FICHA

Título original: Young Wallander
Título en España:
El joven Wallander
Temporadas
: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 45-50 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Noruega
Temática
: Thriller
Subgénero: Precuela
Resumen: Años de juventud del archifamoso “inspector Wallander” y sus primeros pasos como patrullero de la policía sueca en las calles de Malmö pasando inmediatamente a “grandes crímenes” por haber presenciado el asesinato de un joven sueco. Inmediatamente, una historia situada en un barrio marginal se transforma en un caso de trágico de armas y terrorismo internacional.
Actores: Adam Pålsson, Yasen Atour, Leanne Best, Richard Dillane, Charles Mnene, Richard Clothier, Jordan Adene, Bart Edwards, Elham Ehsas, Andrew Bicknell, Astrid Fox-Sahan, Shaniaz Hama Ali, Gary Oliver, Jim Sturgeon, James Tratas, Lucy Akhurst, Jack Bandeira, Joshua Blisset, Samson Cox-Vinell, Waleed Elgadi, Alan Emrys, Joe Layton, Zoha Rahman, Grace Calder, Jacob Collins-Levy
Lo mejor: el recuerdo de los casos del Inspector Wallander maduro
Lo peor: precuela inclasificable en el tiempo que debería haberse situado en los años 70.
Lo más curioso
:
¿Cómo verlo?: Puede verse a través de Netflix desde el 5 de septiembre de 2020 y también bajarse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 6

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Lo menos que puede decirse sobre EL JOVEN WALLANDER

El “inspector Wallander” rondaba en sus últimos episodios (en su versión noruega: Wallander, o en su versión británica Wallander) entre cincuenta y muchos y sesenta y muchos más años de edad… Así que su juventud debería haber transcurrido en los años 70. Sin embargo, esta serie, engañosa, en tanto que se presenta como una precuela imposible, transcurre en la Suecia actual. Estaríamos dispuestos a perdonar este “pequeño” error temporal, si la serie fuera interesante, entretenida y tuviera algo que ver con el personaje que, especialmente, en su versión nórdica -la realizada por Kenneth Brannagh es sensiblemente inferior-… pero ni lo es, ni tiene nada que ver.

En realidad, se ha recuperado la figura del “inspector Wallander” para aprovechar el tirón de su nombre y situar la trama en la Suecia de 2020 en torno a dos temáticas: inmigración africana y terrorismo internacional. Desde el punto de vista del marketing les ha parecido más rentable aprovechar el apellido de un “inspector” consagrado y mostrar sus hipotéticos años de juventud, que crear un personaje nuevo.

La serie cojea desde el primer episodio. En primer lugar, porque nos muestra a un joven policía, “apatrullando” las calles, junto a su compañero islamista, viviendo en un barrio saturado de inmigración y de delincuencia que presencia el asesinato de un joven en lo que parece una venganza étnica. El crimen tiene lugar mediante un procedimiento inusual: colocación de una granada en la boca… El “joven Wallander” lo presencia e interviene, desvelando su condición de policía entre sus vecinos, todos ellos inmigrantes africanos. A partir de ese momento, encontrará resentimientos, resquemores y hostilidad, escupirán a su paso… pero, profesionalmente, intervenir en aquel episodio le posibilitará la promoción a la Brigada Criminal. En realidad, era su compañero musulmán el que tenia que haber ingresado, pero tras una manifestación de extrema-derecha en la que debieron intervenir, éste resultó en coma y el “joven Wallander” ocupó su puesto. A poco de iniciar la investigación sobre el crimen de la granada en la boca, Wallander y su jefe se topan con una muchacha miembro de una ONG de ayuda caritativa al tercer mundo, muy comprometida socialmente y beligerante a favor de la inmigración, y con un asunto de tráfico de armas para el terrorismo internacional que opera en Suecia. Y, a partir de aquí, la serie se va enredando y complicando y Wallander va mostrando una eficacia y una perspicacia insuperables.

Pero todo se desarrolla, no en los años en los que Wallander debería de haber tenido la edad del protagonista, sino ¡en la actualidad!, desafiando las leyes espacio-temporales. El porqué de este artificio absurdo es sencillo: es más fácil filmar una serie ambientada ahora que reconstruir los años 70 y, por lo demás, la serie es otra de las muchas que contiene el catálogo de Netflix, como el de HBO, en la que se trata de aprovechar el entertaintment para educar a la población en los valores multiculturales, antirracistas y sensibilizar ante el problema de la inmigración. Que es, en el fondo, de lo que trata la serie, aprovechando el nombre de “Wallander”. De haberse situado en los años 70, ninguno de los elementos que sitúa la serie en su núcleo  (inmigración, extrema-derecha, disturbios étnicos, terrorismo internacional) existían.

A esto podemos añadir que el protagonista, Adam Palsson, no termina de convencer al espectador. Le falta carisma, le falta capacidad de convicción y no hay absolutamente ningún rasgo que responda a las características del “inpector Wallander” maduro (serenidad, reflexión, intuición, anticipación y capacidad deductiva), creado por el escritor sueco Henning Mankell.

La serie queda muy por debajo de otros productos nórdicos y, desde luego, difícilmente puede ser considerada como un representante del “nordic noir”, sino que, más bien, resulta un producto “políticamente correcto” del “entertainment educativo” tan querido por Netflix y por HBO. Incluso, salvando el oportunismo y los anacronismos, la serie podría resultar algo interesante en el primer episodio, pero, a partir del segundo, se deshincha completamente y se vuelve irrelevante, ramplona, lenta y retorcida.

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