FICHA

Título original Historia de un crimen: Colosio
Título en España: Historia de un crimen: Colosio
Temporadas: 1 (8 episodios)
Duración episodio: 45 minutos.
Año: 2019
Nacionalidad: México
Temática
: Crimen
Subgénero: Política
Resumen: El 23 de marzo de 1994 resultó asesinado en circunstancias poco claras, el candidato del Partido Revolucionario Institucional para las elecciones presidenciales mexicanas, cuando era el virtual vencedor. La investigación oficial, viciada desde el primer momento, apuntó al “loco solitario” como único autor del magnicidio. Esta miniserie dramatiza todo este proceso, desde el nombramiento de Colosio como candidato del PRI, hasta el cierre de las investigaciones sobre su asesinato.
Actores: Jorge A. Jimenez, Ilse Salas, Alberto Guerra, Gustavo Sánchez Parra, Jorge Antonio Guerrero, Martín Altomaro, Lisa Owen, Ari Brickman, Hernan Del Riego, Héctor Holten, Pedro De Tavira, Enrique Arreola
Lo mejor: un thriller de “real politik” que supera cualquier ficción.
Lo peor: hubiera podido extenderse a otros aspectos igualmente oscuros del magnicidio.
Lo más curioso
: Se estrenó el 22 de marzo de 2019, un día antes del aniversario del asesinato.
¿Cómo verlo?: Fue estrenado en 2019 en Netflix. Puede bajarse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre HISTORIA DE UN CRIMEN: COLOSIO

Los magnicidios difícilmente se esclarecen. Da la sensación que el número de beneficiados por la muerte de un jefe de Estado o de un candidato, virtual vencedor de unas elecciones, es tal, que resulta imposible aplicar el principio de “a quién favorece el crimen”. Por otra parte, el poder acumulado por los presuntos beneficiarios del crimen es tal que inducen a la prudencia a los investigadores. Y, por otra parte, estos crímenes nunca afectan a la víctima, afectan también a todo un pueblo, pero, además, están relacionados con otros crímenes cometidos, en ocasiones para disuadir a los investigadores, en otros para taponar vías de investigación y, siempre, para hacer triunfar a un grupo de presión, sobre otros.

Esto es lo que se deduce del asesinato de JFK, pero también sobre el menos conocido del candidato presidencial para las elecciones presidenciales mexicanas de 1994, Luis Donaldo Colosio Murrieta. Seamos claros desde el principio: no hay nada claro en este crimen, ni tampoco hay nada que esta serie aclare definitivamente. Se limita -prudencia obliga- a señalar algunas circunstancias -no todas- sobre el crimen y a sugerir tímidamente complicidades y ocultamientos. Esto puede decepcionar a muchos, pero los productores pertenecen a la industria del entertaintment, no son, en absoluto, suicidas.

Donaldo Colosio, fue el elegido por el presidente Salinas de Gortari para sucederle. El PRI venía gobernando desde bastante más de medio siglo y dominaba el arte de ganar unas elecciones. Así que el elegido sería el próximo presidente y solamente hacía falta el ritual de la campaña electoral, el trámite del voto y del recuento, para proclamarle seguro vencedor. Y, por otra parte, si era el hombre elegido por el PRI y por Salinas, es que se trataba de alguien “seguro”, que conocía bien los entresijos del poder. México estaba en aquel momento en el candelero de la información: la pobreza había generado la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y del “subcomandante Marcos”, era la primera guerrilla que resurgía en Iberoamérica desde hacía décadas. Luego, en 1994, era evidente que la presión del gobierno colombiano (y más específicamente de las Autodefensas Unidas de Colombia y del Ejército) estaba dificultando la actividad de las mafias de la cocaína en ese país. La proximidad a los EEUU y la extensión de México, facilitaban el traslado de buena parte de la producción a este país, como antes se había trasladado desde Bolivia hasta Colombia. La crisis económica, la pobreza y un régimen corrupto y esclerotizado hacían el resto. En esa situación, Colosio -cuya mujer, protagonista en buena medida de la serie, estaba enferma de cáncer- se embarcó en la campaña electoral y la dinamizó con un discurso pronunciado el 6 de marzo que rompió los esquemas de la dirección del PRI que fue definido como la ruptura con Salinas de Gortari y el distanciamiento padre-hijo. El discurso era poético, rupturista, pero nada indicaba que el futuro presidente tendría voluntad de ir más allá que ganar unas elecciones y luego hacer lo que habían hecho todos sus precedentes desde los años veinte: cambiar algo para que todo siguiera igual. Sin embargo, en la serie se insiste en que este “rupturismo” fue la causa de su asesinato en la pequeña población de Lomas Taurinas, en Tijuana. Apareció alguna pancarta amenazadora contra el candidato. Poco después se producía el crimen. Resultaron detenidas dos personas, una de ellas, Mario Aburto, autor de los disparos (uno en la cabeza y otro en el abdomen). Era el “tirador solitario”, un individuo con escasa cultura, apolítico, sin pertenecer a grupos de delincuentes, ególatra, mitómano, mentiroso compulsivo.

¿Era el único asesino? La serie nos dice que no, que era un hombre teledirigido, que algo tuvo que ver pero ajeno a la responsabilidad intelectual y al centro que diseñó la operación. La serie explota el drama personal de la esposa del candidato, enferma de cáncer y que le sobreviviría apenas unos meses, que solamente deseaba saber quién mató a su marido y que siempre sospechó que la orden vino “desde dentro del partido” (lo cual es probable).

Menos de un año después, el secretario general del PRI, cuñado de Salinas de Gortari, era, igualmente asesinado, mientras el hermano del presidente, condenado por corrupción, fue considerada autor intelectual del crimen. Luego sería asesinado uno de los policías que llevó a cabo la investigación paralela sobre el asesinato de Colosio. Los investigadores siguieron varias pistas que indicaban “conspiración”, pero estas muertes les sugirieron actuar más prudentemente y dar la razón a la teoría del “loco solitario”. Y así quedó el crimen, tal como nos muestra esta serie.

Los guionistas y productores, dejan muy mal parado, tanto al ex presidente Salinas de Gortari, como al PRI y a los servicios de inteligencia y, no digamos al sucesor, Ernesto Zedillo. Pero no están en condiciones de elaborar uns teoría explicativa.

Desde el punto de vista técnico, la serie es irreprochable. Todos los actores aportan un verismo que da credibilidad a la serie. Como en las otras dos “Historia de un crimen”, el guion es ágil, dinámico, con giros inesperados, flashbacks puntuales y “sugerencias”, más que confirmaciones. Esto es lo que le resta el sobresaliente.

Se trata de un thriller político, imprescindible que no decepciona a ningún espectador, aunque no sea muy aficionado al género político. Este fue el primer producto de las ministeries rotuladas como “Historia de un crimen” a la que han seguido, El crimen Colmenares y La Búsqueda.

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