FICHA

Título original Atlanta’s Missing And Murdered: The Lost Children
Título en España: Crímenes y desaparición en Atlanta: Los niños perdidos
Temporadas: 1 (5 episodios)
Duración episodio: 50 minutos.
Año: 2020
Nacionalidad: Estados Unidos
Temática
: Documental
Subgénero: True crimen
Resumen: Entre 1979 y 1981 resultaron asesinados 28 niños y adolescentes, todos ellos de raza negra. La población de color atribuyó estos asesinatos al Ku-Kux-Klan y a la dejadez de la policía. Sin embargo, cuando resultó detenido Wayne William, miembro de la comunidad negra, los asesinatos cesaron. Sin embargo, la comunidad negra siguió sin creer la versión oficial y consiguió que en 2019 se reabriera el caso y se utilizaran las modernas técnicas de ADN para establecer la autoría de los crímenes.
Actores: documental con personajes y filmaciones reales, sin dramatización.
Lo mejor: confirma que la locura está situada en el centro de la modernidad.
Lo peor: tiende a complicar una situación que parece desde el principio bastante clara.
Lo más curioso
: En 1985 se estrenó la miniserie The Atlanta Child Murders, sobre el mismo tema.
¿Cómo verlo?: En HBO desde el 12 de abril de 2020. Puede bajarse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 8

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Lo menos que puede decirse sobre CRIMEN Y DESAPARICIÓN EN ATLANTA: LOS NIÑOS PERDIDOS

A veces las cosas están tan claras que hay que preguntarse porqué alguien se esfuerza en ver “agujeros negros” en donde solamente existe una triste realidad. Parece normal que un asesino en serie de niños, nunca reconozca su culpabilidad. En ello le va la vida, a la vista de lo mal que suelen tomarse otros presos este tipo de crímenes. Pero, la autoproclamada inocencia no es motivo suficiente para reabrir un caso cerrado. Salvo que existan consideraciones de otra índole.

Esta serie, cuyo nombre kilométrico hubiera podido y debido acortarse, es muy dura: los productores no han evitado mostrar hasta la saciedad fotos de los adolescentes y niños asesinados y el dolor de sus padres. Es, por tanto, una serie documental para estómagos fuertes y mentes frías. Las estadísticas de la época aludieron a 28 asesinatos realizados según el mismo patrón: todos niños o adolescentes negros, casi todos de familias desestructuradas, todos cometidos entre 1979 y 1981 en Atlanta. Los miembros de la comunidad negra acusaron a las autoridades de que alguien estaba matando a niños negros por motivos racistas y que la policía no hacía nada. Todo esto, a pesar de que el alcalde la ciudad era de color y que el policía encargado de la investigación también lo era.

Cuando la policía detuvo a Wayne Williams, un conocido miembro de la comunidad negra de Atlanta, hubo muchos familiares y vecinos de los asesinados que no quisieron creer en que estos crímenes hubieran sido cometidos por uno de los suyos y, desde entonces, algunas madres insistieron en que se hallara a los “verdaderos culpables” que debían ser, necesariamente, miembros del Ku-Kux-Klan o de algún otro grupo racista.

La policía sostenía que era difícil y, desde el principio, los investigadores pensaron que si los asesinatos se cometían en barrios negros pobres, habría sido imposible para un blanco entrar en esos barrios sin llamar la atención. Además, algunas de las pruebas que se encontraron contra Wayne Williams era decisivas y su presencia en las inmediaciones de los crímenes eran también significativas, como lo era el que, tras su detención, los asesinatos cesaran bruscamente y nunca más se reprodujeran.

Pues bien, en 2018, las presiones de la comunidad negra consiguieron que se reabriera el caso para que se aplicaran pruebas de ADN (que no existían en 1981) para determinar si Williams era culpable o inocente como autoproclamaba y como creían muchos miembros de la comunidad negra. Y en eso están: de momento, las pruebas que se van realizando confirman, una y otra vez, su culpabilidad y a dar la razón a la policía que investigó el caso.

No está de más que un documental reabra un caso tan escabroso como éste. El problema es si el público estará en condiciones de extraer las consecuencias que se derivan de todo lo expuesto en las cinco entregas de este documental, un verdadero “true crime”, en el que veremos a los familiares y policías en 1979-81 y en la actualidad. Atlanta era una de las ciudades del “viejo sur”, arrasada por los yanquis durante la Guerra de Secesión y en la que el espíritu de la Confederación todavía sigue vivo más que en ningún otro lugar de los EEUU. El racismo allí está insertado en el ADN de todas las partes y sin solución posible, a pesar de que la ciudad ha tenido desde los años 80 varios alcaldes negros y que buena parte de la policía lo es. Sin embargo, la comunidad negra se sigue sintiendo discriminada y, en algún caso, se niega a aceptar la realidad: como que los niños negros asesinados, lo fueron por “uno de los suyos”. Es duro, pero negar esta realidad amparándose en “pruebas” como que Williams se haya declarado inocente… resulta ingenuo y poco edificante.

Esto es lo que veremos en este documental realizado primorosamente para que nadie pueda acusar de racismo a sus promotores. Lo que se puede reprochar a sus promotores es que deje algunas preguntas en el aire y que contribuya a mantener las sospechas sobre “agujeros negros” en la investigación. Sospechas que el ADN va aclarando poco a poco… y en la misma dirección que llevó a la detención de Wayne Williams.

¿Se atreve a ver este documental? Sólo decir que es un producto muy cuidado, exhaustivo tanto a nivel de entrevistas como de materiales de archivo y que mantiene hasta el final el interés, por mucho que, a partir del segundo episodio las cosas estén bastante claras.

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