FICHA

Título original Epidemiya
Título en España: Hacia el lago
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 45-50 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Rusia
Temática
: Epidemia
Subgénero: Catástrofes
Resumen: En Rusia se extiende una epidemia caracterizada, primero por una tos persistente y luego por la pérdida del color en el iris, tras lo que sobrevive la muerte. Dos familias acomodadas que viven a 50 km de Moscú evacuan la zona cuando se empieza a percibir el desplome de la sociedad y, por consejo del más anciano, se dirigen hacia un lago desecado en Carelia, donde, desde hace años, había preparado todo lo esencial para sobrevivir.
Actores: Viktoriya Agalakova, Viktoriya Isakova, Kirill Käro, Aleksandr Robak, Maryana Spivak, Natalya Zemtsova, Yuriy Kuznetsov, Aleksandr Yatsenko, Aleksey Dmitriev, Anna Mikhalkova, Igor Savochkin, Dmitriy Savyanenko, Pavel Vorozhtsov
Lo mejor: Una visión muy realista de lo que podría ocurrir con la próxima pandemia.
Lo peor: algunas escenas que no tienen nada que ver con el eje de la trama se insertan con calzador.
Lo más curioso
: La serie se ideó con anterioridad al inicio de la epidemia de Covid-19
¿Cómo verlo?: Se emite desde el 7 de octubre de 2020 en Netflix. También puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

PROMO (VOSE)

PROMO (en español latino)

INTRO

MÚSICA

VER SERIE (Netflix)

DESCARGA TORRENT (Torrentazo)

WEB OFICIAL (Netflix)

COMPRAR DVD (no está a la venta)

Lo menos que puede decirse sobre HACIA EL LAGO

Esta es una de las pocas producciones de Netflix filmadas en Rusia y estamos seguros de que no habrá aumentado el prestigio del streaming entre las altas esferas del Kremlim. En efecto, el ejército y las instituciones no salen bien parados y lo que transmite Netflix es que el Estado se derrumbaría ante una pandemia… que no es algo muy diferente al planteamiento de la serie francesa El Colapso. Aprovechamos para confirmar que Hacia el lago es bastante superior a la serie francesa en todos los sentidos: mejor guion, personajes más depurados, mejor fotografía e, incluso, actuaciones más profesionales y completas.

Se empezó a trabajar en esta serie a principios de 2019, cuando nadie sabía de la existencia del Covid-19. Ni estaba, ni se le esperaba. La historia gira en torno a la irrupción brutal de un virus mortal que, en principio se manifiesta por una tos persistente y que luego hace que el iris pierda su color. Tras esto, sobreviene la muerte. El gobierno ruso, inicialmente, ha querido mantener la confianza de la población y ha rebajado las cifras y la incidencia de la epidemia, pero la realidad es que ésta se ha extendido como un reguero de pólvora por Moscú. Esto da pie a la situación dramática que otorgará carta de naturaleza a la trama: dos familias vecinas huyen en dirección a lugares libres de la epidemia, concretamente a Carelia, en el Norte del país, próximo a Finlandia. Allí, el padre de uno de los protagonistas, un matemático que vivió la etapa soviética, ha preparado un barco varado en las orillas de un lado desecado, una vivienda provista de sistemas de depuración de agua, alimentos y todo lo necesario para que la pequeña comunidad pueda sobrevivir: pero hay que llegar hasta allí recorriendo varios cientos de kilómetros.

Las dos familias, en realidad, son dos y media: el marido de una, antes de partir, va a buscar a su exmujer y a su hija que deberán convivir con su actual mujer y con el hijo de esta, un adolescente con la enfermedad de Asperger; la otra familia está compuesta por un antiguo alto oficial del ejército, casado con una exstreeper embarazada y que tiene una hija adolescente que acaba de salir de un tratamiento contra sus adicciones. A estos personajes se une el padre del primero que es el que ha advertido de cómo puede degenerar la pandemia y el que les insta a abandonar las inmediaciones de Moscú.

La serie está realizada de manera que todo lo relativo a la epidemia parezca creíble, algo que, de hecho, consigue con creces. Cada uno de los personajes, desde el primer momento, está pintado con unos rasgos que, groso modo, corresponden a los distintos tipos que uno puede conocer en Moscú: el militar brutote, el matemático preocupado por el futuro, la madre de familia abnegada, la doctora combativa, los adolescentes díscolos y enamoradizos… A esto se une la fotografía, con tintes sombríos, encuadres fascinantes y un movimiento de cámara que sigue al ritmo narrativo e, incluso, tiende a resaltarlo. Un buen montaje y unas actuaciones creíbles completan el conjunto de esta buena producción. El director, Pavel Kortomarov, previamente ha rodado varios documentales tan meticulosos como esta serie.

Donde falla la serie es en la inclusión de algunas escenas eróticas protagonizadas por la adolescente que no vienen a cuento y de las que podría prescindirse.

La serie es, hasta cierto punto, “profética”: al final ha terminado apareciendo un virus que empieza con una gripe y termina en la UCI. No ha habido desplome de los Estados, pero sí medidas deslavazadas e, incluso, peregrinas (especialmente en España) e irrupción de una crisis económica de la que no se saldrá tan fácilmente como se ha entrado.

Una producción rusa aceptable y que puede verse con facilidad y sin lamentar haberle dedicado tiempo. Es superior, por lo demás, a otras del mismo género. Gustará, especialmente, a los amantes del “cine de catástrofes”. Los gobernantes, al verla, deberían darse con un canto en los dientes: lo del Covid-19 todavía podría haber ido a peor.

(SI ESTA CRÍTICA LE HA SERVIDO PARA ALGO O LE HA AYUDADO EN ALGO, PULSE LA PUBLICIDAD QUE ACOMPAÑA Y QUE NOS AYUDA A MANTENER LA WEB. GRACIAS).