FICHA

Título original Struggle: The Life and Lost Art of Szukalski
Título en España: Struggle: The Life and Lost Art of Szukalski
Temporadas: documental
Duración episodio: 104 minutos.
Año: 2018
Nacionalidad: Polonia
Temática
: Arte
Subgénero: biografía
Resumen: Muy pocos, incluso en su tierra natal, conocen la portentosa obra de Stanisław Szukalski, escultor nacionalista polaco de extrema-derecha identitaria que se trasladó a EEUU al comenzar la Segunda Guerra Mundial y cuya obra fue destruida casi completamente durante la guerra. En EEUU se adaptó a las nuevas circunstancias, pero a causa de su carácter excéntrico y mesiánico y, especialmente, a causa de su pasado antisemita, no pudo reconstruir su carrera derivando hacia la seudohistoria y elaborando una teoría llamada el “zermatismo”.
Actores: Stanisław Szukalski, Stanislav Szukalski , Glenn Bray y Robert Williams,
Lo mejor: el descubrimiento de un genio desconocido.
Lo peor: se hubiera podido aludir más al movimiento identitario creado por Szukalski en los años 30.
Lo más curioso
: El documental fue producido por Leonardo DiCaprio y por su padre George DiCaprio.
¿Cómo verlo?: Estrenada en Netflix. Puede bajarse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8,5

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Lo menos que puede decirse sobre STRUGGLE: THE LIFE AND LOST ART OF SZUKALSKI

Hace mucho tiempo que habíamos olvidado lo que era descubrir a un artista genial. Gracias a este documental tendremos la ocasión de conocer una obra casi única en el siglo XX. El documental está realizado en Polonia, pero la mayoría de los testigos son norteamericanos, pertenecientes a la generación del comic underground de finales de los 60 que, por pura casualidad, redescubrió la obra y la personalidad de Stanislav Szukalski.

Se le compara con el “Miguel Ángel del siglo XX”, plaza ya ocupada por Arno Breker y por Juan de Ávalos. Los tres, hoy, son artistas olvidados. Y con razón: el polaco había tomado partido por el nacionalismo neo-pagano radical, identitario y antisemita; Breker fue el escultor de Hitler y Ávalos pasó a la historia como el escultor del Valle de los Caídos. No soplan buenos vientos para quienes se comprometieron con este orden de ideas.

Pero, a poco que se vea sin prejuicios ideológicos, la obra de Szukalski (o, al menos, lo que queda de ella) advertirá que se trataba de un genio. Inicialmente estuvimos tentados de adscribirlo al surrealismo, pero luego, otras obras, parecían inspiradas por el futurismo o, incluso, por el art-deco. Finalmente, renunciamos a clasificar su arte y aceptar cómo lo quiso presentar: un “arte nacional polaco”, de carácter neo-pagano e identitario.

Szukalski se trasladó a EEUU en donde empezó sus estudios. Luego, en 1910 iría a Polonia para iniciar estudios artísticos que abandonó tras pelearse con un profesor. Volvió a Chicago y participó en la escenografía de la famosa película King-Kong. Luego, tras la muerte del Mariscal Pilsudski regresó a Polonia llamado por el gobierno y allí participó en las actividades Zudruga, una organización cultural neo-pagana de extrema-derecha antisemita partidaria del renacimiento del eslavismo para afrontar al germanismo. Cuando estalló la guerra debió abandonar en Varsovia sus obras, la mayoría de las cuales fueron destruidas durante la guerra, saqueadas o perdidas. Al llegar de nuevo a EEUU ya no pudo reconstruir sus relaciones. Además su carácter era excéntrico y orgulloso. No dudaba en calificar el arte abstracto como “excrementos colgados de las paredes”…, entre esto, el antisemitismo que había hecho gala en su tierra natal (en los años 30, los judíos polacos, preferían emigrar al Tercer Reich antes que enfrentarse a las medidas antisemitas posteriores a la muerte de Pilsudski…) y sus ideas excéntricas y muy alejadas de los estándares culturales norteamericanos, no estuvo en condiciones de relanzar su carrera. En esos años, a partir de 1940, inició en Chicago los estudios que le llevaron a valorizar las culturas indígenas americanas y a integrarlas en su arte. Dado que se trataba de un hombre inquieto y en permanente búsqueda, el alejamiento de la escultura y un trabajo banal realizando maquetas, le impulsaron al estudio de la historia y a elaborar una teoría como el origen y la evolución de la humanidad que llamó “zermatismo”, basada en el postulado de que la cultura humana deriva de la Isla de Pascua tras el “Diluvio” y que en todos los idiomas existen rastros que permiten reconstruir la lengua matriz de la humanidad. Los “hijos de los yetis” habían violado a mujeres hermosa, generando a otras razas…

Por pura casualidad, jóvenes norteamericanos pertenecientes a la contracultura y al arte underground de finales de los 60 y principios de los 70, lo redescubrieron y comprobaron, sorprendentemente, que se trataba de un vecino suyo residente en Pasadena. Uno de estos nuevos amigos era el padre de Leonardo DiCaprio que reunió todos los materiales sobre este polémico -y genial, sobre todo- artista y los reflejó en este documental. El producto es muy meritorio porque no se reduce a presentar a un artista reconocido universalmente, sino que reconstruye la vida, con testimonios propios, sobre un genio completamente desconocido.

Es un documental presente en Netflix desde principios de 2020 que sorprenderá a los amantes del arte: “¿Cómo diablos se nos pudo haber pasado este genio?”. Lo podríamos definir como un “Dalí polaco”, sin las obsesiones y las neurosis sexuales del pintor de Cadaqués. Alguien que cuando se le cerró las puertas del arte, instaló una visión sorprendente y seudocientífica de la historia.

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