FICHA

Título original Alguien tiene que morir
Título en España: Alguien tiene que morir
Temporadas: 1 (3 episodios)
Duración episodio: 45-50 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: España-México
Temática
: drama
Subgénero: postguerra
Resumen: El hijo de una familia acomodada que ha estudiado en México, regresa a España acompañado por un amigo, gay como él. Su padre y su abuela quieren casarlo con la hija de otra familia igualmente acomodada con la que aspiran a estrechar lazos. Sin embargo, él no se pliega a la decisión familiar.
Actores: Cecilia Suárez, Ernesto Alterio, Carmen Maura, Ester Expósito, Alejandro Speitzer, Carlos Cuevas, Isaac Hernández, Pilar Castro, Mariola Fuentes, Eduardo Casanova, Manuel Morón, Juan Carlos Vellido, Javier Pereira, Iván Sánchez, Eloi Costa, Bruno Sevilla, Asier Flores, Lupe Cartie Roda, Marcos Mateo Ochoa, Christian Caner
Lo mejor: que conste solamente de tres entregas.
Lo peor: excesivamente melodramática en la línea de los culebrones latinos
Lo más curioso
: ha sido creada por Manolo Caro, responsable de La Casa de las Flores.
¿Cómo verlo?: En Netflix desde el 16 de octubre de 2020

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre ALGUIEN TIENE QUE MORIR

La serie La casa de las flores, fue el gran éxito de Manolo Caro. Esta serie tiene en común con Alguien tiene que morir, no solo el hecho de que su creador es el mismo, sino que su protagonista indiscutible y la que hace el mejor papel, la actriz mexicana Cecilia Suárez, está presente en ambas. De todas formas, las dos series son de una calidad muy distinta: en la primera, Caro, trata un tema que conoce; en la segunda, va de oídas y sitúa en la España de los 50, un problema del que se ha informado muy superficialmente, salvando a su país de cualquier sospecha de homofobia y recargando sobre la sociedad española todas las culpabilidades: sociedad patriarcal, violencia doméstica, matrimonios pactados, represión política, etc, etc, etc. Y, ni tanto ni tan calvo.

La serie tiene el atractivo de ver a unos buenos actores, pero en unos papeles casi caricaturescos de malvados de culebrón o de víctimas inocentes del mismo género. En esta miniserie puede plantearse el dicho de “Si parece un culebrón, si tiene todos los elementos propios del culebrón, si su temática en la de un culebrón, entonces, no lo dude: es un culebrón”. Y para eso no hacían falta alforjas. Con movilizar a actores de tercera fila hubiera sido suficiente, antes de comprometer a Carmen Maura, Ernesto Alterio y a la propia Cecilia Suárez.

Un joven vástago de una familia adinerada y patriarcal -por mucho que todos estén a las órdenes de la matriarca… algo que solamente hubiera podido darse en el País Vasco- regresa a España después de unos años de estancia en México. Lo hace acompañado por otro joven de su misma edad que quiere abrirse camino como bailarín. Ambos mantienen relaciones gays y quieren irse unos meses juntos a París. Pero, tanto el padre como la matriarca (Alterio y la Maura, respectivamente) se oponen, queriendo imponer al joven un matrimonio de conveniencia y la dirección de la fábrica de calzado del padre de la futura novia. Por otra parte, la madre del joven, de origen mexicano, está deseando huir de aquella casa en la que la matriarca la minusvalora y su marido la maltrata. Y, en cuanto al marido, con un cargo en el ministerio de gobernación, está esperando poder desviar a unas cuantas presas políticas para la nueva fábrica de zapatos de su futuro consuegro. A todo esto, hay que añadir, que el marido de una sirvienta va a ser trasladado a la cárcel de Bilbao.

Así pues, tenemos cuatro problemas superpuestos: una sociedad opresiva en sí misma, unos personajes homofóbicos, una cuestión de presos políticos, sin olvidar a los amigos del joven que empiezan a darse cuenta de que hay un tufillo gay en los dos amigos que han regresado de México. Tales son los leit-motivs de la miniserie que, como se ve, no son nada novedosos, ni siquiera audaces y que, por otra parte, son unidimensionales: hemos visto a muchas series con parecidos elementos, solamente en los últimos años.

La serie no es en absoluto convincente. Incluso la ambientación parece haberse realizado reutilizando materiales de series anteriores. La trama es floja-flojísima y la intervención de actores consumados solamente logra salvarle del aprobado raspado. Con una serie de tópicos trasladados a la España de los 50 (que más parece la España de principios de los 40), lo que aspiraba a ser una denuncia se convierte en un panfletillo de poco recorrido. La serie se beneficia de que, criticarla, parece implicar el tomar partido por la sociedad patriarcal-homófoba-franquista… En realidad, hasta en eso es tópica.

La serie está demasiado influida por el ritmo y la temática de los culebrones latinos. Es, de hecho, un culebrón, sin nada que lo sitúe por encima de productos de similar especie… salvo quizás, la corta duración (que es lo que mas de agradecer tiene la serie).

Gustará a las habituales de los culebrones.

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