FICHA

Título original: Ils étaient dix
Título en España: Eran diez
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 55 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Francia
Temática
: Adaptación novela
Subgénero: intriga
Resumen: Diez personas quedan aisladas del resto del mundo en una pequeña isla caribeña. Cada una de ellas ha llegado allí invitado por un extraño personaje que se resiste a aparecer. Previamente, cada uno ha salido indemne de un crimen que ha cometido y, poco a poco, todos ellos van siendo asesinados. Una nueva adaptación del clásico de intriga escrito por Agatha Christie, Los Diez Negritos, publicada en 1940.
Actores: Samuel Le Bihan, Guillaume de Tonquedec, Marianne Denicourt, Romane Bohringer, Patrick Mille, Matilda Anna Ingrid Lutz, Manon Azem, Nassim Si Ahmed, Samy Seghir, Isabelle Candelier, Mathieu Demy, Samuel Jouy, Wendy Nieto, Samir Boitard, Jean-Christophe Brétigniere, Arthur Choisnet, Marc Duret, Stephanie Dussine, Jérôme Soufflet, Fabien Baïardi, Julien Bodet, Mama Bouras, Clément Brun, Adélaïde Darasse, Maxime Flourac, Murielle Hilaire, Malick Laugier, Virginie Ledoyen, Manu Libert, Sacha Losi, Ludivine Manca, Kiara Mougammadou, Mohand Mounsi, Jade Pedri, Frédéric Restagno, Sedina Balde
Lo mejor: todo lo que remite a la situación y al texto original de la novela.
Lo peor: todo lo que se distancia de la idea original de Agatha Christie.
Lo más curioso
: La corrección política obligó a cambiar el título original por este otro.
¿Cómo verlo?: En SundanceTV desde el 1 de octubre de 2020. También puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre ERAN DIEZ

La nueva serie con la que Sundance TV estrenó el mes de octubre de 2020 vino precedida por la polémica. Seguramente como forma de promoción se creó una intensa polémica a causa del cambio de título: lo que, inicialmente, habían sido “diez indios” (de la India), habían pasado a ser en los 80 años siguientes “diez negritos”. Pero, al parecer, algunos blancos progresistas y políticamente correctos, han determinado que la palabra “negro”, referida a un ser humano de raza negra, era inadecuada y, por tanto, el título debía cambiar. Así mismo, por la misma estricta observancia de la corrección, si diez eran los protagonistas, cinco de ellos debían de ser hombres y cinco mujeres. No entramos ya en lo de que todos ellos debían pertenecer a distintas razas. ¿Pueden imaginar a Homero y Hesíodo criticando entre los dioses del Olimpo hubiera más dioses que diosas y que los poderes de los primeros fueran mayores que los de las segundas? Esa corrección política ya nos ha hecho ver a un Aquiles y a un Zeus protagonizados por actores negros. ¿Para cuándo Brad Pitt o Clooney encarnarán respectivamente a Nelson Mandela y a la Martin Luther King en otra de estas producciones “políticamente correctas”?

El tema del cambio de título ha sido desgraciado y lamentable y no vamos a insistir. Ahora bien, tras ver el primer capítulo de la serie Eran diez…, lo primero que se nos ocurre es que cualquiera tiene el derecho a realizar una adaptación libre de un clásico de la literatura de intriga e interpolar los elementos que considere necesarios, pero el resultado final es el que cuenta. Y aquí se da la circunstancia de que todos aquellos elementos que derivan directamente de la novela de Agatha Christie son los que dan verdadero interés a esta serie francesa, mientras que las interpolaciones y concesiones a la corrección política y a la modernidad, no serían absolutamente nada de no venir acompañadas por el nombre de la autora. Introducir a un gurú new age en la trama puede parecer muy “actual”, mencionar que el hijo de la cocinera iba a ingresar en la Escuela Nacional de Administración, es un elemento muy “francés”, y colocar a mujeres iracundas, frecuentemente intratables, en la trama, es un reflejo de la sociedad parisina. Estas son las “novedades”, más allá de la corrección política y, como se ve, fuera de Francia, tienen muy poco interés.

Se conoce la trama: nueve personas llegan en avión a una isla, al parecer caribeña, unos han sido invitados, otros van por distintos motivos profesionales. Allí encuentran un hotel destartalado con dos empleados que apenas saben que hacen allí. Poco después llega el décimo personaje en helicóptero. Falta el anfitrión que debería llegar al día siguiente, pero, a la hora de cenar, aparece un vídeo en el plasma que denuncia a todos los presentes como asesinos que nunca han recibido su castigo. Pronto se dan cuenta de que están aislados: Internet ha dejado de funcionar y el helicóptero resulta saboteado. Desde el primer momento empiezan a suceder extraños accidentes que irán costando la vida a cada uno de los presentes, hasta el sorprendente final.

La mayoría de los actores son bien conocidos en la escena francesa -y mucho menos, en la internacional- están desigualmente descritos, algunos con rasgos demasiado burdos, otros excesivamente grises e, incluso, sus historias ocultas son excesivamente divergentes en gravedad e intensidad. No es, desde luego, lo mejor de la miniserie. Lo mejor, insistimos, son los elementos aportados por la novela original; los añadidos y la “visión personal” del director, Pascal Laugier, son, si se nos apura, completamente irrelevantes. En cuanto a los, originariamente indios, luego negritos, no se sabe exactamente a qué grupo étnico pertenecen las figuritas, ni siquiera son de este planeta. Demasiada corrección política para tan poca sustancia en los añadidos.

Gustará a los adictos a las novelas de Agatha Christie y a sus adaptaciones. Esta es una más de las más de dos docenas de adaptaciones de esta novela, realizadas para el cine y la televisión y, desde luego, dista mucho de ser la mejor. Aunque, eso sí, resulta entretenida.

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