FICHA

Título original Trackers
Título en España: Trackers
Temporadas: 1 (6 episodios)
Duración episodio: 52 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Sudáfrica
Temática
: drama
Subgénero: thrillers
Resumen: Sudáfrica se convierte en el escenario de una conspiración internacional protagonizada por terroristas islámicos. Los servicios de inteligencia están encargados de desarticularla. Una mujer de cuarenta años que ha huido de su marido, buscando trabajo, entra como periodista en una agencia gubernamental de inteligencia. Esta historia confluirá con la de un antiguo miembro de servicios especiales que lucha por sobrevivir en la vida civil
Actores: Tamer Burjaq, James Gracie, Sisanda Henna, Avital Lvova, Thapelo Mokoena, Deon Lotz, Sandi Schultz, Trix Vivier, Masali Baduza, David Dukas, Morné Visser, Rolanda Marais, Jerry Mofokeng, Ed Stoppard, Kenwyn Davids, Anel Alexander, Inge Beckmann, Emmanuel Castis, Leon Clingman, Jane de Wet, Tuks Tad Lungu, Naledi Majola, Gerald Steyn
Lo mejor: dinamismo y acción en un horizonte casi desconocido para el mundo de las series.
Lo peor: excesiva dispersión en líneas argumentales, todas ellas poco creíbles.
Lo más curioso
: Se basa en la novela Deon Meyer del mismo nombre publicada en 2011
¿Cómo verlo?: Se estrenó en HBO el pasado 8 de junio de 2020. Puede bajarse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7

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Lo menos que puede decirse sobre TRACKERS

En 2020 hará 28 años que el régimen del apartheid terminó en Sudáfrica, pero el país no vive un buen momento. Las tasas de criminalidad absolutamente desproporcionadas, la persistencia de un racismo entre distintas tribus africanas, el constante abandono por goteo de la comunidad anglo-böer e incluso de algunas multinacionales y el desgobierno en que cayó durante la presidencia de Jacob Zuma, han convertido a Sudáfrica en un país poco recomendable para vivir. Esta serie parece confirmar esta sentencia… pero por motivos absolutamente imaginarios, sin contacto alguno con la realidad.

La serie muestra varias líneas argumentales que tienden a confluir. Por una parte, tenemos a un antiguo miembro de las fuerzas especiales a la que una metida de pata en una misión debiendo abandonar el cuerpo. Es un tipo enérgico, huraño y que sin un trabajo estable. Le ofrecen conducir un cargamento de contrabando de un lado a otro de la frontera. Después de dudarlo, accede. Por otro lado, aparece una mujer de cuarenta años, acaba de abandonar a su marido y a su hijo adolescente, Está harta de sufrir humillaciones y maltratos. Busca un lugar donde establecerse y un trabajo. Casualmente ve un anuncio en Internet, responde y entra a trabajar en una agencia de seguridad estatal como analista. Sobre estas bases, la serie avanza en los cinco capítulos que siguen.

No puede decirse que la serie resulte creíble. Las distintas tramas argumentales son, demasiado simplonas (un ama de casa que al día siguiente entra a trabajar en la cúpula de la seguridad del Estado sudafricano), algo tópicas (el tradicional y consabido grupo de terroristas islámicos dispuesto a hacer de las suyas) y con elementos imprescindibles en todo thriller de este tipo (el ex militar tronchamozas que lucha contra sí mismo antes de hacer alguna nueva heroicidad). La historia funciona a medio gas, no resulta espectacular, ni tampoco emocionante, pero -dado el nivel medio de los estrenos semanales en los streamming- la serie puede calificarse como entretenida y aceptable. Las actuaciones son aceptables y quizás vayan por delante del guion. La fotografía ayuda a conocer

Hay dos elementos que llaman la atención en esta serie. El primer es que reconoce la diversidad lingüística del país: parte de los diálogos tienen lugar en afrikáner, otra parte en un inglés con una dicción muy diferente al hablado en las islas británica; oiremos hablar en árabe y en sotho, lengua autóctona. El otro elemento es el cuidado equilibrio étnico que intenta reflejar. En alguna escena vemos a cinco personas reunidas: dos de ellas pertenecen a las dos tribus autóctonas africanas, otra es judía, otro es de indostánico y, finalmente, quien preside es mestiza. En cuanto a los dos protagonistas son caucásicos; y, finalmente, los terroristas de razas árabes. El reparto, a lo que se ve, resume el inestable paradigma étnico sudafricano.

La serie está rodada íntegramente en Sudáfrica y es de los mejores productos que han llegado de aquellas latitudes, por mucho que su veracidad y credibilidad sean mínimas. Adaptada para los amantes de los thrillers que no se cuestionen mucho lo que están viendo y que no sean excesivamente exigentes.

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