FICHA

Título original Breeders
Título en España: Bendita paciencia
Temporadas: 1 (2 episodios)
Duración episodio: 28 minutos.
Año: 2020
Temática: humor
Subgénero: sit-com
Resumen: Paul y Ally son un matrimonio que viven acomodadamente gracias a su trabajo, tienen dos hijos de corta edad a los que quieren con locura. Sin embargo, es frecuente que pierdan los nervios ante las situaciones que les crean, especialmente por la noche. Simplemente, no saben cómo ser buenos padres más allá de la premisa inicial del amor paternofilial. Por lo demás, los abuelos tampoco son unos linces en el arte de la educación.
Actores: Martin Freeman, Daisy Haggard, Jayda Eyles, Vihaan Patel, George Wakeman, Stella Gonet, Joanna Bacon, Toni Beard, Rosalind Eleazar, Nicola Goodchild, Abdul Hakim Joy, Joelle Koissi, Simon Lenagan, Kas Meghani, Paul Riddell, Joakim Skarli, Ben Sura, Anna Wilson-Jones, Simon Anthony, Tom Ashley, Kelly Clare, Sonita Henry, Christopher Jaciow, Akbar Kurtha, Akemnji Ndifernyan, Jeremy Oliver, Wanda Opalinska, Matt Sutton, Matt Townsend, Mamjinder Virk, Glenn Webster, Lee Byford, Brendan Patricks, Abraham Popoola, Melanie Wilder, Hammed Animashaun, Patrick Baladi, Paul Blackwell, Susy Kane, Francisco Labbe
Lo mejor: el feeling de la pareja protagonista.
Lo peor: tiene gracia en la idea, pero mucho menos en su desarrollo, bastante irregular
Lo más curioso
: En la serie debía participar Michael Gambon que se descabalgó por razones desconocidas.
¿Cómo verlo?: Se ha estrenado en Fox el 2 de marzo de 2020 y en HBO el 9 de marzo. También puede verse mediante programas de intercambio de archivos

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre BENDITA PACIENCIA

El título original inglés de esta serie, “Breeders”, algo así como “criadores”, parece tener poco que ver con el que se le ha dado en España, Bendita Paciencia, pero la cosa se entiende mucho mejor si se tiene en cuenta que va de padres noveles en el desarrollo de sus funciones, cuando sus hijos todavía no tienen uso de razón. Lo que vamos a ver es una serie humorística -es, en cierto sentido una comedia de situación- en el que la contradicción principal radica en unos padres que aspiran a ser buenos padres pero que no saben muy bien cómo serlo, y unos hijos incontrolables y que, más que dar satisfacciones, amargan los días -y especialmente las noches- de sus genitores.

“Paul” (Martin Freeman) y “Ally” (Daisy Haggard), son un matrimonio perfecto: se quieren, pertenecen a una clase media instalada en un barrio tranquilo y con casa propia y tienen lo que siempre han deseado, dos hijos de 5 y 7 años de edad, a los que quieren apasionadamente. Sin embargo, su vida cotidiana dista mucho de ser feliz: los hijos tienen la habilidad de amargan la vida a los padres con sus travesuras, sus preguntas ingenuas pero obsesivas y unas noches en las que el hijo mayor tiene miedo a los incendios y la hija menor llora en cuanto nota a su hermano despierto. La pareja no ha recibido clases para educar a los hijos y actúan según su saber y entender… que no es muy elevado. Para colmo, los abuelos ayudan poco: el padre de ella es un antiguo hippy que todavía realiza una vida nómada e irregular, mientras que los padres de él forman un matrimonio convencional que piensa en la eutanasia y en recluirse en un geriátrico, mucho más que en la educación de sus nietos. Y luego están los trabajos de la pareja que se recienten del estrés de la paternidad. A partir de estos elementos, vamos a seguir las incidencias de esta peculiar familia en diez episodios de media hora con formato sit-com.

Cabe decir que el punto de partida es original, todos los actores que participan son brillantes y experimentados. Martin Freeman (Startup, You Me Her, Fargo o Sherlock), asume brillantemente el papel de padre que suele perder el control, mientras que Daisy Haggard (que recientemente ha protagonizado Back to Life, estuvo presente de manera anecdótica en Psycoville y en Episodes), da la réplica. Los suegros de ambos son también actores experimentados, Michael McKean y Alum Armstrong, ambos extremadamente versátiles y han dejado muy buenos recuerdos en el mundo de las series.

En su desarrollo, los protagonistas generan sonrisas y hacen pasar un buen rato. Hoy mucho humor inglés en esta serie, pero también cierta irregularidad y algo falso en los presupuestos: no existen familias así en la que, cuando los hijos están en la frontera de la edad de uso de razón, siguen comportándose como bebés. Aceptemos la situación como elemento cómico, pero con reservas. Los niños dialogan con los padres (lo que corresponde a su edad) pero mantienen algunos comportamientos propios de los primeros meses de vida (llantos nocturnos).

La serie, eso sí, acierta en un extremo: así como al casarse, los novios, si lo desean, pueden recibir un cursillo en su parroquia que les preparará para la vida en común, no existen cursos para ser padres. Hasta ahora, se confiaba en el papel de los abuelos y en sus orientaciones, pero la atomización de la vida familiar y las nuevas características de los que acceden al estado de abuelos, tienden a dificultarlo. Es cierto que, en estas circunstancias, es como un soldado que es arrojado a una trinchera y se le ordena una carga a la bayoneta sin haber recibido entrenamiento previo, pero lo hace con entrega y decisión: una tarea heroica. Eso es ser padres hoy en día. “Paul” y “Ally” quieren ser buenos padres, pero no saben cómo serlo.

La serie tiene un punto en el que recuerda la serie española, Mira lo que has hecho, de Beto Romero, otra comedia de situación, mucho más realista que Bendita Paciencia. No es raro que en su búsqueda de nuevas temáticas, se abunde en esa dirección a la vista de la miseria demográfica a la que se ha llegado en los países occidentales. Es de agradecer que Bendita Paciencia, no tenga ese carácter moralizador y de “family life” que tuvieron productos añejos como La tribu de los Brady en la primera mitad de los setenta.

Serie que podría causar pánico a los padres primerizos si fuera más realista, con un punto esperpéntico y desquiciado que le resta realismo en beneficio de la comicidad. Gustará a los que hayan dejado atrás esa fase de la vida y les recordará algunos episodios que han vivido. Serie para amante del humor inglés y de las comedias de situación diluidas. Un producto que hace pasar buenos momentos, basado en las actuaciones magistrales de todos sus protagonistas, pero que hubiera podido refinarse bastante más

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