FICHA

Título original I Am Not Okay with This
Título en España: Esta mierda me supera
Temporadas: 1 (7 episodios)
Duración episodio: 24 minutos.
Año: 2020
Temática: drama
Subgénero: adolescente
Resumen: Una adolescente cuyo padre se ha suicidado un año antes, además de las alteraciones hormonales propias de la edad y de un interés creciente por el sexo, parece en perpetuo estado de enfado y ausente en los estudios. Su mejor amiga empieza a salir con un tipo fatuo y vacío, mientras que ella se aproxima a un vecino original e intelectualmente curioso. Sin embargo, en situaciones de estrés y de ira, ha desarrollado cierta capacidad destructiva paranormal.
Actores: Sophia Lillis, Wyatt Oleff, Sofia Bryant, Richard Ellis, Kathleen Rose Perkins, Aidan Wojtak-Hissong, Gregg Daniel, Brent Feitl, Jackson Frazer, Eric Sharpe, Patricia Scanlon, Roger Petan, Dwayne Pintoff, Jordan Rhone, Joe Fishel, Shari Neumann Dodge
Lo mejor: en general, es una pesquisa aceptable por el mundo de las adolescentes femeninas
Lo peor: se parece demasiado a la Carrie de Brian de Palma para poder hablar de originalidad.
Lo más curioso
: La serie está inspirada en el comic de Charles Forsman lanzado en 2017 con el mismo título.
¿Cómo verlo?: Puede verse en Netflix desde el 25 de febrero de 2020. Puede obtenerse mediante programas de intercambio de archivos.

Puntuación: 7,5

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Lo menos que puede decirse sobre ESTA MIERDA ME SUPERA

Cuando en 1976, Brian de Palma estrenó su Carrie, aquella chica rarita que harta de sufrir humillaciones y lo que hoy se llamaría “bulling” desarrolla poderes telequinéticos y organiza un destrozo en el baile de graduación. La imagen icónica de Sissy Spacek cubierta de sangre en las últimas escenas se convirtió en una de las imágenes de la “crisis de la adolescencia”. Por supuesto, las secuelas que siguieron, Carrie-2 (2002, tv-movie) y el remake de 2013, no fueron dirigidos por De Palma y su temática ya estaba alejada del problema de fondo del original: la crisis de la adolescencia y la situación de chicas que experimentan una situación de rechazo a todo lo que les rodea y la sensación de que no encajan ni en su generación, ni en su escuela, ni en su familia. Un buen tema que el inefable Stephen King explotó y sirvió de modelo para el guion. Esa mista temática inspiró al dibujante Charles Forsman para lanzar un comic en el que se ha basado esta serie estrenada por Netflix y anunciada desde junio del año pasado.

Las similitudes entre la Carrie de King y la “Sidney Novak” de Forsman, son evidente e, incluso, la estética de algunas escenas, es idéntica. Ahora bien, las inspiraciones son diferentes y, hasta cierto punto, las intenciones también: en Carrie se trataba, simplemente de aterrorizar y de crear un clima de suspense y tensión, mientras que en esta miniserie se opta más por explorar el mundo de las adolescentes. Y en este sentido, la serie logra alcanzar el objetivo, incluso, brillantemente.

Resumimos el argumento: una adolescente que vive con su madre y su hermano pequeño en una pequeña población norteamericana, ha quedado afectada por el suicidio de su padre apenas un año antes. Se trataba de un marine que había protagonizado episodios terribles en las últimas guerras coloniales de los EEUU como marine y regresó sumido en una profunda depresión. La protagonista, “Sidney Novak” tiene en ese momento 17 años y es una adolescente difícil y en una profunda crisis de identidad. Enfadada con todo y con todos, apenas tiene amigas y ha decidido que jamás se casará. Su psicóloga le recomienda escribir un diario, algo que hace y que se refleja mediante la voz en off que acompaña a cada episodio. “Sidney” es propensa a los ataques de irá y, cuando esto sucede, empieza a notar que tiene “poderes telequinéticos” (presunta capacidad de mover objetos sin tocarlos). Un compañero de clase, mucho más desenfadado que ella, inicia una amistad con “Sidney” y es el primero en descubrir sus cualidades paranormales que, poco a poco, irán aumentando de intensidad, hasta que en el “baile de graduación” ocurra lo inevitable…

La serie es previsible y podemos intuir cómo terminará. En los siete episodios hay pocas sorpresas y sí algunos buenos efectos especiales. La crítica ha elogiado a los intérpretes, todos ellos adolescentes y sobre los que recae el protagonismo: en realidad, se están interpretando a sí mismos. La fotografía, siendo algo rutinaria, y el montaje, ágil, contribuyen a hacer que la miniserie pueda degustarse en una sola velada de apenas tres horas. A ello contribuye también la duración de cada entrega, inferior a la media hora. Otro elemento a destacar son las piezas musicales que acompañan a cada episodio

Se parece mucho a Carrie… pero no es Carrie. También sería demasiado simple calificar la serie como la de “una adolescente con superpoderes”. Estos son, en definitiva, una metáfora para describir la ira mal contenida y la inquietud extrema que genera la revolución hormonal de la pubertad que es algo más que la aparición de acné y de cambios físicos. La falta de perspectivas para unos adolescentes que viven en una ciudad de provincias y que ignoran cómo será su vida después, todos ellos miembros de clases medias bajas, en fase de proletarización y sin recursos para acceder a las grandes universidades, hace que el paso por el instituto sea el “gran momento” de su vida, antes de una existencia rutinaria y sin expectativas. Los exteriores del instituto (un edificio de depurado estilo art-deco, por cierto) se filmaron en la Westinghouse Arts Academy de Wilmerding… de apenas 2.190 habitantes.

La serie deja abierto el final para una segunda temporada en la que, sin duda, se habrá perdido esa frescura que se respira en la primera. La serie gustará a los que quieren recordar su adolescencia (se identificarán con algún modelo de alumno que aparece), para los padres con hijos en esa fase problemática, para exploradores de la adolescencia, para los que recuerdan a Carrie como uno de los mejores productos de Brian de Palma y, finalmente para que los que odian el “cine de institutos”, puedan reconciliarse con el género.

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