FICHA

Título original The Great
Título en España: The Great
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Australia
Temática
: Histórica
Subgénero: Comedia
Resumen: Reinado de Catalina la Grande de Rusia, uno de los reinados de mayor duración que desencadenó una oleada de renovación dentro del país. La protagonista fue ganando influencia dentro de la corte, rodeándose de “ilustrados” que intentaron “europeizar” Rusia. Desde el principio se advierte que las referencias históricas son puntuales y que no deben confundirse con los hechos reales… aunque estos aparezcan en la trama.
Actores: Elle Fanning, Nicholas Hoult, Sacha Dhawan, Charity Wakefield, Phoebe Fox, Julian Ferro, Adam Godley, Douglas Hodge, Louis Hynes, Robert Jarvis, Gwilym Lee, Belal Sabir, Michael Odin Cartwright, Florence Keith-Roach, Paul O’Kelly, Tonto Appiah, James Berkery, Matthew Churcher, Sebastian De Souza, Bayo Gbadamosi, Roman Green, Imogen Ruby Little, Teresa Mahoney, Katarina Martin, Obie Matthew, Glen Passingham, Abraham Popoola
Lo mejor: Una vez más, Adam Godley está deslumbrante como “Arzobispo Archie”.
Lo peor: “comedia histórica”, poco histórica y menos comedia.
Lo más curioso
: La serie ha sido producida y comercializada por HULU, tiene nacionalidad australiana, aunque se filmó en el Reino Unido y todos los actores son ingleses.
¿Cómo verlo?: Se estrenó en España el 19 de junio de 2020 en StrarPlay. Puede bajarse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre THE GREAT

Si se trataba de realizar una “comedia histórica” bien hubiera podido realizarse en alguna corte del siglo XVIII sin identificar, o incluso en un país imaginario, pero sacar a colación la figura de Catalina II La Grande, emperatriz de Rusia, parece algo inadecuado: el personaje existió y el país sigue existiendo. Pero si la serie es desaprensiva hasta las trancas desde el punto de vista histórico, en lo que a “comedia” se refiere, deja también mucho que desear. Como máximo el espectador lanzará alguna sonrisa puntual en determinadas escenas, para concluir: “¡Pero que brutos son los rusos!”. Quizás eso es lo que se pretende: demostrar que Rusia es ajena a Europa y que un país, dirigido por mostrencos no puede ser sino un adversario. Para afrontarlo está esa institución de la que nadie se acuerda, pero que sigue existiendo: la OTAN.

Bien, dejando conclusiones políticas aparte, lo cierto es que se trata de una superproducción que, por algún motivo, aparece en los catálogos como “australiana”, aunque no queda claro el motivo. Nada más ver las primeras escenas se percibe que es una serie realizada en el Reino Unido y con el espíritu multiétnico que recorre aquellas islas. En efecto, presentada como “corte de Pedro III y de Catalina II de Rusia”, lo que veremos, más bien, recuerda al panorama multiétnico de los barrios de Londres: encontraremos a jamaicanos, paquistaníes, malgaches, mestizos, en absoluto a alemanes del Báltico, kazakos, siberianos, descendientes de los Varegos, etc, que constituyen las poblaciones históricas de la Santa rusia en el XVIII. Es el habitual prurito multiétnico de parte de las miniseries británicas de los últimos años, uno de los elementos más cómicos de la serie.

¿Interpretaciones?  Unas mejores y otras peores. La elección de Elle Fanning como protagonista no ha estado particularmente acertada. Falta la distinción, el estilo y la altivez de la nobleza de la época. La protagonista y el grupo de mujeres de la nobleza se comportan habitualmente como petardas de cualquier de Salsa Rosa o de cualquier otro equivalente. Nicholas Hoult, a la sazón “Pedro III”, está más cerca del modelo originario, caracterizado por su inmadurez. Destaca, en nuestra opinión, Adam Godley en su papel de “Arzobispo Archie” y Phoebe Fox como “Marial”. Sobre el rigor histórico cabe decir que es cero, incluso que situaciones históricas reales hubieran podido ser mejor explotadas.

Se trata de una gran superproducción, pero ha faltado orientación y guionización y el resultado final se ha quedado en un espacio intermedio entre la historia y el humor, decepcionando a los que buscan una cosa o prefieren la otra, sin un público definido. Si la serie no merece menos puntuación es por los medios empleado y por el buen hacer de los actores. La serie, simplemente, carece de público y también de género definido, y tampoco tiene la fuerza suficiente como para inaugurar uno nuevo. Quizás, por el estilo y por el tratamiento de lo que vemos, el nuevo género non nato podría ser calificado como “intento de borrar cualquier recuerdo histórico veraz en beneficio de los mitos de la modernidad”. Lo que, más abreviadamente, podría definirse “fake”.

Solamente para espectadores con conocimientos históricos suficientes sobre la época, para poder deslindar realidad y ficción. Sólo para quienes que el pasado fue como el presente y que la corte de Catalina II de rusia era como coger el metro del Est End a Candem Town.

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