FICHA

Título original: A perfect crime
Título en España: Detlev Rohwedder, un crimen perfecto
Temporadas: 1 (4 episodios)
Duración episodio: 40 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Alemania
Temática
: Documental
Subgénero: Terrorismo
Resumen: En 1989 cae el Muro de Berlín y se inicia el proceso de reunificación alemana que resultará ser duro y traumático para los länders del Este. Detlev Karsten Rohwedder, es el hombre enviado por el canciller Helmuth Kohl para “liberalizar” la economía. Pocos meses después resultaría asesinado en medio de un clima creciente de protestas sociales en la antigua Alemania del Este por el aumento del paro y de los cierres de empresas. No se ha identificado a su asesino, pero hay abiertas distintas hipótesis.
Actores: Alfred Hartung, Tobias Kasimirowicz, Beate Malkus, Peter Miklusz, Tom Pilath, Oliver Reissig, Juliane Werner
Lo mejor: una perspectiva muy amplia sobre un asesinato político y sus circunstancias.
Lo peor: proyecta sombras sobre la República Federal Alemana.
Lo más curioso
: Da la sensación de que los responsables del documento saben más de lo que cuentan.
¿Cómo verlo?: Fue estrenado en Netflix, el 25 de septiembre de 2020. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8,5

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Lo menos que puede decirse sobre DETLEV ROHWEDDER, UN CRIMEN PERFECTO

Vaya por delante que se trata de un documental excepcional sobre un tema prácticamente desconocido fuera de Alemania. Vamos a intentar resumir el contenido de las cuatro partes, recomendando a nuestros lectores que vean este documental, tanto por la importancia de lo que cuenta, como por el uso del mismo análisis que puede aplicarse a otros casos de terrorismo.

En noviembre de 1989 cae el Muro de Berlín, unos meses después, Gorbatchov, reunido con el presidente norteamericano, renuncia a defender a la República Democrática Alemana y da su visto bueno a la reunificación de los länders que, desde ese momento pasarán a ser miembros de la República Federal Alemana. Todo un éxito para el canciller Helmut Kohl e, incluso, para Alemania que parecía haber superado la derrota de 1945 y volver a ser de nuevo una sola nación. Pero todo eran apariencias. La economía de la RDA estaba prácticamente destrozada y el Estado al borde de la quiebra: las instalaciones industriales eran obsoletas, la productividad baja, lo fabricado de mala calidad. Así que se creó un organismo para gestionar la adaptación de la economía del Este a los nuevos criterios de la economía liberal de mercado: la Treuhandanstlt a cuyo frente se puso a un empresario de éxito Dtlev Karsten Rohwedder. Durante los meses que duró su gestión, se preocupó especialmente de la “reconversión”. Cerró empresas para evitar que siguieran generando pérdida, y fue aplazando la política de privatizaciones que su sucesora, asumiría apresuradamente. El resultado fueron millones de parados -más que en 1929-, un descontento social creciente y un clima de revuelta en el Este alemán. Hasta que fue asesinato y las protestas se detuvieron por la impresión que generó el crimen.

Aún hoy se ignora quien asesinó a Rohwedder. Pero eso no es lo peor: las “cloacas” del Estado se preocuparon de construir pistas falsas que llevasen a la “tercera generación” de la Fracción del Ejército Rojo (RAF) como responsables de la masacre. Cuando esta línea fracasó, esas mismas “cloacas”, aseguraron que se trataba de un asesinato cometido por antiguos miembros de la STASI, la policía política de la RDA. Para ello tampoco había pruebas mínimas, sino la sospecha de que “podían haberlo hecho”. Y luego vino la tercera hipótesis, surgida de algunos medios periodísticos y de la seguridad del Estado, que sostenían que el crimen había sido cometido por profesionales que incluía sembrar pistas falsas para desorientar las investigaciones. La pregunta de, ¿a quién beneficia el crimen?, es la que, también aquí, corresponde. Y el crimen beneficiaba a los que estaban esperando para sacar una buena tajada de las privatizaciones que Rohwedder solamente quería asumir cuando se hubiera producido la reconversión industrial.

El documental está dividido en cuatro partes. En la primera se nos pone en la pista de quien era Rohwedder y cuál era la situación de la RDA en aquellos momentos y el clima generado tras el anuncio de la unificación. En la segunda se estudia la responsabilidad de la RAF en aquel crimen (con entrevistas a varios antiguos miembros de esta organización supervivientes). La tercera entrega está dedicada a la STASI y a su peso en la sociedad del Este y, finalmente, la última nos habla de cómo pudo “escenificarse” el crimen por alguna agencia de profesionales especializada. Es esta última parte la que más llama la atención: se nota que los productores de la serie han tenido contacto con algún miembro de la seguridad del Estado que conoce los mecanismos y los procedimientos de crímenes de este tipo. En cualquier caso, el asesinato es uno de los que siguen impunes en Alemania y que dan que pensar sobre si en aquel país, también “cuecen habas” y existe mucha más corrupción de la que el tradicional amor alemán al orden y a la autoridad, dejan prever.

Documental excepcional de los que vale la pena ver para aproximarse a los rasgos de nuestro tiempo. Nada es lo que parece y nadie hoy se atrevería a poner la mano en el fuego por ningún político. Gustará a los estudiosos de las conspiraciones, a los amantes de la historia contemporánea y a los que quieren conocer “misterios” y conspiraciones muy reales.

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