FICHA

Título original Mythic Quest: Ravens Banquet
Título en España: Mythic Quest
Temporadas: 1 (9 episodios)
Duración episodio:  minutos.
Año: 2020
Temática: comedia
Subgénero: videojuegos
Resumen: En el mundo de los videojuegos hay uno que triunfa, Mythic Quest, lo que vamos a ver nos lleva a las entrañas de la empresa que lo desarrolla, con su gurú, sus programadores, sus ingenieros informáticos, los artistas y disdeñadores, el guionista, sus responsables de monetización, relaciones públicas, lanzamiento, etc. El juego es utilizado diariamente por millones de jugadores en todo el mundo y los ingresos llueven a la misma velocidad que los problemas y que las necesidades de ampliar y mantener la competitividad del videojuego
Actores: Rob McElhenney, Elisha Henig, Caitlin McGee, Reyn Doi, F. Murray Abraham, Emily Berry, Ashly Burch, McColm Cephas Jr., Stephenson Crossley, Ava Davila, Jessie Ennis, Bobby Foley, Sean Philip Glasgow, Imani Hakim, David Hornsby, Morgan Melton, Charlotte Nicdao, Danny Pudi, Caleb Thomas
Lo mejor: refleja el mundo de los videojuegos en su realidad más descarnada.
Lo peor: puede ser apreciada sobre todo por gamers y por gentes vinculadas, de alguna manera, a ese mundo, pero su eficacia disminuye si se desconocen sus entresijos.
Lo más curioso
: el protagonista más conocido es Rob McElhenney.
¿Cómo verlo?: Estrenado el 7 de febrero de 2020 en Apple TV.

Puntuación: 8,5

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Lo menos que puede decirse sobre MYTHIC QUEST

El mundo de los videojuegos es un mundo aparte, hecho por unos gurús, tan inmaduros como los que dieron vida a la “era de la informática”, unos ingenieros de programación geniales, unos artistas y unos guionistas hábiles en el género de “fantasía heroica”, avispados encargados de monetización y marketing y, sobre todo, legiones de freakys o gamers enganchados a tal o cual juego. Todo, en su conjunto, bastante excéntrico para los que permanecen fuera de esos entornos. Nadie se había preocupado de realizar una serie sobre esta temática y no es raro que, finalmente, haya sido Apple TV -cuya matriz original es una de las empresas que protagonizó la revolución informática- el que se haya decidido a dar el paso al frente.

Una empresa dedicada a la creación de videojuegos, tiene como producto-líder a Mythic Quest de la que se han hecho varias versiones y continuamente se amplia y se introducen modificaciones para aumentar la monetización. El gurú del juego (el “director creativo”) es un tipo excéntrico, pagado de sí mismo, con el ego de un pavo real pero que conoce el mercado para el que trabaja y siente que Mythic Quest es una extensión de su propia personalidad, aunque la responsabilidad práctica en la ejecución del juego sea patrimonio de “CW Longbotton”, guionista de la serie y desarrollador literario de la misma, escritor alcoholizado y una especie de Tolkien de rebajas; luego está “Poppy Li”, la ingeniero jefe del proyecto de la que dependen todos los aspectos técnicos, pero que, de tanto en tanto, quiere introducir también algún elemento narrativo propio (el gag de la pala del primer episodio es antológico), las dos probadoras del juego tratan de encontrarle fallos y sugerir mejoras, mientras que “David” es el director ejecutivo y “Brad” el encargado de monetización. Con estos personajes nos introduciremos en un mundo delirante en el que la racionalidad extrema y la irracionalidad absoluta de encuentran con unos “gamers” y con unos “críticos” (“Pootie Shoe”, el niño youtuber que realiza las críticas es otra de las figuras antológicas de la serie) que participan todos de esta industria que, en su conjunta, tiene más peso hoy que la propia industria del cine.

A pesar de lo que pueda parecer, lo que vamos a ver es realismo extremo: así son las empresas de videojuegos. El guion, por tanto, está perfectamente afinado y entra desde el primer capítulo en materia y a generar gags y situaciones desternillantes (en el segundo capítulo, la manifestación pacífica virtual de protesta por la aparición de nazis en el juego es atacada -también virtualmente- por todos los supremacistas blancos que organizan un verdadero holocausto) que se suceden en cada capítulo. Los protagonistas y el tono de la empresa, el cuidado extremo por la corrección política, todo ello parece guionizado por alguien que ha conocido perfectamente el sector. Todo se entiende mucho mejor si se tiene en cuenta que el gigante canadiense de los videojuegos, Ubisoft, ha colaborado en los detalles de la serie para dar una mayor autenticidad.

No es una comedia de situación, pero se aproxima a ello. Y no lo es, porque en realidad, todos los personajes llevan en sí mismos, al estigma de la inmadurez y del freakysmo, hay entre ellos tantas contradicciones como afinidades. Todo se desarrolla de manera claustrofóbica en el interior de la empresa y las unidas “salidas” tienen lugar a través de la pantalla de los ordenadores que nos introducen en el “Mythic Quest”, el juego que da nombre a la serie.

Todos los protagonistas, sin excepción, están perfectamente adaptados a sus papeles y se muestran cómodos desde el principio con sus roles. La serie va desgranando en cada capítulo alguna nueva locura que introducir en el videojuego, algún problema con grupos de jugadores, y las vicisitudes que se van en este tipo de industria.

Es una serie que gustará sobre todo a los profesionales del sector que se verán reconocidos en los personajes y en las situaciones. También mostrará a los “gamers” como se gestan esos mundos virtuales de fantasía y de acción y las personalidades de quienes los crean. El espectador que no participe de ninguno de estos dos colectivos disfrutará con los gags y las situaciones absurdas creadas de continuo y si tiene ganas de reír encontrará buenas ocasiones para hacerlo.

De momento, es una de las series más atrayentes de Apple TV estrenadas en 2020.

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