalez Sola, Amélia Lacquemant, Laurent Lucas, Dimitri Storoge, Gaia Weiss
Lo mejor: la fotografía (en algunos momentos)
Lo peor: la falsificación histórica y el ansia adoctrinador
Lo más curioso
: el 14 de julio de 2020, fiesta nacional francesa, Netflix inició la promoción de esta serie.
¿Cómo verlo?: Se emite en Netflix desde el 16 de octubre de 2020

Puntuación: 4

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Lo menos que puede decirse sobre LA REVOLUCION

Esta serie merecería tener títulos alternativos: “La revolución francesa para ignorantes que quieran seguir siéndolo” o, si se prefiere, “Cómo justificar una masacre” o, incluso, “Cómo adoctrinar simulando que se entretiene, no sea que a alguien se le ocurra pensar”. A poco que se ve la serie, se comprueba que cualquiera de estos títulos es válido y que, justamente, por eso, la serie merece un suspenso de tomo y lomo. El que la fotografía sea, en algunos momentos muy cuidada y casi barroqueña, el que los vestuarios y los efectos especiales se hayan llevado buena parte del presupuesto, es solamente lo que impide que la serie, en lugar de tener un 4, merezca un 0 que, a fin de cuentas, es con lo que habría que adornar el palmarés de los guionistas.

La serie aparece como una historia de terror casi gótico: una niña, traída de América tiene sangre azul con el poder de revivir a los muertos de la aristocracia convirtiéndolos en vampirillos ávidos de sangre y carnaca del pueblo. Aquí tenemos el primer tópico malamente encarado: lucha de clases. La única forma de defenderse de esta plaga es cortando la cabeza. Y para eso el doctor Guillotin aporta sus particulares ideas. El mismo Guillotin ha sufrido el virus, pero ha conseguido controlarlo. Enterado el Rey Luis XVI de la existencia de este virus, pretende aprovecharlo para crear unos pretorianos inmortales e invulnerables y enfrentarse a los ingleses.

Esto es lo esencial de la serie. Un argumento como cualquier otro de pretendido terror. Pero, el problema no es solamente el que la inclusión de personajes históricos sea completamente gratuito y aparezcan deformados e irreconocibles, e incluso diametralmente opuesto a cómo fueron en realidad, sino que los tópicos y dogmas aparecidos en el siglo XXI (empoderamientos, ideologías de género, multiculticulturalidad, sociedad multiétnica, demagogia populista, etc, etc) se trasladen, con una absoluta frivolidad desaprensiva, al período previo a la Revolución Francesa.

La intención “adoctrinadora” de esta serie es tan evidente como grotesca. El guionista y director, Aurélien Molas (francés de Tarbes que pasó una temporada en Madrid), no ha ahorrado ni un solo tópico progre y, adicionalmente, ha intentado explicar a los modernos por qué la Revolución Francesa fue una verdadera orgía de sangre que, para colmo, terminó en el imperio napoleónico, más que nada, para dar al holocausto un nivel europeo. El presentar a un rey con fama de bondadoso y débil, Luis XVI, como un vampiro, es solamente uno de los excesos impresentables del guionista-director.

Si algún espectador creía que iba a ver algo parecido a Penny Dreadful, se equivocaba. La serie está concebida para tener una segunda y una tercera temporada. ¿Se atreverán? Seguro, porque el afán adoctrinador de la progresía europea es inconmensurable.

Reflexión final: en la actualidad, los intentos de borrar la identidad de los pueblos, se han generalizado en toda Europa. Al parecer, solamente pueblos sin identidad pueden hacer borrón y cuenta nueva, que es lo que exige la modernidad a la vista de sus retos multiculturales. Buena parte de las “raíces” derivan de la historia. Adulterando la historia, borrando la memoria histórica, se consigue que se acepte cualquier innovación progresista. Pero, no es menos cierto, que un árbol recio nunca crece sin raíces.

Cuando se intenta adoctrinar, en lugar de animar a pensar, el suspenso es la única calificación posible. Una historia de terror, de jodidos vampiros y una fantasía gótica, no tienen necesidad de adulterar la historia, caricaturizarla y deformarla hasta lo irreconocible. La serie es ramplona y lenta en algunos momentos. Desde el punto de vista narrativo, le sobran entre dos y tres entregas. Las primeras son flojas, el centro de la serie insoportable y solamente en los últimos capítulos está más claro a donde quieren llegar.

Si es usted progre entre los progres, esta serie le gustará. Probablemente sea al único que le guste. En cualquier caso, yo le recomendaría que, después de ver esta serie, lea algún libro de historia o algún documental a la espera de las segundas y terceras temporadas de este aborto.

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